massobreloslunes

viernes, 30 de noviembre de 2007

Hoy voy a hablar de algo de lo que nunca pensé que hablaría en este blog. Pensé que no hablaría aquí porque una de las cosas buenas de los blogs es que no te ven la cara, en general, si tú no quieres, e incluso cuando la enseñas puedes hacerte una de esas fotos con la cabeza muy inclinada, o muy girada, o a contraluz, o medio desenfocada, en la que igual podrías ser Audrey Tatou que Mónica Cervera.

Eso de lo que no quería hablar es mi acné.

En mi piel hay una cepa de bacterias superpoderosas que aparece y desaparece según la temporada o el remedio que esté probando en esos momentos. Llevo así desde los doce años. Por supuesto, no llevo desde los doce años con la cara hecha una facha; la mayoría de las veces, es algo relativamente soportable y, a excepción de cuando me estaba sacando el carnet del coche y me volví como Freddy Krugger, nunca he sido una de esas de mirarla y pensar “pobrecita”.
(Todo esto para que no os asustéis).

Tener acné recurrente tiene varios problemas.

a) La gente cree que te hinchas a comer porquerías. Mientras sostienen en la mano su donut de chocolate, te dicen “A lo mejor deberías evitar las grasas”. Si a ellos, en la lotería de la genética, les ha tocado una piel limpia y suave, creen que es porque tú, a escondidas, te pones hasta el ojo de chocolate y de cucharadas de mantequilla. A ver, hombre de dios, que si todo lo que comes te saliera por la cara, sería un cachondeo vernos a todos por ahí con los poros rezumando tomate frito o salsa de soja. Que las cosas no van exactamente así.
(Vale, lo del tomate frito es un argumento estúpido, pero hay ya muchos estudios que demuestran que el acné no es, ni mucho menos, consecuencia directa de la alimentación).

b) La gente (normalmente la misma de antes) se cree que no te lavas. Puedo prometer y prometo que, excepto algunas noches de juerga descomunal o de amor pasional, me he lavado la cara con lo que estuviera usando en ese momento un mínimo de dos veces al día, y seguido escrupulosamente todos los tratamientos que dermatólogos, naturópatas o la siempre seductora publicidad me han recomendado.

c) La gente (y esto lo hace incluso gente inteligente, o que te quiere, o ambas cosas) piensa que tú en tu casa no tienes espejo o que, si lo tienes, no te miras en él. Por eso te deleitan con frases del tipo de “oye, tienes la cara peor, ¿no?” o “vaya grano que te ha salido ahí”. Gracias. Tu frase no sólo ha hecho que yo baje del limbo en el que me creo que mi piel es perfecta y mire la realidad, sino que contribuirá muchísimo a la mejora de mi estado.

d) Todo el mundo conoce un remedio que a ellos mismos, o a una amiga, o al novio de su prima, le han ido estupendamente. A lo largo de mis casi diez años de problemas de piel, lo he probado casi todo. Cuando digo casi todo, quiero decir casi todo: jabones, cremas, lociones, geles, antibióticos, anticonceptivos, antiandrógenos (pastillas que bajan el nivel de hormonas masculinas y se les recetan a los violadores, hay que joderse) y, como colofón, TRES tandas de Roacután.

[ROACUTÁN: medicamento superpoderoso, carísimo e hiperagresivo, que te tienen que autorizar en una parte especial del hospital (no vale una receta normal) y para el que te hacen firmar un papel en el que aseguras que conoces los riesgos y no te vas a quedar embarazada, si eres niña, porque es altamente teratogénico (provoca malformaciones en el feto). Algunos de sus divertidos efectos secundarios son: sequedad, sequedad, SEQUEDAD, en labios, ojos, nariz y demás mucosas, además de en el resto del cuerpo (me fui una vez de ruta tomándolo y toda parte de mi pie que rozaba la bota se puso en carne viva). Te sube el colesterol, tu hígado se hace polvo y no puedes exponerte al sol ni beber alcohol mientras dure el tratamiento. Hay quien dice que causa depresión y que el chico que estrelló la avioneta contra un edificio en EEUU hace unos años lo tomaba. Aunque, por otra parte: ¿fue el Roacután la gota que colmó el vaso de su odio a la vida? ¿O fue su simpática vecina diciéndole que a lo mejor debería comer menos chocolate?. Pensadlo.
Pros del Roacután: se te quita el acné TOTALMENTE Y PARA SIEMPRE en un 80% de los casos. Contras: yo estoy en el 20%]

