massobreloslunes: Acotaciones
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martes, 13 de diciembre de 2022

Retomar


Cada vez que dejo algo más de tiempo (ejem, algo) entre entrada y entrada, me enfrento al típico problema de retomar.

Como mi vida es un frenesí, en estas últimas dos semanas he estado en cuatro países y he cambiado de casa/hotel cinco veces, así que ahora no sé si dar ese contexto o lanzarme directamente a hablar de lo que tengo enfrente: por ejemplo, que mi hija Alana se ha despertado a las seis los tres últimos días de finde largo, pero hoy que tiene colegio sigue durmiendo como un ceporro.

El problema de dar contexto y resumir lo que ha pasado es que el blog se convierte en un aburrido diario pra-adolescente que no es lo que estábamos buscando, pero al final la única culpable de eso soy yo, así que  resumamos:

  • Nos fuimos de Kalymnos, nuestra isla griega, en una borrachera de nostalgia y de «oh-Dios-esta-gente-es-la-más-amable-de-la-faz-de-la-Tierra». De verdad que no he conocido nunca a un pueblo más simpático que el kalymniano (gentilicio inventado).
  • Pasamos diez días en España que fueron un poco horribles porque...
  • ... a Pablo le han sacado dos muelas, le han hecho un destrozo tremendo y lleva desde entonces con un dolor súper intenso.
  • Por suerte, ya está un poco mejor, entre otras cosas porque se ha dado a la marihuana terapéutica...
  • ... que aquí en Tailandia es legal. Vaya, y la recreativa también; el cannabis, en general. Lo pides en la calle como el que pide un café. Y yo que todavía tengo estrés postraumático de la típica película en que un occidental se queda atrapado en una cárcel tailandesa porque lo pillan con droja en la maleta.
  • Tailandia: más cara y con más lluvia de lo que pensábamos, pero de momento estamos a gusto y los paisajes son brutales.
  • La escalada aquí es un timo, eso sí. No merece la pena venir a escalar.
  • Pero los masajes valen siete dólares la hora.
  • ¡SIETE DÓLARES!
  • ¿He dicho ya que los masajes valen siete dólares la hora?
  • Me doy literalmente un masaje cada dos días.
  • Me van a tener que arrancar de aquí con agua caliente.
  • Fin.
Al final, la dificultad de retomar no es más que la enésima lección en constancia. No hay nada como ser constante, chicos; ninguna otra cualidad que merezca realmente la pena cultivar.

Sigo pronto, lo prometo. 

viernes, 21 de octubre de 2022

Retomando

Estaba súper mega convencida de que iba a escribir todos los días sin falta porque venía muy motivada, pero no contaba con...

...

... que ahora tengo una hija.

Y que con los hijos no puedes hacer planes porque cuando te quieres dar cuenta, hacen como la mía y te pillan una gastroenteritis durante días, y de repente el tiempo del que dispones para ti se ve reducido a la mínima expresión.

Que haber, podría haber escrito si de verdad, DE VERDAD hubiera querido. Siempre se puede dormir menos. Pero yo ya estoy mayor para sufrimientos y en realidad, sabía que solo me había ido unos días. 

A lo mejor estoy tan convencida de que esta vez sí he vuelto de verdad que ni siquiera necesito escribir todos los días para demostrármelo.

O igual lo de arriba es una excusa como un piano. El tiempo lo dirá. 

lunes, 10 de octubre de 2022

¡No me he ido!

Ayer SE ME OLVIDÓ por completo escribir aquí.

Mediante artimañas solo moderadamente censurables, conseguimos acoplar a la niña en casa de una amiguita y disponer de cinco horas gloriosas para nosotros solos.

¡Cinco horas de domingo por la tarde! No teníamos algo así desde... desde nunca, en realidad. La niña pasa tiempo fuera de casa, en el cole y tal, pero siempre es por la mañana mientras tenemos que trabajar.

¿Qué hicimos? ¿Sexo salvaje? Nah, ahora que estamos en el Limbo Preconcepcional tenemos una cantidad muy respetable de sexo. 

En lugar de eso, nos dimos al lujo decadente de ver una película entera, de principio a fin, con palomitas deluxe que me supieron a gloria.

La elegida fue Parásito: coreana, oscarizada y extraña a más no poder. Pero entre una cosa y otra, ni me acordé del blog.

Hoy es lunes y los lunes ahora se nos complican porque es el único día que la nena no está en la ludoteca-guardería a la que va. Se ha despertado a las seis y media rascándose unas picaduras de mosquito como monedas de euro y de ahí hasta ahora ha sido un no parar.

Aun así, quería dejar claro que no me he ido ni ha empezado el detox digital aún. Sigo aquí.

Mañana hablamos.

miércoles, 5 de octubre de 2022

A grandes males


Hace cinco meses dije que iba a volver y, obviamente, no volví.

Es ridículo y vergonzoso tanto para mi faceta de escritora, como para la de psicóloga. Si fuera una escritora comprometida, mi pasión desbordante por el oficio me traería aquí cada día, pero si al menos fuera tan solo una buena psicóloga, podría convencerme a mí misma para hacerlo aunque no me apeteciera.

Sin embargo, ¡las cosas han cambiado, lectores! ¡Hay futuro para Más sobre los lunes!

