massobreloslunes

sábado, 3 de septiembre de 2005

Ikerlynch

Se llama David, tiene nueve años y le conocí en los Pirineos. Le gusta contar historias a trozos: de éstas de “yo empiezo y luego sigues tú”. Cuando en la parte que le tocaba introdujo un pollo “con forma de pollo muerto, pero que estaba vivo”, decidí llamarle David Lynch. Él quería llamarse Iker Casillas, así que hicimos un trato y se quedó en Ikerlynch.
Por las noches, cuando nos sentábamos a la mesa, Ikerlynch y yo contábamos historias. Su hermano Jorge, de cuatro años, se nos acercaba y me decía: “cuéntame las mentiras”. Luego se quedaba todo el rato pegado a nosotros, inmóvil, con los enormes ojos azules abiertos, mientras yo inventaba cuentos de bosques encantados, brujas y druidas, e Ikerlynch hacía su aportación en forma de pollos muertos, lobos grises y gigantes y golpes en el suelo a medianoche.
Cuéntame las mentiras… Supongo que Jorge sabía bien lo que decía. Las historias son puras mentiras. A los nueve años, Ikerlynch lo tenía muy claro y no creía ni la mitad de lo que yo le contaba, pero de vez en cuando, mientras me escuchaba o mientras hablaba él mismo, no podía evitar el destello de ilusión completamente infantil que le salía de los ojos. Supongo que quería hacerse mayor. La infancia ha quedado reducida a un cortísimo periodo entre el último pañal y el primer episodio de UPA.
Sus padres me decían que tenía mucho mérito por mi parte aguantar a David tanto rato, “darle bola” mientras me contaba sus sueños con los Digimon o sus aventuras con la bici. Pero tengo que reconocer que a mí me gustaba hablar con Ikerlynch. No hay segundas intenciones en sus frases, ni juicios de valor sobre lo que escucha. Están las historias puras, el verdadero interés de las cosas (porque, si no interesan, Ikerlynch ni siquiera las escucha).
Ahora se ha marchado y va camino de ser adulto. Le dije que intentara escribir alguno de los cuentos que habíamos inventado. Él sonrió y me dijo que de acuerdo, pero mucho me temo que se va a quedar en el sofá viendo los Digimon.

miércoles, 24 de agosto de 2005

Vámonos al campo / yo en esta ciudad no aguanto

Me voy a los Pirineos a un cursillo antiestrés. Qué ganas tengo. No sólo por los paisajes, el aire puro, la desconexión de la vida urbana étc étc sino, sobre todo, por *El silencio*.
Hay muchas cosas que me fastidian de la vida moderna. Las prisas, no poder volver la cabeza hacia ningún lugar sin encontrarte con un anuncio, la fealdad, las obras extendiéndose como repugnantes hongos... Pero lo que más odio es la imposibilidad de librarse del ruido. En mi casa convivimos con dos enormes urbanizaciones en construcción: una delante y otra detrás. Esto supone que hay ruido constante desde las ocho de la mañana hasta las siete de la tarde, quitando el descanso de la comida. Y llevamos así más de dos años. Resulta inconcebible, ¿verdad? Pues aguantamos como los sumisos ciudadanos inermes que somos.
Así que quiero irme a los Pirineos a escuchar el silencio, a dejar acariciar mis oídos por la ausencia de sonido.
Para tal efecto, me he comprado unas botas. Las primeras botas buenas de mi vida. Con gore-tex. Estoy TAN emocionada.
Cuando era pequeña, mis padres me compraban botas Chirucas. No las que hay ahora, tan buenas como las que más, sino las antiguas, las cutres, hechas de tela y con suela de goma de bici. He estado ocho años en los scouts y pasé al menos cinco con esas odiosas botas Chirucas; cuando la gente empezó a reírse abiertamente de mí me dije: "ha llegado la hora de cambiar". Entonces me compré un sucedáneo de botas (bastante cómodas, por otra parte) pero no impermeables. Llegué a los montañeros y se rieron de mí por segunda vez; bueno, más bien me miraban con conmiseración, me temo. Los montañeros es que llevan un equipo que parece que van a escalar el K2.
Y ahora, por fin, con veinte años y algunas montañas sobre mi diminuta espalda, ¡tengo unas botas pijas! ¡Viva yo!

