massobreloslunes: 11/10/10

miércoles, 10 de noviembre de 2010

El mal emocional

Cuando estaba en segundo de primaria me angustiaban los deberes (colorear) y no tener el archivador ordenado.

Más adelante los deberes, dejarme los libros en clase, olvidarme de la bolsa de aseo, de la flauta, de comprar el papel milimetrado.

En secundaria, olvidarme el compás, perder los rotuladores calibrados, manchar las láminas de tecnología, dejar para el final los deberes sistemáticamente.

En bachillerato, los exámenes, el musical, los chicos que me gustaban, el acné, que me creciera el pelo que me había cortado muy corto el verano anterior.

En la facultad, los trabajos, los plazos de entrega, la asistencia, las prácticas, más acné, escribir, la maldita-maldita-beca.

Ahora, los pacientes, los informes, las sesiones clínicas, mi jefe.

Sigo dejándolo todo sistemáticamente para el final.

Estoy segura de que, en realidad, todo tiene la misma importancia absurda que mi archivador de segundo o la bolsa de aseo de sexto.

Y aun así, soy incapaz de dejar de angustiarme.