En un alarde de a grandes males, grandes remedios, he dejado mi trabajo. BUM. He cerrado mi empresa (estoy en ello, más bien) y voy a dedicarme un tiempo a mis labores. No lo he hecho para escribir aquí, o al menos no en apariencia pero, ¿y si en realidad sí? ¿Y si todas mis justificaciones no son más que una elaborada fachada que oculta el deseo ardiente de retomar este blog?

En mayo de 2023 hará diez años que conocí a Pablo, y todos sabemos que eso tuvo la culpa de que yo dejara de escribir aquí. Lo dice Elizabeth Gilbert en su entrevista con Tim Ferriss: la gente abandona la escritura cuando descubre que otras cosas pueden cumplir la misma función. Master Card, Muffin, Merlot, Men. En mi caso, fue un hombre, y ni siquiera el hecho innegable de que es un hombre bueno me absuelve de la vergüenza de haber abandonado la escritura.

Así que he dejado el trabajo y, esta vez sí, voy a volver. Hoy he iniciado una nueva rutina: todas las mañanas, después de levantarme, vendré a Sofrano, una cafetería para escaladores de la isla griega en la que vivo, y escribiré aquí. Será lo primero que haga y no fallaré salvo por causas de fuerza mayor.

(Ejemplo de causa de fuerza mayor: en un par de semanas me voy a un curso de meditación donde no podré hablar, ni usar el teléfono, ni hacer otra cosa que no sea poner mi culo en el cojín y perseguir el Nirvana)

Hoy es mi primer día de mi nueva rutina. Me acabo de zampar un desayuno con: rúcula, huevos duros, queso griego, pan, mantequilla y miel. A veces me pregunto si no me he ido de España porque los desayunos en el extranjero son mejores. 

Para inaugurar esta nueva rutina y demostrarme a mí misma que yo puedo, voy a escribir no uno, sino DOS posts. 

A por el segundo. 

miércoles, 18 de mayo de 2022

La mayor mentira


La mayor mentira que puedes contarte nunca es «no me hace falta escribirlo, me acordaré».

Kevin Kelly

Hace ocho días terminé, por fuckin' fin, mi One Line a Day Diary.

La idea del OLADD es escribir todos los días un par de frases sobre lo que te ha pasado, lo que has aprendido, qué has hecho, etcétera. Cada página del libro contiene los huecos correspondientes a cinco años en esa misma fecha, para que puedas decir «hace dos años, tal día como hoy, estaba yo haciendo X», que es una frase muy así como de señora antigua, pero que mola.

Digo que es un diario del mal porque cualquiera pensaría que tardas dos minutos y que no es problema escribirlo, ¿verdad? NO. ERROR. Llevo cinco años sufriendo la pereza extrema de todas las noches, antes de acostarme, rellenar el OLADD.

Al principio no era tan terrible, porque solo tenía el mío. Más adelante, tuve la osadía de comprar uno para mi hija, así que llevo tres puñeteros años y medio rellenando no uno, sino dos OLADDs todos los puñeteros días solo por no tener huecos más tarde.

En ocasiones, lo confieso, hago trampa: paso varios días sin escribir y luego lo relleno de memoria. En el pecado, no obstante, llevo la penitencia, porque si hay algo peor que rellenar un día del OLADD es tener que completar varios días seguidos. Te frustras porque tu memoria ya no es lo que era y tienes un espacio en blanco en tu mente tal día como antes de ayer. Te mueres de sueño y quieres acostarte, pero el OLADD te reclama como un amo inclemente.

Por fin, el día de mi cumpleaños, se terminó una de las condenas. Todavía tengo el OLADD de mi hija, y si acabo por quedarme embarazada otra vez, que está por ver, tendré que mantener otro por aquello de que el segundo o segunda no se sienta desplazado nada más nacer. La idea me horroriza.

Por increíble que parezca, estuve muy, muy cerca de comprar otro OLADD cuando se me acabó el primero, pero luego pensé: no. En lugar de eso, volvamos a Más sobre los lunes. Es la cosa más estúpida del mundo no hacer algo que te da tanto placer, y quizá el miedo a no recordar los siguientes años de tu vida te lleve a ello.

Hay algo de verdad. Estoy aquí por miedo a olvidarme, a que se me pase la vida sin darme cuenta de qué hacía en ella. Es una gran mentira que nos acordaremos. Cinco años escribiendo el maldito OLADD me han hecho darme cuenta de que se te olvida todo, hasta lo que ocurrió antes de ayer, hasta eso tan gracioso que decía tu hija todos los días y que pensabas que nunca abandonaría tu cerebro.

Así que aquí estoy, en la enésima repesca de este blog, tratando de no mentirme a mí misma y de no olvidarme por el camino. 

miércoles, 21 de agosto de 2019

So Where Was I?




Mi persona favorita de Internet es Penelope Trunk. Mi segunda persona favorita de Internet es Isra Bravo.

Es mi favorito porque llevo casi una hora leyendo sus entradas de blog, que son también los mails que manda a su lista y que, por lo general, resultan bizarros o desconcertantes, pero que casi siempre son divertidos, macarras y un poco tiernos.

