Mientras meto los platos de la comida en el fregadero, Funes se me acerca por detrás, me besa en la cabeza y me dice: "Sé feliz, Peq".
Me doy la vuelta, indignada, y le digo que eso es una chorrada. Que todo el mundo quiere ser feliz. El problema es que no sabemos cómo.
Pero bueno, tiene buena intención, la criatura.