massobreloslunes: 05/06/07

domingo, 6 de mayo de 2007

Flagélate las meninges

Se le ocurrió a la PK. A su favor, diré que estábamos en una barbacoa y ella bebía copazos de ron sin hielo desde hacía un buen rato. En su contra, que creo que ya tenía pensada la idea desde antes de empezar con el ron.
-¿Y si le hacemos a la Guti por su cumpleaños una tarta con forma de hotel?
La Guti es una amiga nuestra que acaba este año la carrera de Alta Dirección de Hoteles (flipa), y que ha venido a pasar el fin de semana y a celebrar su cumpleaños con nosotras, sus amigas del alma.
- PK – le dije yo, buscando entre los vapores del alcohol sus ojos con los míos -, no es mala idea. Pero verás: lo que en tu imaginación es una tarta preciosa, con altos edificios de galleta y césped de azúcar teñido, en la realidad va a ser un montón pegajoso de tostarricas mojadas en leche con un cartel que diga “Hotel”.
- Que no, tía, que no, que yo he pensado en hacer casitas, y el césped de kiwi, y la piscina… pues no sé, con algo, pero una piscina.
El proceso de ideación y construcción de la tarta fue arduo. Tendríais que habernos visto en el Mercadona a la PK, a J. y a mí dando vueltas entre los estantes y pensando qué podía servirnos para nuestro engendro repostero. Recopilamos galletas, natillas, nata montada, sombrillitas de papel, kiwis y chocolate para fundir.
Pero hoy estoy aquí, queridos lectores, para plantear un reto a vuestro ingenio. ¿Cómo fabricaríais una piscina en una tarta? Tiene que ser azul, comestible (no necesariamente apetecible, pero tampoco tóxica) y resistente al paso del tiempo (al menos unas horas). Nosotros dimos con la solución (más concretamente, yo :D).
A quien lo averigüe, le doy a elegir entre un post-homenaje o una invitación a café el día que nuestros destinos se crucen en una misma ciudad.