Isra debe de tener mi edad, más o menos, y cuenta cosas de mi generación que me hacen reír y recordar con nostalgia otras épocas en las que la vida me gustaba más. Últimamente la vida no me trata mal, pero ya casi nada me encanta. Ya no logro encontrar en mí las reservas de pasión infinitas que alimentaban antes este blog.

Últimamente, de hecho, estoy sumida en una espiral de nihilismo. Algo así como que todo me la suda y al final todos vamos a morir, así que para qué esforzarse. No es exactamente tristeza, ni depresión. Es más bien como estar ya de vuelta de todo. A veces vivir más o menos bien me parece un esfuerzo inmenso. A veces me gustaría morirme mientras me duermo y terminar de una vez con todo esto.

Vale, lo admito, suena medio depresivo. Pero no es en plan triste-querer-acabar-con-el-sufrimiento. Es más bien en plan pereza-querer-acabar-con-los-detalles-molestos. Porque ya lo he contado alguna vez aquí: que mi amiga Pilar decía que la vida está llena de detalles molestos y es verdad.

Está mi hija, claro. Pero el preoblema es que es tan difícil escribir sobre Alana sin que suene a cliché como lo es vivir la maternidad como si fuera algo único y apasionado y especial, en vez de algo que le sucede a la mayoría de la gente. No sé si me explico.

A ver:

Cuando yo tenía dieciocho, veintidós años, incluso veinticinco y veintiséis, y escribía aquí como si el mundo fuera a acabarse al día siguiente sobre la existencia, el amor, mis paseos por la Caleta en Cádiz, mis noches de pasión en el Micra rojo de mi ex y, en fin, La Vida, con mayúsculas, yo tenía la sensación de que lo que me pasaba era especial. No especial de interesante y digno de ser visto en el show de Truman, pero sí lo bastante mío como para sentirme una persona en tres dimensiones.

Ahora, con la maternidad, y quizá también con todo lo que ha pasado desde entonces, con Internet, y las redes sociales, y la cacofonía de voces, y esta sensación de que ya todo ha sido dicho y visto y hackeado, no me siento persona. Siento que estoy andando por un camino pisado por otro montón de gente y que lo que siento por Alana no es ni más ni menos que lo que se supone que tiene que sentir una madre.

Es probable que el problema sea que no escribo y por eso estoy hoy aquí. Creo que escribir otra vez en este blog, o en otro similar, mejoraría mi vida un 2000%. Creo que quizá podría aprender a sentir algo de pasión por mi día a día otra vez. Lo que pasa es que no sé si voy a ser capaz. Es así de triste. Soy capaz de un montón de cosas (¡ayer hice tres dominadas yo sola! No seguidas. Separadas entre sí por varios minutos. Pero ¡eh! Yo sola. Hacer una dominada estricta siendo mujer te coloca del tirón en el percentil noventa y nueve de fuerza) y no soy capaz de hacer esto, que es lo más importante.

Me gusta Isra, entonces, porque es una persona en tres dimensiones. Es real y auténtico, y estas dos palabras, real y auténtico, también se han convertido en algo muy gastado y que quiere decir que en tu página de "acerca de" cuentas un par de defectillos tuyos (¡soy demasiado perfeccionista! ¡Antes era como tú, pero luego cambié, y si yo puedo, tú también!). Pero Isra es real-real, como un buen personaje de novela, lo que entiendo que es en sí una paradoja.

Voy a intentar escribir aquí. Por mí y por mi hija. Por acordarme de ella y de nosotras durante estos meses y años. Alana ya tiene diez meses, ¿lo podéis creer? Lo escribo y me entran ganas de llorar. Está empezando a caminar apoyándose en el sofá. Va de un lado a otro persiguiendo cosas que le llaman la atención. Sonríe todo el rato. Tiene una carita muy graciosa y yo la veo guapa pero podría entenderlo si alguien me dice que es normal; lo que sí afirmaría sin temor a equivocarme es que sus ojos azules son como mi fuerza en dominadas: percentil noventa y nueve de belleza.

Lo voy a intentar, de verdad.

lunes, 20 de julio de 2015

No More Free Shots

Como podéis ver, ayer alguien tuvo la amabilidad de comentar en el post anterior, subrayando con muuuuchos signos de interrogación, la INCREÍBLE ANOMALÍA DEL COSMOS de que yo, YO, con lo que he sido y lo pesada que soy con la ortografía, haya cometido el error garrafal de escribir (oh, Dios, apenas puedo repetirlo), LLENDO.

Siento mucha lástima por esa persona por varios motivos:
1) No ser lo bastante honesto como para poner su nombre.
2) No ser lo bastante imaginativo como para buscar un seudónimo.
3) No ser lo bastante amable como para ser... en fin... amable.
4) No ser lo bastante flexible como para entender que la gente comete errores.
5) No ser lo bastante realista como para entender que YO cometo errores.

Me resulta curioso porque, a no ser que justo dé la casualidad de que ha aterrizado aquí por misteriosos caminos internáuticos, debe de ser una persona que o está suscrita al blog o lo mira cada día aunque yo lleve sin escribir aquí meses. Es decir: una persona que me lee y disfruta lo bastante lo que escribo como para seguir haciéndolo. Y, pese a eso, no es amable conmigo.

