massobreloslunes

domingo, 25 de noviembre de 2007

Hace un tiempo me preguntaba por qué existe esa creencia generalizada de que los libros son mejores que la tele. Me planteé que a lo mejor es sólo porque leer cuesta más esfuerzo que ver la tele y, en general, el esfuerzo está sobrevalorado. Al fin y al cabo, pensé, igualmente las películas cuentan historias, y hasta las series de televisión tienen su punto. Como decía la Oruga en un post suyo que me encantó, ¿y si leer no fuera, al final, bueno? (cito de memoria, Oruga; no consigo encontrar el post).
Al volver hoy del mercadona, que es un sitio que, en general, me inspira mucho, he puesto música en la cocina y he guardado, despacito, toda la comida en su sitio. Me encantan los supermercados, y la posibilidad de ir y abastecerse de energía multiforme a cambio solamente de dinero. La cuestión es que estaba yo guardando los chocapic, que son la base de mi pirámide alimenticia, y he echado un vistazo a la contraportada a ver qué regalaban (ahora contestadme una pregunta, rápido, con sinceridad: ¿cuántas veces, de pequeños, habéis comprado una marca de cereales sólo por el regalo?. J. tiene la teoría de que ni los regalos de los huevos kinder ni los de las cajas de cerales son ya lo mismo. Le recuerdo el año pasado en mi cama, mascullando que iba a quejarse al Defensor del Consumidor, sosteniendo en la mano un ridículo llavero de plástico mientras, sobre mi bonita colcha azul, reposaba el cadáver del huevo de chocolate, abierto en dos.)
Detrás de la caja de cereales había fotos de unas brujulitas de plástico. ¡El Guíadestinos!, anunciaban. Cuatro diferentes. Póntelo en la frente (¡) mira a qué simbolito señala e interpreta sus augurios.
Joder, pensé yo, como el aletiómetro.
Entonces tuve una intuición fulminante. Le di la vuelta a la caja de cereales y ahí estaba el anuncio de la película: “La brújula dorada”, ponía, en grandes letras amarillas. Próximamente en cines. Y al lado, justo debajo del cuenco lleno de chocapic, la foto de una niña rubia montada en un oso polar.
Lyra, claro. Y Iorek Byrnison.
Lyra cruzando el hielo a espaldas del enorme oso acorazado, que se pelearía a muerte por ella con otro oso y se comería su corazón palpitante después de vencerle. Iorek Byrnison, alimentando a Lyra con riñones crudos de foca mientras cruzaban el hielo buscando a Lord Asriel.
La película de “Luces del Norte”, de Phillip Pullman. Hay libros de los que no sólo recuerdo el contenido, sino también dónde estaba yo mientras lo leía, y de “Luces del Norte” recuerdo llevarlo en el regazo mientras iba al colegio en el microbús, con once o doce años. Abro la caja de cereales y saco la diminuta, ridícula, brujulita de plástico, y me doy cuenta de que eso que tengo en mis manos es precisamente un aletiómetro.
No sé cómo va a ser la peli. A lo mejor no está mal. A lo mejor son capaces de explicar con claridad lo que es un daimonion, y que no es, en absoluto, una mascota. O la niña que hace de Lyra tiene su cualidad seria y valerosa (valiente como frente a la muerte o la soledad, no como lo son los niños en las películas, con el valor divertido de saber que todo saldrá bien). A lo mejor sale Serafina Pekkala, la reina de las brujas del lago Enara, diciendo aquello tan hermoso de que merece la pena sentir el frío polar con tal de notar cómo la luna te acaricia la piel (“pero tú ni siquiera lo intentes, Lyra, tú te morirías”).
Pero lo dudo.
Así que hoy pienso que por eso son mejores los libros que las películas.

PD: Acabo de ver en una web que Nicole Kidman será la señora Coulter, y creo que voy a suicidarme.

6 comentarios:

  1. Eso siempre ha sido así. En el cine se pierden tantos detalles... y eso que dicen que una imagen vale más que mil palabras, pero en este caso ese refrán carece de sentido.
    Por otra parte, es una forma de acercar la literatura a la gente que no lee... o que no lee demasiado (entre los que me incluyo... aunque SI que leo BLOGS!).
    Salud/OS!

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  2. Aish, yo tengo la misma experiencia que tú con Luces del Norte, que me lo regaló mi padre cuando yo era una criaja xD A ver qué tal está la peli ^^

    (J. tiene razón, antes los regalos de los kinder molaban infinitamente más... tengo cajas de plástico transparentes llenas de los muñequitos de los que se hacían colección: hipopótamos, cocodrilos... ¡ya no se hacen muñequillos tan chulos! v.v).

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  3. La verdad es que vi el trailer de la peli y me entró curiosidad. Me gusta la niña que hace de Lyra. Supongo que al final iré a verla, aunque sólo sea para sacudir al final la cabeza con aires de superioridad y decir que el libro estaba mucho mejor xD

    Aldery, me ha encantado tu comentario... no por nada, sino porque no sabía si alguien habría leído también el libro (aunque es bastante conocido) y ahora sé que al menos alguien me entiende (oh ah uh).

    Besitos.

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  4. Yo tampoco lo he leído, aunque esa forma de explicarlo... woah, suena ES-PEC-TA-CU-LARRRRR... :P

    La película sí que no me inspiraba mucho, vi el cartel y me dio la sensación esa de "vaya-m...-de-pelicula". Así que si vas a verla... ya dirás...

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  5. No son mejores, son diferentes. Las adaptaciones de los libros suelen ser las horribles, sobre todo porque un libro suele durar mucho más que una película, y es algo mucho más... interior?

    A mí me gustan mucho los libros, y tambien las buenas películas. Y bueno, no tiene por qué ser como los dueños de los perros y los gatos, que siempre discuten sobre qué es mejor!

    PD.: No, un gato no es "necesariamente" mejor.

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  6. Los perros son mejores.

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