jueves, 18 de marzo de 2010
Muerte II
Y lo peor de todo no es morirse; es morirse en una cama de hospital, en una habitación donde no se pueden abrir las ventanas, lleno de agujas y sondas, oliendo a antiséptico y cubierto por mantas delgaduchas y sábanas rasposas en las que pone "Hospital de Melilla" (y no estás en Melilla).
La muerte
¿Pensáis a menudo en la muerte? Yo sí. Especialmente cuando me meto en la cama y apago la luz, y a veces cuando me despierto de la siesta. Estoy ahí tumbada y de repente siento la finitud de mi propia vida hacerse presente como un relámpago. Y pienso: "No quiero morirme". Lo pienso en serio, con una intensidad desesperada. Y cuando estoy paralizada por el pánico me digo "tranquila, tranquila, si tú no vas a morirte nunca". Sé que es mentira, pero si no lo hago así, no me duermo.
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