Hagamos aquí un paréntesis para explicar el significado de la palabra amable. Amable, al comentar en un blog, es:

  • Decir quién eres, o inventártelo (aunque los seudónimos son TAAN de 2000...).
  • Saludar. Esto no es imprescindible, pero se agradece.
  • Emitir tu mensaje. 
  • Si tu mensaje señala un error ajeno o es una crítica, suavizarlo ligeramente. A lo mejor te parece que me tomo las cosas demasiado a la tremenda. Pero pregúntate si harías lo mismo en la realidad. Imagina que estás en una reunión de trabajo, o en una conferencia, y el ponente comete una falta de ortografía en su Power Point. ¿Te levantarías sin decir nada, señalarías diciendo, asombrado: "¿¿¿¿¿¿Llendo??????", y después volverías a sentarte? No. Probablemente te callarías tu bocaza, o luego le dirías a la persona, quizá en privado, que tiene esa falta, que estás seguro de que ha sido un despiste y que se lo dices para que no desmerezca su presentación. Internet, querido, también es vida real. Los que estamos detrás de la pantalla somos personas reales.
  • Despedirte.

Así que no, anónimo: tu comentario NO ha sido amable. Y, en cualquier caso, me da igual, porque este es mi blog, y la que decido si algo es o no amable soy yo. Si tu comentario es víctima de la nueva NMFSP (No More Free Shots Policy) prueba a ser más amable la próxima vez, hasta que alcances el nivel deseado.

¿Sabes que hay casas en las que te tienes que quitar los zapatos y usar posavasos, y otras en las que puedes entrar de cualquier forma y comer en el sofá del salón? Bueno, pues esta es MI casa, y si tienes que entrar en ella con bayetas en los pies como Miguelito el de Mafalda, eso es lo que hay.

El comentario de ayer no ha sido terriblemente ofensivo, lo sé. No me quedé llorando por los rincones. Es solo que ha llegado en un momento de mi vida en el que no estoy dispuesta a aguantar chorradas.

Lo que viene a partir de ahora NO va dirigido al anónimo del Llendo (¿Llendónimo?) sino a un hipotético anónimo neutral que escriba comentarios súper simpáticos como los que ya sabéis que ha recibido este blog en ocasiones. Porque mi blog es muy de anónimos súper simpáticos. Aquí no hay trolls que me digan que soy una puta, como le pasa a Yael en Acapulco70. Esos comentarios los borraría sin más. Aquí hay gente que escribe con mucha mala hostia, pero sin insultar, ojo, y que después se escandaliza porque yo me ofendo, diciendo que "no tolero bien las críticas". Así que esto, querido, va para ti, que tienes la ceguera emocional de creer que por no decir palabrotas no estás ofendiendo y que tu derecho a expresar tu opinión es más importante que mi derecho a mandarte a la mierda.


Mi nueva política de comentarios en el blog: No More Free Shots


Estimado comentarista amargado y bilioso: a partir de ahora no vas a poder desahogar tu frustración y mediocridad conmigo. Lamentablemente, no puedo ir a tu casa y enseñarte los modales que no te enseñaron tus padres, pero cada vez que un comentario me resulte hiriente o agresivo (y sí, tengo la piel bastante finita) haré lo siguiente:
- En el caso remoto de que tu comentario tenga algo que pueda identificarte, como un mail o un enlace a un blog que conozca, voy a buscarte en mis listas de correo y, en el caso de que estés, a bloquearte o eliminarte en todas (¡y tengo muchas!). Tanto tú como yo seremos más felices. Esto ahora te va a dar igual, porque Blogger no requiere que incluyas un mail. Pero quién sabe hacia qué maravillosos sistemas de comentarios sin anonimato puede evolucionar este blog.
- Voy a publicar tu comentario y a responderte. No voy a atacarte personalmente (o quizá sí, no sé; dependerá de cómo me levante ese día), pero voy a dejar claras las partes falsas o deformadas que puedes haber incluido en tu mensaje.
- No voy a publicar ningún comentario de respuesta que trates de enviar después.

Lo que pasa en las discusiones de Internet es que el último que habla parece ser siempre el que tiene la razón. Es guay decir la última palabra. Y como este es mi blog, la última palabra la voy a decir yo.

Así que ya sabes: sé más amable. O cállate, que lo de comentar tampoco es obligatorio.

Para todos los demás, los besitos y abrazos de siempre. Lamento que el 99% de personas que siempre han sido amables conmigo tengan que aguantar esto :(

sábado, 18 de julio de 2015

Vale, una pequeña introducción

Yo escribía aqui y eso me hacía feliz. Después decidí tomarme lo de escribir más en serio y abrí este blog. ¿A que es bonito? Me encantan el dibujo de la cabecera, la tipografía y el diseño. Conseguí tener unos 700 suscriptores en medio año; no es muchísimo, pero no está mal. Pero escribir ahí no me hacía nada feliz. De hecho, era lo más parecido a dejar que me arrancasen muelas sin anestesia.

También mandaba una newsletter todos los lunes. Escribir las newsletter en sí me gustaba. Pero es que escribir una newsletter no es solo escribirla: tienes que configurarla, maquetarla, buscar una imagen y enviarla.

