Adicta a pasarte el día recolectando imágenes, impresiones e ideas, a apuntar en la libreta de tu coco (porque la libreta física nunca te acuerdas de cogerla) posibles títulos de post.
Adicta a escribir con la mente, a ir relatando con palabras los momentos de tu día y pensando en cómo podrías describir las escenas para que los demás puedan verlas con tus ojos. Cómo puedes describir tu sensación sentada en el autobús a las ocho de la mañana camino del hospital, rodeada de universitarios, mientras te preguntas si tú podrías pasar por universitaria, te contestas que sí y miras el cielo de la bahía naranja y rosa sobre el mar en calma.
Adicta a hacer cosas raras, como salir del trabajo y caminar hacia el paseo marítimo, hundir tus botas de tacón en la playa y luego tumbarte junto a la orilla, con el bolso como almohada, sin importarte que las bragas se te estén llenando de arena, sólo porque sabes que tienes cierto compromiso extraño contigo misma y con tus lectores de vivir la vida así, porque ésas son las cosas que luego se escriben, porque son las pequeñas cosas que marcan la diferencia.
Adicta a sentarte aquí y entrar en el flujo extraño de la escritura. Al proceso misterioso por el que las ideas se transforman en palabras, y cómo tú contemplas la forma en que tu cerebro ordena, escoge y compone para acabar formando frases que al final describen tu realidad de una forma más o menos digna.
Adicta a vuestros comentarios después, a vuestras palabras siempre amables, al honor de formar parte de las rutinas ajenas. A la posibilidad de seguir conociendo a gente bonita que tiene el detalle de emocionarse con lo mismo que tú.
Adicta al exhibicionismo, a la sinceridad, al corazón roto y abierto y esparciendo sangre entre las letras, a la calidez, a la ternura, a la rabia, al humor, al no puedo creerme que otra vez esté hablando de uñas, al vergüenza de tus hijos Marina como lea esto DDM te vas a tener que suicidar. Adicta a la ingravidez deliciosa de los dedos sobre el teclado. Adicta a la suerte gigante de tener una pasión, algo que amas mucho mucho mucho mucho y que puedes hacer siempre siempre siempre siempre.
Adicta a escribir. O a bloguear. Llámalo X.