También he probado la levadura de cerveza, la bardana y otras infusiones, dejar los lácteos, hervir aguacates y lavarme con el agua restante, frotarme limones por la cara, la meditación, el poder de mi mente y las mascarillas de la superpop. Así que, a no ser que conozcas un tratamiento tipo cambiarme la cara con alguien como John Travolta y Nicolas Cage en Face to face, por favor: déjame tranquila.

Estas son mis quejas sobre el acné en lo que se refiere a los demás. En cuanto a cómo lo llevo yo, pues… bueno, según temporadas. En las Épocas Aceptables pienso que no hay para tanto, me cambio el corte de pelo y me creo que nunca volverá. En las Épocas Chungas no me hago fotos; lo último que pienso al acostarme y lo primero que pienso al levantarme es cómo tendré la cara por la mañana; no voy a cortarme el pelo porque no soporto este momento cruel en el que te sacan del lavabo, con el pelo recogido en la toalla, y tienes que mirarte al espejo en todo tu esplendor… En fin, que lo llevo regular.

Últimamente, a raíz de todo el estrés académico-emocional al que he estado sometida, estaba empezando a atravesar una de esas Épocas Chungas, después de más de un año de estar bastante bien (como atestiguan un montón de idílicas fotos con J. en las que salgo estupenda. Véase).



(Ahora mismo no puedo creerme que ésa sea yo. Pero lo soy)
Nota: YA había hablado de mi gorro rosa antes. No os metáis ahora con él, que no es el tema.

El problema de empezar una Época Chunga es que, como nunca tienes muy claro qué es lo que te ha hecho bien antes y qué podría ser peor, no sabes muy bien qué hacer para volver a una Época Aceptable. Así que el sábado pasado, después de intentar sin éxito cubrirme de maquillaje hasta parecer normal, acabé hartándome de llorar y diciendo que yo así no salía a la calle. Vale que tengo veitidós años, y no quince. Pero probad a pasar la mitad de vuestra vida con una afección cutánea desfigurante y básicamente aleatoria y a ver si sois capaces de llevarlo estupendamente todos los días.

Entonces, al día siguiente, en el autobús, conocí a Reme. Para que se juntaran nuestros caminos en la senda de la vida, tuve que perder de una forma extrañísima el autobús anterior (tenía billete, me subí a tiempo, pero se había colado gente de las siete y me tuve que bajar; al final Alsina me regaló el billete para compensar) y levantarme del sitio donde me había sentado en primer lugar porque un niño estaba jugando ruidosamente a la videoconsola en el asiento de al lado. Así fue como, gracias a la fuerza del destino, aterricé al lado de, probablemente, la única persona de aquel autobús que tenía un centro de estética para tratar el acné. Hablamos del tiempo, de los autobuses, del tráfico y de la vida en general y, al final, con mucha delicadeza, Reme me dijo que, si quería, podía pasarme por su clínica y me hacían un estudio sin compromiso.

Y como es cierto que lo he probado todo, hasta los naturópatas (los homeópatas no, que no me gustan), pero que lo de los centros de estética no lo había intentado antes, y que al hermano de mi adorado ex novio se le quitó el acné en un sitio así, pues allá que fui a los dos días. Yo es que en eso de las señales del universo no creo a veces, pero aquélla me parecía una señal demasiado poderosa y demasiado rara como para no hacerle caso.

¿Cómo es mi vida ahora? Me gustaría decir que estoy estupenda, pero lo cierto es que los productos que me estoy echando para secar mi increíblemente grasa piel me han resecado el contorno de ojos y descamado algunas partes de la cara, y parezco una mezcla entre la novia de drácula y un lagarto mudando la piel. Esa foto no la pienso enseñar, que aún tengo dignidad. Pero creo que estoy mejor, y que de aquí a unas semanas lo estaré aún más. El tratamiento es infernalmente doloroso a ratos y me siento como Bukowski adolescente, o como si todo el karma de los puntos negros que he sacado a mis novios contra su voluntad estuviera volviéndose contra mí. Y a ratos me miro los ojos, un poco tristes detrás de los párpados y de la piel reseca y enrojecida, y lloro otra vez. Pero queridos: estoy segura de que, de aquí a unas semanas, podré colgar aquí una foto del después y sentarme a esperar luego junto a mi email las proposiciones de boda. Rezad por mí.

