massobreloslunes: Chino-filipino

miércoles, 22 de octubre de 2008

Chino-filipino

Vale que últimamente no escribo mucho. Entre otras cosas, porque aún no tengo internet en casa, a excepción de quince minutos diarios que generosamente me regala el FON. Esos quince minutos son tan escasos, tan preciados y pasan tan rápido que tengo que dedicarlos a asuntos importantes, como mirar el correo o abrir a la vez veinte ventanas con blogs variados para leerlos más tarde.

Ahora bien: es muy cierto que si realmente-realmente quisiera escribir, encontraría el momento (como lo estoy haciendo ahora) y me pasaría por aquí más a menudo. Así que la auténtica causa de mi desaparición es que, en general, no se me ocurre nada. O, mejor dicho, se me ocurren cosas pero no tienen la suficiente entidad y cuerpo ideológico como para considerarlas un PP (Post Potencial).

Sin embargo, hay un lugar que es fuente inagotable de inspiración para mí, y que me sumerge en un mundo de PP's cada vez que voy a visitarlo. Este lugar es El Chino. No como restaurante (que también), sino como una de esas tiendas que antes se conocían como el Todo a Cien o, más popularmente, Los Chollos. Ayer pasé una fabulosa media hora en El Mejor Chino de Granada* y pensé "Tengo que escribir sobre esto. El mundo tiene que saberlo".

No me acuerdo muy bien de cómo era el Chollo tradicional, regentado por españoles castizos - por cierto, ¿dónde están? ¿A qué clase de mobbing siniestro les han sometido los chinos (personas) -, pero sí sé que los Chinos (tiendas) de ahora son como el Hipercor, pero más baratos. El Mejor Chino de Granada (Hiperchino, en adelante), tiene de todo: tiendas de campaña, cestitas para perros, medias adelgazantes y un masajeador facial en forma de delfín, por mencionar sólo algunos artículos. Esta variedad, por alguna extraña razón, no es directamente proporcional al tamaño del Chino. Quiero decir, que el Hiperchino tiene de todo (literalmente), pero el año pasado solía comprar en otro más pequeño que había cerca de mi casa y nunca (insisto: nunca) me fui de allí sin encontrar exactamente lo que quería. Independientemente de su tamaño, un Chino es una especie de vórtice espacial donde se acumulan todos los objetos que uno pueda necesitar en su vida cotidiana. En ese sentido, pasa como con el Corte Inglés, solo que a una escala más humilde: uno llega y dice "quiero un perro verde", y el chino (dependiente) te contesta "¿de qué tamaño?".

Luego está el asunto del idioma. Porque siempre parece que el chino (dependiente) no te entiende y, sin embargo, sabe exactamente lo que quieres y dónde está. Esto, teniendo en cuenta la mencionada variedad de artículos del Hiperchino, quiere decir que tienen una amplitud de vocabulario preocupante. Esto me lleva a pensar en cómo será el entrenamiento de los chinos (personas) cuando llegan a España. Imagino que debe de haber una especie de curso intensivo que comprende:

a) Todos los productos de la tienda.
b) Direcciones e indicaciones, tipo "pasillo del fondo a la delecha".
c) Todos los números múltiplos de cinco y la palabra "euros" ("eulos").

Con esto, el chino (persona) está preparado para ser un chino (dependiente) estándar.
Por último, quiero mencionar la cuestión de robar en un Chino. ¿Alguien lo ha intentado alguna vez? El Hiperchino es grande, sinuoso y suele estar casi desierto, y mi presupuesto es bastante precario. Sin embargo, nunca (insisto: NUNCA) se me ocurriría meterme en el bolso ni una sola de sus velas perfumadas. Porque ya se sabe lo que pasa si te pillan robando en el Corte Inglés: un señor de incógnito te mete en una habitación secreta, coge tus datos y llama a tus padres. Pero ¿qué pasa si robas en un Chino? ¿Alguien cree que se limitarán a darte una amable reprimenda? No sé por qué, pero yo pienso en torturas y deportación (¿prejuicios raciales? Sí y mil veces sí). Por si acaso, prefiero no intentarlo.

Y aquí acaba mi jugosa disertación, que me tengo que ir a clase.

Volveré.

*Camino de Ronda, entre Plaza Einstein y Calle Sol.

4 comentarios:

  1. jeje hace poco fui a unos veinte duros (de los antiguos)y tienen un ambiente totalmente diferente que a un chino, se supone que venden más o menos cosas del mismo estilo, pero los de siempre tenia un aire familiar-casero-cercano que los chinos nunca tendran.Lo que más me sorprendió es que encontre las mismas cosas que cuando era pequeña.
    Un beso!

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  2. ¡Ah, los chinos! Nos invaden. En mi barrio han desaparecido una ferretería y alguna que otra tienda de cosas que encuentras en los chinos todo a cien (¿o todo a 1 € y nos han subido 66 pesetas por cada 100?). Pero estoy contigo, Marina: allí se encuentra absolutamente de todo. Es más, encuentras cosas que no hay en ningún otro sitio (por ejemplo, velas antihumo).

    Eso sí: ellos te entienden a ti, pero tú a ellos por señas, más o menos: "allí aliba a la izquielda".

    Muy salao tu post.

    Un abrazo

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  3. Pues yo creo que hace años que no veo un veinte duros" de los de toda la vida, y además es cierto que ya ni me refiero a ellos así, sino como la tienda de chinos :-D

    Me ha gustado mucho el post.

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