Llevo todo el día pensando en algo más trascendente que contaros y, como en una canción de Doctor Desastre, "sobran temas, ¿de qué sirve,/ si no se me ocurre nada?". Sólo puedo decir que hoy, mientras iba en moto, notaba la vida tan inestable. Si algo he aprendido en estos últimos dos años es que hoy puedes estar aquí y mañana allí. Que ahora estoy sentada en mi cuarto, escuchando el parloteo de mi madre y mis tías abajo, y dentro de veinticuatro horas estaré en Huesca, una de esas provincias que dicen que existen (yo no me lo creo). Que las estaciones giran a toda velocidad y siempre vuelven, trayendo con ellas su frío, su calor, sus fiestas.
También yo volveré en una semana, ¡lo prometo! Y prometo no castigaros con un larguísimo post contando con todo detalle lo que he hecho ;) Traeré sólo reflexiones concentradas y jugosas.
Aquí tenéis enlaces a todos mis dominios internáuticos, para que no os aburráis:
Mi blog de cuentos, que espera comentarios.
Mi nuevo vegetablog. Aún no tiene muchas cosas, pero podéis mantener interesantes debates a mis espaldas.
Vanilla Summer, mi primer blog.

Echaré de menos este huequito de luz frente a mi portátil. Si durante estos seis días os sentís mal, tensos, estresados o tristes, pensad en mí, respirando silencio en los Pirineos, y sonreid un poquito. Aunque sólo sea para hacer rabiar al ruido.

Animal Humano

Mientras actualizo, os animo a que os paséis por el blog vegetariano que he abierto hace unos días. Y tranquis, que preparo post nuevo aquí :D

sábado, 20 de agosto de 2005

Miscelánea

Ahora estoy sola, lo mires por donde lo mires. La soledad se me filtra entre los dedos, se acuesta y se levanta conmigo y se ríe de mí detrás de cada cerveza que me bebo. Durante estos días atrás me ha tapado la nariz y la boca y no me dejaba respirar, y mucho menos escribir. Hoy, al parecer, la cosa va remitiendo y me puedo sentar al teclado.
Mi feria no va mal; no va muy bien, dadas las circunstancias, pero tampoco va mal. Hoy es el último día y pretendemos desayunar en el bar Flor; ya os contaré mañana qué tal.
Ayer estuve en un concierto de Doctor Desastre, un grupo de amigos de una amiga que tocan... no sé exactamente qué es: rocanrol-blues, o algo así. La cosa es que son buenísimos, y quería escribirlo en algún post porque ¿quién sabe? Tal vez se busquen a sí mismos en Google y lean esto, y así se enteran de lo mucho que me llegan sus canciones, porque a mí me da vergüenza decírselo.
Me encanta ese grupo. Me hace sentir lo que siento con Sabina, con Fito, con Extremo… con los grandes. Yo no soy muy melómana, todo hay que decirlo; escucho poca música y no conozco demasiados grupos… e incluso de los que me gustan no tengo la discografía entera. Sin embargo, a mi manera soy muy musical. Siempre estoy tarareando, física y mentalmente. Me siento al piano cuando encuentro un hueco entre pensamiento y pensamiento y toco con los ojos cerrados. Supongo que mi problema, como en todo, es el déficit de atención; me despisto y me centro en lo que tengo más a mano.
En todo caso, últimamente es Doctor Desastre lo que más escucho, y a pesar de que Jesús, el saxoflauclarinetista (lo toca todo), dice que la maqueta no es muy buena, a mí me chifla. Estoy deseando que graben algo más, porque hay muchas canciones que tocan en los conciertos que también me flipan y que no vienen en el disco. Si algún día llegan a ser famosos, me sentiré afortunada de haber estado en sus primeros conciertos, en los que les podías ver desde primera fila y encontrártelos luego tomando una copa en la Merced; en los que no había ego, sino música. Me gustaría acercarme a Kanka, el cantante, y decirle que es un letrista cojonudo, que me hace paladear el verdadero sabor de la vida con sus frases. Yo de música no sé mucho, pero de letras entiendo un rato, y él es bueno, creedme.
Últimamente le ha dado a todo el mundo por escribir posts sobre la playa. Yo he estado esta semana tres veces, batiendo el récord del verano, y también me siento bastante marítima (o marina, nunca mejor dicho). Cuando se libra una de la obsesión por tomar el sol, la playa está muy bien. Ahora voy por la tarde, cuando hace menos calor y la gente empieza a irse (para muchos, la playa es una especie de centro de rayos UVA gratuito), y me siento en la arena, exponiendo orgullosamente mi piel transparente de tan blanca y mirando las olas. Me baño en el agua, que de puro plateada parece el mercurio del que hablaba el otro día Aldery y me tumbo a hacer el muerto. Fíjate si soy inactiva que en vez de nadar, floto. En fin...
Hoy me he bañado con mi abuela y mi tío abuelo. Entre los dos, sumaban 163 años de intrepidez acuática. Yo nadaba (es un decir) detrás, con mis apenas dos decenios a cuestas sintiéndome muy joven, recién nacida casi. Me quedo con esa sensación: la de sentir que tengo toda la vida por delante mientras chapoteo en el mar.
(No es un gran post, pero algo es algo).