Y aquí unas cuantas frases de ánimo, para no dar penita:
1) El acné no impide tener relaciones con los hombres. Ni siquiera impide tener problemas con los hombres o con el exceso de ellos.
2) El acné no impide desarrollar aceptablemente la compasión y el amor, y me imagino que también permite iluminarse.
3) El acné intermitente enseña sobre la transitoriedad de la vida y contribuye a la mencionada iluminación.
4) El acné, al final, se acaba. Aunque sólo sea porque nuestra piel va a terminar, en todos los casos, deshecha, comida por los bichos y mezclada con la tierra.

Y como me dijo mi colega el Adri el otro día: yo no soy mi acné. Pero es parte de mí, y por eso quería hablar del tema hoy.

11 comentarios:

  1. Supongo que un problema así es duro de llevar si te encuentras con gente te dice las cosas sin tener confianza contigo o sin la menor sensibilidad... y sobre todo sin que saques tú el tema. Me moriría de vergüenza de decirle cualquier cosa a una persona sobre un problema así por las buenas.
    Si como dices estás en una época de malestar emocional o te sientes angustiada, yo creo que ahí esta la clave. Hay personas que tartamudean, otras que bizquean, a otras les salen granitos, a otras se les cae el pelo y a otras les saldrá un tumor, yo que sé. Yo creo que todo lo somatizamos y por eso cuando te has sentido feliz y tranquila también te has sentido mejor físicamente.
    No quiero caer en algo a lo que a lo mejor se presta mucho este post, y es a darte consejitos que seguro que ya sabes o a hablarte de casos de personas que conocemos, pero es que tampoco quiero dejar de decírtelo porque quizás te ayude (una amiga mía estaba en la misma situación que tú y nunca se le había ocurrido) (jope, ya he caído): habla con tu ginecólogo. Parece que no tiene ninguna relación pero normalmente en situaciones tensas también se desajusta la regla y hay altibajos hormonales que pueden hacer que aparezca acné y él te puede ayudar a solucionarlo con un tratamiento de unos meses.
    A lo mejor ya lo has consultado, pero bueno. Procura estar tranquilita y haz cosas que te gusten. Si te sirve para subirte la autoestima a mí me pareces una chica que escribe muy bien, y que es muy interesante y sensible. Piensa que eres una personita que merece la pena y que, bueno, ahora tienes este problemita pero te vas a ayudar en todo lo que puedas para que se solucione. Trátate con cariño e intenta estar agusto contigo misma.
    Hay cosméticos (algunos muy caros y otros más baratos de lo que cabe esperar) que en otro tipo de pieles sí que hacen cosas que te mueres de gusto, pero creo que para algo como lo que has explicado...
    Unas horas de lectura al sol tomándote tu bebida favorita: 8 puntos antiacné.
    Una tarde de sexo: 10 puntos antiacné.
    Te he escrito un rollo muy rollero, lo sé, pero ha sido con todo mi cariño. Venga, ánimo, que muy pronto lo vas a dejar atrás y vas a escribir aquí un montón de cosas maravillosas.
    Mucha suerte.

    P.D. Me tienes puesto un link viejo que no sé ni cómo lleva a ese sitio, porque borré el blog y me lo llevé todo al nuevo o_O

    ResponderEliminar
  2. Me acabo de acordar de que hace poco estaba en mi casa con una amiga y yo me acababa de lavar la cara y ponerme crema y estaba quejándome de mi piel, de lo sensible que la tengo y de las manchas rojas que me salen por la cal del agua (no sólo en la cara), porque con el frío tengo que ponerme vaselina hasta en la nariz (muy fuerte), y por lo molesta que es a veces la piel (verdaderamente) sensible.
    Yo ahí cotorreando sin parar. Entonces la miré y estaba con una cara super triste y me dijo "Yo daría lo que fuera por tener tu piel". Me sentí cruel y tonta, yo hablando de ese modo y sin tener en cuenta que quizás otra persona se podía estar sintiendo mal aunque no estuviera hablando directamente sobre su piel grasa y con cicatrices de granitos.
    No te escribo esto por alargar todavía más el comment, sólo por si puede hacer que seas un poco comprensiva con algunos comentarios que puede hacer la gente sin ninguna mala intención y que te quiere. Piensa que a veces pueden decir cosas sin reflexionar mucho y lo último que quieren es hacerte daño.
    Yo supongo que mi amiga se sintió mal, pero yo me sentí como si fuera alguien horrible (y si no me hubiera pasado a mí, pensaría que algo así sólo es propio de una tonta de capirote).