[Párrafo que te puedes saltar si no envías newsletter ni tienes blogs]
Encima, yo uso dos servicios distintos de correo porque mando demasiadas newsletters como para usar Mailchimp. Mailchimp es carísimo si te pasas de 2000 suscriptores, y yo tengo varios blogs. Así que utilizo Mailchimp para maquetar las newsletter y se las envío ahí a parte de mi lista, y el resto lo hago con Sendy. Sendy es una locura de barato, porque utiliza los servicios de envío web de Amazon; pago menos de dos euros al mes por enviar literalmente miles de correos. Pero también es un poco coñazo para según qué cosas.
[Fin del párrafo que te puedes saltar]

Total, que enviar newsletters también era como que me hicieran una endodoncia sin anestesia. Me estaban amargando los lunes, que suele ser mi día favorito de la semana.

Finalmente, hace ahora un mes decidí parar. Parar del todo: de escribir posts y de enviar newsletters. De pensar en el blog y de ponérmelo como tarea pendiente.

Fue un alivio.

Descubrí varias cosas:
- Que puedes tener una vida sin tener un blog personal. Sé que esto parece obvio, pero llevaba blogueando más de diez años casi sin parar. Estoy acostumbrada a contarme a mí misma en Internet.
- Que, de repente, me apetecía hacer otras cosas con mi vida literaria, como escribir mi novela y leer best-sellers chungos.
- Que MarinaDiaz.Net, por alguna razón, no me estaba funcionando.

Soy muy analítica y me gusta hacer listas como la de arriba, pero aun así me propuse no hacer ninguna lista sobre por qué no me estaba funcionando MarinaDiaz.Net. Simplemente, no quería pensar más en ese blog durante un tiempo.

Aun así, mi cerebro estaba inconscientemente elaborando su propia lista. Y hace un par de semanas decidí que quería volver a escribir un blog personal, y que mi necesidad de comunicarme de esta forma era mayor que mis neuras. Ahí fue donde saqué mi lista inconsciente de por qué MarinaDiaz.Net no me está funcionando.

Era esta:
- Porque no tengo un rato en el que incorporar el hábito de escribir. Cuando no tenía pareja, y vivía sola escribía por la noche, después de cenar. Era fantástico y me hacía irme a la cama con una sensación buenísima. Después se me juntó compartir piso con conocer a Pablo e irme a vivir con él. A mí, en realidad, me gustaría poder llevar dos vidas paralelas: en una de ellas vivo sola, y en otra con Pablo. Porque vivir con Pablo me encanta, es divertidísimo, es un poco como estar todo el rato de campamento de verano. Pero vivir sola también me encantaba. Me fascinaba la sensación de poder cerrar la puerta de mi casa y que no entrara nadie si yo no lo decidía así.
Ahora, después de cenar estoy con Pablo. Nos tiramos a leer en el sofá o vemos alguna peli. Y no me apetece cambiar eso para ir a encerrarme sola en mi habitación.
- Porque ese blog me intimida. ¡Tiene mi nombre y apellidos escritos en letras enormes! Y cada vez que escribo un post lo comparto en Twitter, y en Facebook, y en todas partes. ¿Qué puedo escribir ahí que sea realmente sincero?
- Porque ese blog no está hecho para ser un blog personal. Está hecho para ser un blog publicitario. La idea de profesionalizar un poco el blog y ponerlo bonito tenía que ver, entre otras cosas, con que en algún momento publicaré la novela que estoy escribiendo y quería tener lo que hoy en día se llama "una plataforma de autor". De ahí mi nombre, foto, etc. Así que llegó un punto en que sentía la obligación de mantener "la silla caliente" en el blog para cuando termine la novela.

[Nota: la novela es real, ya voy por el tercer borrador y llevo escritas 110000 palabras de ella. Avanza despacio, pero avanza]

- Porque me paso todo el puñetero día escribiendo. Ahora mismo mi trabajo consiste en escribir mails en una web de terapia por email. Además, escribo el blog de esa web, mi otro blog sobre psicología y la novela, a un ritmo de un capítulo por lustro, más o menos.
- Porque me resultaba agotador escribir con la idea de atraer lectores, poner los posts bonitos, buscar imágenes con Creative Commons License, incluir enlaces, etc. Tardaba un montón.

Así que se me han ocurrido algunas ideas para superar mi bloqueo creativo.

A saber:
- Escribir por las mañanas. Las mañanas son el rato del día en el que estoy sola, porque Pablo se acuesta y se levanta un par de horas más tarde que yo. Antes me resistía porque pensaba "tengo que empezar a currar YA". Pero bueno, me apetece. Será el equivalente a hacer yoga matutino y empezar el día con buen pie.
- Escribir aquí. Este blog no me intimida. Está en un rinconcito de la blogosfera y ni siquiera tiene su propio dominio (aunque massobreloslunes.com es mío).
- No publicar nada en redes sociales. De hecho, puede ser que borre mis cuentas. O quizá no; aún no lo tengo claro.
- Publicar sin imágenes ni historias raras. Escribir y punto. Los libros no tienen imágenes y la gente bien que se los lee. Pondré imágenes cuando me apetezca, pero no siempre, para así tardar menos en publicar y hacerlo más a menudo.
- Escribir aquí porque sí, y no para hacerle publicidad a la novela. Enlazaré la lista de correo porque sé que hay gente que quiere que les avise cuando la publique, pero no estaré todo el rato dando por saco con la lista de las narices.
- Escribir lo que a mí me apetezca y que lo lea quien quiera.

