massobreloslunes: Más momentos metro

martes, 5 de marzo de 2013

Más momentos metro

Estoy sentada en el metro, camino del fisio. Mi tobillo ya está estupendo; el pie cada vez se parece menos a la extremidad edematosa de un cadáver y más a la de una persona. Voy escuchando Vetusta porque, sinceramente, mi proyecto melómano se ha atascado entre Pink Floyd y Nirvana, y no tengo claro por dónde encontrar la salida. Vetusta mola casi siempre. Canturreo La cuadratura del círculo mientras observo a la gente perdida en las pantallas de sus smartphones.

Entonces entra un tipo con una guitarra. De todas las #cosasdemadriz, la peña que entra en el metro a perturbarte el viaje es mi menos favorita. De menor molestia a mayor: violinistas chungos -> guitarristas chungos -> peruanos y otros flautistas del maligno -> gente que pide normal -> gente que pide con gritos angustiosos -> gente que pide con gritos angustiosos mientras sacude frente a ti sus deformidades físicas (verídico).

Este señor era un guitarrista chungo italiano, así que ni tan mal. De todas formas, yo estaba tan contenta y absorta escuchando Vetusta que cuando ha empezado a rasguear su guitarra y he tenido que parar mi música he resoplado. La gente me ha mirado en plan "mira la gruñona esta, dónde se cree que va con su abrigo rosa"; o quizá no me ha mirado, porque la gente en Madrid en realidad pasa de ti y yo últimamente estoy un poquito autorreferencial.

He escuchado al tipo de la guitarra perpetrar un par de canciones desconocidas. Las tocaba muy rápido, casi como queriendo molestarnos el tiempo mínimo como para que no quedara feo pedirnos dinero. Una cosa hay que decir a favor de los pedigüeños del metro: saben que son un coñazo y se van prontito.

Entonces el señor ha empezado a cantar lo siguiente:
"Io sonno innamorato di Marina/ una ragazza mora ma carina..."

Oh, My God. Es la versión italiana de "Marina, Marina, Marina / contigo me quiero casar": esa canción que todas las Marinas del mundo hemos tenido que escuchar en algún momento. La versión italiana me gusta mucho por pura egomanía. Mi fantasía más bizarra y kitsch de amor romántico incluye al Maromo Definitivo pidiéndome que me case con él cantándome a voces esta canción en italiano, o incluso en castellano, bajo mi balcón. En serio.

Total, que he sonreído, y después me ha dado mucha vergüenza porque la sensación era muy rara. Vale que el señor no sabía que yo me llamo Marina, y vale que cantaba mirando al vacío como si se estuviera volviendo un poco loco de tocar en el metro, pero ahí estaba el tipo: diciendo alto y claro que se quería casar conmigo. En serio: daba vergüenza en algún plano absurdo de mi ser. Era inevitable.

Aun así, me ha gustado. Ha sido gracioso. Un quiebro de caderas del destino, sacándome de una patada de la ensoñación posmoderna que se apodera de uno en cuanto entra en el metro. Ha molado, por no hablar de que es lo más romántico que alguien ha hecho por mí desde... bueno, no; de hecho, desde ayer por la mañana, que alguien tuvo conmigo un detalle la mar de bonito.

En fin.

Que le he dado dos euros.

Así es el ego.

5 comentarios:

  1. Un día en el cercanías un tío se paseaba por el vagón abarrotado enseñando la pierna y diciendo que tenía gangrena, los pobres viajeros nos apelotonobamos (existe el verbo apelotonarse??) unos contra otros.
    Aunque mi viajera favorita era una tía que se subía en pijama prácticamente al tren y en 5 paradas se había pintado, vestido y secado el pelo.
    Un beso guapa y que pases buena semana!!!

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  2. Sí que se ven cosas extrañas en el metro de Madrid. Cada vez que voy descubro alguna.

    En otro orden de cosas había perdido el enlace a tu plan musical. Me lo guardo de nuevo.
    No tengo acceso al libro que estás utilizando si no me uniría a tu proyecto por curiosidad porque cada uno tiene sus gustos y el que lo ha escrito tendrá sus ideas pero descubrir grupos antiguos o saber por fin de quién era esa canción que ponían cuando era pequeña me puede.
    Anímate y dale otra oportunidad. Un salto aleatorio: apertura de página cualquiera. :)

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  3. Claro, mola más que te lo canten en directo que no por email. Moraleja: "Love is in the air, ha, ha, ha!". Y te está diciendo que al final quien nos lleva de calle no es ni mucho menos esa rubia despampanante con la que soñamos, sino una morena bajita que no está nada mal...

    Besos post griposos, electorales y pre-EREticos.

    Txabi

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  4. :)

    A mí el metro me aberra. El otro día caminé 45 minutos sólo por no cogerlo :p

    Buen viernes!

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