    Süßigkeit .

    ResponderEliminar
  3. ¡Hola Süssigkeit!
    Me alegro de que des señales de vida, sobre todo porque tampoco escribes en tu blog desde hace mucho tiempo y eso no me gusta :(

    De tu comentario, hay varias cosas en las que tienes razón.
    Lo primero es que sé que mi acné tiene relación con mi estado emocional. De hecho, como ya he contado, cuando suspendí el práctico del coche dos veces tenía la cara que ahí sí que daba miedo y asco verme :S:S Esa fue la tercera tanda de Roacután. Por eso, otra de las cosas que he intentado ha sido tratar de relajarme, decir frases positivas, disfrutar de la vida y demás. Sin embargo, cuando la cara se me empieza a poner mal, me cuesta estar tranquila y disfrutar de la vida. Si me pongo nerviosa, se me pone peor, me doy cuenta y me pongo más nerviosa y, además, triste, agobiada y hasta culpable (porque pienso que algo tengo que estar haciendo mal para que mi piel reaccione con esa violencia). Así que no es tan fácil. Pero es cierto.

    Otra cosa: el sol es bueno, pero cuando acaba el verano el acné se recrudece, no sé muy bien por qué. Además, es bastante difícil encontrar cremas para la cara que tengan MUCHA protección y NADA de grasa, y a mí hasta una crema un poco grasa me deja hecha un desastre. Por otra parte, tanto el Roacután como otros antibióticos que he estado tomando son fotosensibles, y el sol lo único que hace es dañarte la piel 10 veces más que en condiciones normales. En cuanto al sexo, a mí curiosamente no me sienta demasiado bien cuando tengo la cara mal. Creo que es porque acariciarse indiscriminadamente todo el cuerpo no hace más que esparcir las bacterias xD.

    Lo del ginecólogo es verdad: a veces son problemas hormonales. Pero también he ido, y me he hecho análisis de sangre para ver si mis hormonas tenían algo que ver: y nada, están estupendamente. Pero te agradezco el consejo. Es mentira que no agradezca NINGÚN consejo. Al lo mejor alguna vez alguien me dice algo que sea la solución y, de no habérmelo dicho, no lo habría intentado (como el tratamiento que me estoy haciendo ahora). Lo que quería decir es que el 90%de las cosas que me sugieren ya las he hecho.

    Me he quejado de los comentarios que hace la gente cuando tienes acné. A lo mejor ha sonado un poco resentido, pero no era mi intención; sólo quería reírme un poco de la situación y de mí misma. Como tú has dicho, esa gente de la que hablo en el post lo último que quiere es hacerme daño. Es más, en general quieren que me sienta mejor, o que me cure, e incluso cuando me dicen "qué mal tienes la cara" creo que lo hacen un poco para que piense que se preocupan por mí o se solidarizan conmigo. Pero algunas de esas cosas hacen daño o simplemente hastían, y tampoco está de más decirlo, para que las personas que no quieren herir a otras no lo hagan, ni siquiera sin darse cuenta.

    Pero admito que yo soy la primera en liarla y decir cosas inconvenientes a personas con problemas (una vez hablé en presencia de una amiga cuyo padre tenía cáncer de que los que pedían cannabis terapéutico lo querían para "morir contentitos". Creo que NADA que podáis decir sobre mi piel supera eso).

    Gracias por tus comentarios y a ver si te cambio el link, que no es justo que esté mal puesto cuando tu blog es de los que más leo (cuando escribes, ejem, ejem).
    Muchos besos.

    Marina.