Así que mis brillantes ideas, salvo escribir por las mañanas son exactamente lo mismo que estaba haciendo hace tres años con éxito total :)

En fin, si has llegado hasta aquí es que me aprecias de verdad. ¡Gracias! Ahora mismo no voy a decir en ningún lado que estoy escribiendo aquí, por si me harto de nuevo en unos días. Quizá has llegado hasta aquí porque me tienes en alguno de esos sistemas misteriosos de feed que nunca llegué a dominar. En cualquier caso, mantén tus expectativas bajas :D

Abracitos y welcome back.

lunes, 4 de agosto de 2014

Viajus interruptus

Estamos de vuelta en Margalef. El European Rock Trip ha sido alarmantemente corto: apenas una semana de furgo, escalada e intentos de producir el sonido nasal en francés. ¿Por qué?

Es difícil de explicar. Tienes que ser una escritora en paro, aspirante a emprendedora literaria y silenciófila para preferir estar en tu casa antes que viajando. Ahora mismo no es mi momento para tomarme vacaciones. Lo intenté con fuerza para acompañar a Pablo, que ha trabajado muchísimo este año y se las merece, pero me estaba poniendo nerviosa y me picaban en los dedos las ganas de escribir. Así que hemos vuelto, aunque probablemente él se marche de nuevo en un par de días porque lo que le pica a él en los dedos es el magnesio.

Estoy contenta, no os creáis. Mi vida cotidiana mola demasiado como para que me dé pena no viajar. Como dice el Ezcritor: trabajar en lo que quiero todo el año serán mis vacaciones. Y esas me las voy a tener que ganar.

Sé que llevo diciendo esto desde hace meses, pero después de superar mi asqueroso burnout laboral, terminar el PIR, mudarme y volverme del viaje de los sueños de casi cualquiera, esto va a arrancar en serio. Sigo trabajando en marinadiaz.net, que abrirá más o menos a mediados de septiembre. Por cierto, quiero comentar en la lista de correo mis ideas y dudas respecto a la página nueva, así que apúntate si te interesa colaborar. Mientras más seamos, más nos divertiremos.

Gracias por estar ahí, y también a los que os habéis preocupado por nuestra integridad. Estamos bien. Seguimos adelante.

miércoles, 23 de abril de 2014

Yeah

Hoy he escrito.

Tacháan.

Me siento un poco como esa gente que tiene un accidente gravísimo y comprueba cómo, después de toda una vida de normalidad, ahora considera que es un gran logro mover un dedo del pie. He escrito. Con lo que yo he sido.

Si os soy sincera, creo que he estado un poco deprimida últimamente. A lo mejor por eso no escribía. No sé por qué he estado (y quizá sigo estando) un poco deprimida. Quizá he llegado al tope de mi capacidad para escuchar las vidas de la gente. Creo, aunque seguramente es mentira, que si el PIR durara un mes más, me tiraría por mi maravillosa terraza de noveno con vistas al mar.

Ahora, por las mañanas, atiendo a niños en Salud Mental Infanto-Juvenil, y por las tardes leo ficción y pierdo el tiempo. He leído seguidos dos libros de Alice Munro, que es lo mejor que me ha pasado en los últimos meses. He aparcado temporalmente Psicosupervivencia y, muy despacito, he empezado a considerar en serio la posibilidad de que me apeteciera escribir.

Y hoy he escrito, viva y bravo.

Nada del otro mundo. El inicio de un cuento largo, inspirado por Munro y por una canción de Steve Vai. Un intento de artículo pseudo-feminista para este blog sobre las tetas de Scarlett Johansson. Pero no se me dan bien los artículos de opinión. Me lanzo pensando: esta vez voy a ser polémica, y punto; esta vez le van a dar a todo el mundo y voy a decir lo que pienso. Después me empiezo a sentir culpable por ser tan vehemente, empiezo a suavizarlo todo y parece que estoy pidiendo perdón. Así que ahí está el artículo, en el archivo de borradores, y nunca sabréis qué pienso exactamente sobre las tetas de Scarlett.

Pero he escrito. Insisto.

Así que bueno. Feliz día del libro, y tal. Quizá mi alma no esté tan perdida para la literatura como parecía últimamente.

miércoles, 5 de junio de 2013

Objeto transicional

Queridos míos:

¡Os echo de menos! ¡¡¡AAARGHHH!!!

Se admiten porras acerca de cuánto aguanto sin volver.

No obstante, de momento me voy a mantener firme como la aldea gala, aunque sólo sea porque estoy invirtiendo mi tiempo en preparar el recopilatorio del que os hablé. Va a quedar chuli. La idea es reunir los mejores posts y añadir explicaciones y comentarios, como los directores famosos cuando proyectan su peli y van hablando, solo que sin peli y sin fama. También quiero incluir posts inéditos y otros materiales jugosos (¿Fotos guarras? ¿Secretos inconfesables?).

No quiero que andéis volviendo por aquí a cada rato como almas perdidas, así que he creado una lista de correo para que os apuntéis. Prometo no rayar y limitarme a avisar de las novedades respecto al libro: cómo va, cuándo estará listo, dónde y cómo se podrá comprar, etc. etc. A lo mejor también envío algún fragmento para que me digáis si os gusta el formato y cómo va quedando.

