massobreloslunes: Domingo

domingo, 27 de noviembre de 2005

Domingo

Me despierto sin resaca, gracias a mi buena decisión de tomar sólo cerveza anoche. Pienso “qué bien, es domingo”, subo la persiana y me vuelvo a tumbar un rato mientras veo entrar el sol desde la calle. Después de remolonear, me levanto, me hago un zumo, tostadas y colacao y me lo llevo todo en una bandeja al salón. Veo “Quintillizos”, doy un par de vueltas por Internet (qué lujo tenerlo ya en casa) y me propongo estudiar. No estudio nada. Cuando me quiero dar cuenta estoy en la terraza, calentándome al sol de invierno, con los ojos cerrados y los pantalones remangados sobre las rodillas. Ana se despierta y se me une, y se fuma un cigarro mientras suspira: “qué bien estamos aquí, Mari”.
Limpio y, como siempre que limpio, me propongo hacerlo más a menudo. Saco los libros de la estantería y les paso amorosamente el trapo del polvo. Aparto la cama y barro enormes bolas de pelusa con personalidad propia que se han quedado atrapadas debajo. Friego con fregasuelos marca Hacendado y olor a primavera.
Comemos tallarines de sobre porque no nos apetece cocinar. Pinchamos alternativamente música en nuestros respectivos ordenadores, y nos extasiamos un rato con una foto de un tío al que conoció Ana en un chat (qué mandíbula, qué nariz, qué ojos, repetimos como bobas).
Fregamos los platos mientras hablamos de cómo exactamente le vamos a montar el club de fans al tío de la foto. Limpio la cocina y arreglo el lavadero, mientras Ana chatea sentada en el sillón, portátil en mano, riéndose sola frente a la pantalla. Decide hacer crepes y me obliga a quedarme en el salón mientras ensucia alegremente la cocina recién limpiada, y tras un par de intentos repegados a la sartén viene orgullosa con un crepe primorosamente enrollado y relleno de chocolate.
Ahora estoy aquí, sentada en el salón, mirando los posters que hemos colgado esta semana, lamiéndome los restos de chocolate de los labios, tecleando, intentando recoger con los pies algo del calor que emana el calefactor.
Y todo esto sólo para decirte que no te he echado de menos nada nada.

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