    ResponderEliminar
  4. A mi también me preocupaba el acné de adolescente. De hecho, tenía pero concentrado en un solo punto de la cara, lo cual era extraño, pero práctico, solo tenía que darme el Normaderm ese en una sola zona.
    Pasó el tiempo y desapareció... y qué alivio.
    Por cierto, se te ve bien en la foto. Es un paso importante, el mostrarse ante tu "parroquia" pero luego te das cuenta que ya da igual. Por eso nosotros ya hacemos programas de cocina en el Blog. (Telehuevo!).
    Salud/OS!

    ResponderEliminar
  5. No solo no eres tu acné, si no que por muy superpoderosa que sea la cepa, no consigue ocultar lo que hay debajo.

    ResponderEliminar
  6. Ley del Adrián:

    El Adrián hará su aparición en este blog sólo y exclusivamente en aquellos posts en los que aparezca él mencionado.

    Corolario a la ley del Adrián:

    A Marina igualmente le harán ilusión sus apariciones.

    ResponderEliminar
  7. Hagas lo que hagas con esos granicos tuyos, no te librarás de los pegajosos besucones que pienso darte el día que te dignes a aparecer por granada. Descastá. Warra. Perra.
    PD: te has olvidado quejarte de los babosones que siempre te decíamos que te veíamos mejor! xP
    Besazo, tontalaba.

    ResponderEliminar
  8. Yo también tuve acné y tras un sesudo estudio he aquí las subsiguientes reflexiones:

    el acné adelgaza: un buen grano en la nariz impide que nadie se fije en tus caderas.

    el acné es divertido: la piel en erupción te empuja a ponerte gorros y bufandas que te asemejan a un payaso en plena actuación

    el acné hace amigos: esos corolarios blancos en la mejilla obligan a todos los de alrededor a acercarse con la esperanza de que les dejes estrujarlo

    Así pues: viva el acné. al menos mientras no encuentre la forma de matarlo.

    ResponderEliminar
  9. creo que he tenido en toda mi vida dos granos en la cara, una cosa increible. Pero en la espalda ya es otro tema...la tengo como si la más terrible de las viruelas hubiera vivido ahí... si te sirve de consuelo te diré que tras un millón de tratamientos ( todos los tuyos más el infalible invento mio de hacer una pasta con polvos de talco y agua oxigenada y dejarlo secar en la piel...) se me fue hace dos años sin motivo aparente. Osease a los 25 añitos...a ver si ahi suerte.
    En cualquier caso la que es guapa es guapa, y tu por lo que veo lo eres :-D

    ResponderEliminar
  10. Manuel, apenas puede ud ver la punta del iceberg... yo la he visto leer en público y no puede imaginarse como temblaba en mi asiento y lo rápido que me bebí aquel gin tonic. Aquella noche hube de volver a casa pensativo con un cigarro apagado por la lluvia.
    ...Pero no lo hice.

    Marina, si resuelve su problema sería una alegría sin duda y para ti la primera. Pero he de confesar que yo a ud. la amo aunque en la cara le salgan mástiles de bucaneros, cráteres de terribles lavas incluso una legión de pollitos piando.
    Y como bien dice adri, nada puede ocultar lo que hay debajo... ni dentro.

    Andrés... mucho cuidado. Sabandija. O le reto un duelo al Landon (que probablemente pierda pero mira, es romántica la idea: hombre a hombre frente a un dado de peluche y toda la inútil cultura del mundo).

    Buenas noches.

    ResponderEliminar
  11. Con 14 años mi madre sacó un buen (ejem) día una crema milagrosa anti acné. Yo, como no pensaba que tuviese nada que perder, me la eché a diestro y siniestro.

    Nunca en la vida he visto una medicina actuar tan rápido sin contar el Nolotil, pero eso es otra historia. El caso es que, creo que a los dos días, se fueron el 90% de los "granitos". Al tercer día, el 99%. Al cuarto día, media cara se iba tras mis agresores "granitos"...

    Vaya, funcionar funcionaba, pero no veas los efectos secundarios. Fotosensibilidad le llaman. El caso es que por un lado consiguió que no volviesen, por el otro, cada vez que llega el otoño tengo que cuidar la cara pq si no la vuelvo a perder.

    PD.: se llamaba "dermojuventus" y era ácido retinoico a saco. No es lo mismo que el Roacután??

    ResponderEliminar