Os podéis apuntar aquí.

Nos vemos, guapetes.

domingo, 2 de junio de 2013

Tengo una noticia buena y una mala

[Edito: he creado una lista de correo para quien quiera información sobre el libro: cuando saldrá, qué formato tendrá, etc. Quizá también mande algún fragmento u os pida vuestra opinión sobre algo. Es una lista 100% spam-free que tiene como única misión permanecer en contacto, y borrarse es fácil. Os podéis apuntar aquí]

La buena es... bueno, la buena es que estamos vivos, que parece que sí habrá verano, que muero de amor de una forma ridícula, que he salido de Muertelandia, que voy a escribir todos los días y que vosotros lo podréis leer.

La mala es que voy a dejar de escribir aquí.

Sé que he dicho muchas veces que nunca me iría, que del barco de Chanquete no me iban a mover y tal, pero después de pensarlo un tiempo y de reflexionar sobre posibles cambios, creo que es el camino adecuado.

Algunas cosas han cambiado últimamente. Incluso antes del viaje, de conocer a P. y de pasarme las noches hablando por Skype y los días escribiendo mails de longitud agotadora, algo estaba cambiando. Los temas principales sobre los que he reflexionado estos meses han sido la autenticidad y la integración entre mis diferentes facetas. Además, cada vez crece más en mi mente (y un poco también en la realidad) el Proyecto Psicosupervivencia, y cada vez tengo más ganas de intentar hacer de la escritura online algo que pueda contribuir a sostenerme en un futuro.

A este blog le dedico entre media y una hora por cada entrada, y ahora mismo necesito ese mismo tiempo para avanzar en mis demás proyectos de forma consistente. Además, como ya os conté, me gustaría integrar parte del espíritu de Massobreloslunes en Psicosupervivencia: introducir más experiencias personales, más conexiones con la vida cotidiana y con la belleza que nos rodea. Quizá menos chorradas, pero bueno; últimamente no tengo tantas ganas de chorradas en el mal sentido de la palabra. Últimamente quiero escribir cosas que importen.

Pero creo que lo más importante es que todo este tiempo, y sobre todo durante los últimos dos años, yo me he sentado a escribir aquí con todo mi corazón. Mi alma estaba en este proyecto. No sabía dónde me llevaría, pero estaba aquí: totalmente presente y dispuesta a descubrir qué surgía. Ahora mi alma está en otros sitios. Quiero escribir sobre psicología, y también extraño escribir ficción. Quiero ir dando forma y profundidad a lo que escribo, en lugar de repetir un formato que ya tengo dominado.

Para que dé menos pena, y para darle un final merecido y por todo lo alto a este blog, he decidido recopilar los mejores posts y editarlos con material extra, algo así como un "making off", o como los extras de un DVD; después quiero formatearlo para Kindle y ponerlo a la venta en Amazon. El tema de venderlo no tiene que ver con nada más que con empezar a dar un valor a lo que escribo, más allá del inmenso cariño, alegría y agradecimiento que los lectores de este blog me habéis aportado siempre.

Sois amor, de verdad que lo sois.

Se me parte el corazón por dejar esto, pero estoy convencida de que tienen que entrar cosas nuevas. Además, insisto: voy a seguir escribiendo. Seguiré estando presente y compartiendo por Internet, pero quiero encontrar una única voz que pueda integrar en los distintos formatos y dar a conocer.

Gracias a todos, en serio. Gracias por todos los comentarios de apoyo, los regalitos de cumpleaños, las quedadas en Cádiz, en Málaga, en Granada, en Madrid, en Gijón, en Zaragoza... por la amistad, el amor, hasta el sexo... por defenderme de los trolls, por apuntaros a listas de correo cada vez que he privatizado, por contarme que me leéis por la mañana con el café, o por la noche antes de dormir.

De momento, nos quedamos aquí. Voy a emplear mi tiempo las próximas semanas en hacer la recopilación de posts y escribir más material para el libro. No sé si actualizaré con algo en estos días, porque ya sabéis que cada vez que digo que no escribiré más aquí, cambio de idea y vuelvo muy loca. Pero me parece que esta vez es distinto. Ya llevo varios meses arrastrando la sensación de que debía dejar marchar esto.

No os perdáis Psicosupervivencia, en cualquier caso. En breve voy a cambiar el formato y a tratar de escribir allí todos los días, a ver qué sale. Escritura Psicológica Extrema. No sé si va a ser una muy buena idea o una idea terrible que me condenará al ostracismo profesional, pero hay que arriesgarse.

De nuevo: gracias. Y lo siento por quien me vaya a echar de menos en este rincón. Será insustituible, de verdad. Vendrán otras cosas que espero que sean buenas, pero este blog siempre estará en mi corazoncito.

Os quiero más de lo que vosotros pensáis.

Besitos,

Marina

miércoles, 29 de mayo de 2013

sábado, 11 de mayo de 2013

28

Un día estás pasando frío en Colorado, durmiendo sola en una tienda enorme y antigua.
Una semana después estás en Idaho, en una tienda ultraligera North Face y la mar de calentita.

La vida es curiosa.

Feliz cumple, yo.

domingo, 21 de abril de 2013

¿Cambios?

