massobreloslunes

martes, 19 de junio de 2007




Otra vez ese pensamiento inquietante. Sus padres se separaron, cierto. No se llevaban bien, cierto. Ahora todos han aceptado la situación como adultos civilizados, cierto. Sin embargo, ella está ahí, y es el resultado de cuando ellos sí se querían. Tiene la mitad de los cromosomas de uno y la mitad de otro. Le resulta tan raro pensarlo: ella, como símbolo máximo del amor, como unión de dos seres que no van a poder separarse nunca. Se mira al espejo y ahí están: los ojos de su padre, flotando inquietantemente sobre la boca de su madre, y en medio una nariz que parece suya (porque ella no se la ha visto a nadie más) intentando poner paz. Entonces piensa: si se separaron, si se odian, qué hago yo con mis genes. Hay dos seres viviendo en mí, dos aliens que no pueden llevarse bien, porque son de naturaleza distinta, porque no estaban hechos para estar juntos. Y no puede dejar de pensar eso; y le inquieta, hasta un punto que no sospechaba, la idea de sus dos mitades prisioneras en ella, diariamente enfrentadas, condenadas a entenderse.

4 comentarios:

  1. Personalmente pienso que uno es fruto de un momento en que unos genes se mezclan, pero luego el camino que sigan esos genes cada uno por su lado es otra historia.
    Y la mezcla a su vez otra historia también. Vaya que de los fuegos artificiales iniciales del polvazo inicial no te vas a librar.

    Pero yo soy poco científico.
    Lo que si creo es que se pueden mezclar educaciones, patrones de comportamiento, etc... pero eso tiene que ver más con el aprendizaje que con lo que viene ya de fábrica.
    Y siempre es posible desaprender cómo se deshacen las cosas. Aunque cueste.

    La otra posibilidad es que tengas razón y lleves en tu interior una mezcla imposible que te convierta en bruja piruja.
    Con lo que no queda otra que quererte como solo se pueden querer a las brujas pirujas.
    Ahí es nada, la de payas que andarán por ahí teniendo que conformarse con que las quieran como simples mujeres.

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  2. yo tengo hijos. Y es increíble descubrir sonrisas de tíos abuelos, formas de caminar de tíos que murieron con quince años. Y cómo cada persona ve rastros diferentes en ellos.
    Quien habla en el texto ve eso en sí mismo. Me gusta.

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  3. El lado racional versus el lado visceral. Cruenta batalla... o refinadas relaciones diplomáticas entre las dos partes.
    Una vez hablé de eso en mi sitio... estaba que no sabía para donde tirar... pero mira, huí hacia delante... a veces lo mejor es coger el camino de en medio.
    Salud/OS... y gracias x 1000 por añadirme a tus favoritos ;)

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