sábado, 13 de agosto de 2005

Superresacosa

Llevo todo el día retorciéndome por mi casa en un caso bastante lamentable de resaca-post-primer-día-de-feria. Es triste. Una se va con su emoción a ver los fuegos artificiales, acarrea esa misma emoción por todo el centro de Málaga mientras grita ¡Feria! ¡Feria! y se encuentra al día siguiente en un estado tan deteriorado que apenas puede moverse, con que no hablemos de salir de marcha. No pasa nada. Queda mucha feria por delante.
Así que, como no tengo demasiado que hacer y llevo en crisis creativa desde este miércoles, me he dedicado a hacer remodelación en mis dominios internáuticos. Se trata de lo siguiente: como mis cuentos propiamente dichos se hallan ocultos en los primeros archivos del blog y no creo que nadie haga arqueología para buscarlos, los he reunido todos aquí. Mi intención es que quien quiera acceder a una muestra un poco más seria de mi escritura que estos post un poco irónicos y no demasiado trabajados, pueda hacerlo fácimente. Al final de cada cuento podéis (si queréis) dejar vuestro comentario.
Aquí introduzco una Súplica Formal:
Por favor, POR FAVOR, ¡¡comentad los cuentos!! Ser un proyecto de escritora no es fácil. Te pasas todo el día pensando en escribir, siempre escribes menos de lo que te gustaría, se te van las ideas que recoges y las que consigues plasmar casi nunca te dejan satisfecha. Para colmo, es difícil que alguien te lea y te haga un comentario serio al respecto; y cuando escribes, es el lector quien te da la vida. Tengo páginas y páginas de porquería literaria que está absolutamente muerta; sólo lo que alguien se toma la molestia de leer cobra vida y completa la función para la que ha sido creado: entretener mucho, conmover un poco y sobrevivir una milésiuma de tiempo más que el resto de mis pensamientos. Cuando ese mismo lector me regala una crítica, buena o mala, está ayudando a que los cuentecitos nonatos que vagan por mi mente se decidan a salir, y a que los que ya han nacido mejoren y crezcan con el tiempo y mucho trabajo. Así que ya sabéis: si tenéis un minuto libre, escribid algo al pie... sois mi última (o mi primera, según se mire) esperanza. GRACIAS.
Al final todo ha salido un poco al revés, porque empecé este blog con la intención de que fuera sólo de cuentos y me dejé seducir por los post cuentavidas y los pseudoartículos de opinión, pero bueno. Al final lo que una escribe se independica y coge su propio camino.
Me voy a dormir, a ver si mañana mi salud se ha recuperado lo suficiente como para que pueda echarla otra vez a perder.
PD: Echad un vistazo a este post sobre la resaca, que no es porque sea mío, pero es muy bueno... lo escribí el año pasado por estas fechas y sigue reflejando perfectamente cómo se siente uno a la mañana siguiente de una noche de feria.

viernes, 12 de agosto de 2005

No se me ocurre nada

El cielo me guiña un ojo
el océano está en calma
tengo el mundo enfrente mía
y no se me ocurre nada

Siento que mi último post fuera tan tajante y borde. De pronto me sentí asfixiada; a veces me da la sensación de que me paso la vida prestándome a que los demás me juzguen y esperando ser aprobada. Y es eestúpido protestar, porque es como presentarse a un examen voluntario y luego quejarse cuando te ponen mala nota. Cuando no te presentas, nadie puede calificarte.
He escrito al principio del post el comienzo de una canción de Doctor Desastre (un grupo malagueño, de momento desconocido, pero que ya veréis... tiempo al tiempo). Últimamente me duermo con el sonido de su maqueta en mis oídos