massobreloslunes: Reinterpretando

martes, 26 de mayo de 2009

Reinterpretando

Es curioso cómo cambia nuestra percepción de las cosas a través de los años. Como algunos sabréis, hace ya casi seis años empecé a estudiar periodismo en la Autónoma de Barcelona. Siempre me había gustado escribir y pensaba que el periodismo me allanaría el camino. Al mes de estar allí, me empecé a preocupar. No me imaginaba ejerciendo y corriendo entusiasmada detrás de la noticia. Para navidades ya tenía clarísimo que no quería ser periodista. Así que, como buena estudiante responsable, aprobé los exámenes de febrero para conseguir créditos de libre configuración para mi futura nueva carrera y me volví a casa. Después de darle muchas vueltas a todas las posibilidades, me vine a Granada a estudiar psicología. El resto, como se suele decir, es historia.

Durante mucho tiempo vi mi regreso de Barcelona como un fracaso. Incluso Granada era un fracaso para mí: un sucedáneo, la ciudad que estaba lo suficientemente cerca de Málaga como para permitirme ir a menudo y evitar la nostalgia. Barcelona estaba tan lejos. Los primeros años en Granada todavía me escocía la humillación de haber puesto lo mejor de mí en aquella empresa y haber tenido que volverme con el rabo entre las piernas.

Hace un par de años, o quizá el año pasado, no lo sé con exactitud, empecé a ser capaz de ver mi decisión con un poco más de ecuanimidad. Intentaba reinterpretarlo en términos de: "mira todo lo que has aprendido después, todos los acontecimientos de tu vida te han hecho lo que eres ahora, etc". Mi posición respecto al asunto se volvió neutra.

Últimamente, lo que pensaba era: "Menos mal. Qué suerte tuve de darme cuenta. Qué bien hice", pero siempre con una especie de suspiro de alivio por haberme librado de una catástrofe casi por casualidad.

Hoy estaba en el taller de escritura con César, que ha venido a hablar a los alumnos de su experiencia como periodista y escritor. Hace poco que ha dejado el periodismo para dedicarse en serio a escribir y a sus otros proyectos, y dice que se alegra, porque escribir para el periódico estaba robándole la energía y aplastando su estilo. Mientras le escuchaba he recordado como casi me convierto en periodista y, como dice mi madre, se me han abierto las carnes. Y, por primera vez en cinco años, he pensado: "Qué valor tuve. Qué huevos le eché dejando la carrera, a pesar de la presión del gasto que estaba suponiendo para mi familia, a pesar de la expectativas de todo el mundo. Qué favor más grande me hice. Habría sido muy infeliz como periodista". Le he agradecido a la yo de 18 años que fuera lo suficientemente avispada como para salir pitando de la Autónoma en cuanto vio de que iba aquello. Ella no sabía mucho de la vida, pero intuía lo suficiente sobre la yo que soy ahora como para reunir valor y pararse cuando aún estaba a tiempo.

Pues eso, que es curioso cómo cambian la percepción de las cosas.

4 comentarios:

  1. Con tu imaginación, habrías sido una gran periodista.

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  2. Mi imaginación y mi capacidad de postergación habrían sido un combinado mortal. Habría llegado tarde a todas las noticias y me las habría tenido que inventar.

    Sería una buena redactora de horóscopo.

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  3. Leí un texto de un periodista veterano que decía que la época dorada del periodismo había pasado. De los 60 hasta finales de los 80 cualquier periódico con ínfulas informativas podía enviarte a Moscú o a Singapur con todos los gastos pagados. No sólo eras tu propio jefe y conocías mundo, sino que encima te ganabas un prestigio de reportero escribiendo ciencia ficción sobre conflictos y culturas que a nadie le importaban desde el otro lado del planeta. En los 90 el chollo empezó a acabarse y ahora mismo el periodismo es ese manual de estilo barato que todos conocemos.

    De la psicología no digo nada porque es inútil: ahora mismo está en una fase de crecimiento exponencial.

    Lo que está claro es la chica de 18 años que fuiste, además de salir pitando, lo hizo en la dirección correcta. Y eso o tuvo doble mérito o fue una suerte tremenda.

    Anónimo76

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  4. Uf. Acabo de leer mi vida escrita en las lineas de otra persona... Que extraño!

    Aunque cambia Barcelona por Madrid..

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