Me acabo de plantear, hace aproximadamente cinco segundos, que a lo mejor últimamente me cuesta tanto escribir aquí porque no debería escribir aquí. Estoy contemplando la posibilidad de hacer cambios de verdad en lo que escribo y cómo lo escribo.

En marzo escribí esto; lo releo ahora y todavía tiene más sentido. Es curioso, si lo piensas. Sé que parezco una persona sincera y abierta, que cuenta su vida en Internet y no tiene problemas de intimidad. En realidad, lo que escribo no es más que la punta del iceberg. La mayoría de mi vida emocional transcurre bajo la superficie y me la quedo yo sola. No sé si eso es bueno o malo. Últimamente he estado leyendo mucho a Geneen Roth: una autora americana que escribe sobre alimentación emocional. Lo que me sorprende de ella es que es brutal, radicalmente sincera. Lo cuenta todo. Y, precisamente por eso, consigue contactar de una forma muy poderosa. Su sinceridad y la constatación de su sufrimiento consuelan.

Mi estructura literaria online, ahora mismo, es la siguiente. Por una parte, escribo sobre psicología en Psicosupervivencia. Son escritos más o menos didácticos, más o menos sensatos y poco autorrevelados (aunque todavía bastante para lo que se ve por ahí). Después está este blog, que es un poco como el patio de recreo. El sitio al que vengo y donde escribo básicamente lo que se me pasa por el coco, sin preocuparme más de la cuenta por lo que pueda pensar mi audiencia.

La pregunta que me vengo haciendo últimamente es si massobreloslunes y psicosupervivencia podrían darse la mano de alguna forma. Quiero decir: ¿pueden unirse mi parte psicóloga y mi parte escritora? ¿La parte que ayuda y la parte que duda? ¿La terapeuta y la escritora? ¿La persona sensata y la que es un poco absurda? ¿Es eso poco profesional? ¿Es demasiada autorrevelación para el body? ¿Me sumirá en el ostracismo profesional y nadie querrá nunca jamás contratar mis servicios?

Sé que hay posts y temas que no tendrían cabida en un posible Blog Integrado o BI. No podría clasificar a los tíos en los niveles del gustar, ni criticar a las peluqueras, ni nada por el estilo. Quizá podría abrir una sección de artículos chorras, y otra para cuentos de ficción. Quizá hay determinados temas sobre los que ahora mismo no quiero escribir, porque creo que forman parte del conjunto de cosas a las que debo renunciar para crecer de verdad.

Lo que sé es que si no quiero ser dos personas en mi vida cotidiana, no sé hasta qué punto tiene sentido ser dos personas en mi vida online.

Si alguien entiende algo de lo que acabo de escribir, agradecería su opinión. De todas formas, creo que el viaje a Boulder viene en un perfect timing para todo esto. Me va a servir para airearme y reflexionar acerca de cuál quiero que sea mi camino bloguero a partir de ahora. Tengo muy, muy claro que quiero ayudar e inspirar (qué pretenciosa suena esa palabra) a la gente, y sé que este blog ayuda e inspira igual que el otro. O eso creo, o eso me dicen los lectores cuando me escribe. Es una pena desperdiciar eso.

(Tengo que darle muchas vueltas a este asunto, en cualquier caso. Estoy pensando sobre la marcha. Así que tranquilidad, que de momento no cierra el blog, ni cambia, ni nada por el estilo. Aquí seguimos, al pie del cañón; y preparaos, por cierto, que las Crónicas de USA van a ser memorables)

domingo, 7 de abril de 2013

Convocatoria oficial de Q-Ball, tarta y celebración de las 1000 entradas

Nos vemos mañana a las 17'00 en la parada de metro del retiro que está dentro del parque. Estaré yo. Estarán mis fabulosas amigas Erika, Elsa y Ro. Habrá gente desconocida convocada por couchsurfing. Habrá algún que otro lector que ha anunciado su asistencia (no muchos de momento, me temo, pero al menos ya sabéis que vendrá alguien). Jugaremos a meter pelotas en un cubo con un rastrillo en un juego cuyas reglas están aún en proceso de creación. Comeremos una tarta aún por decidir. Y después, por la noche, caiga quien caiga y esté como esté de embotada mi pobre cabeza pensante, escribiré la entrada número mil de este mi querido blog.

Allí os espero.

Besitos y buenas noches.

martes, 2 de abril de 2013

Retos y celebraciones

Queridos lectores:

Esta es una entrada breve (*edito: sigo teniendo problemas con el concepto de breve) para comunicaros dos cosas.

Primera: sobre la próxima celebración de las mil entradas (ésta es la 997)

Yo quería aprovechar que estoy en Madrid y convocar a quien quisiera a tomar tarta de cerveza negra (que va a ser la elegida para la celebración, me temo que sin glaseado rosa, porque desde que la probé no quiero más que aprender a hacerla y alimentarme sólo de eso). El problema es que incluso a mí me parece raro reunir a unos cuantos desconocidos en torno a mi persona. Es como ¿y de qué vamos a hablar? ¿De mi blog? ¿De mí misma? Luego he pensado en dinámicas grupales y cosas así, pero insisto en que es friki hasta para mis niveles de egocentrismo y alternatividad vital.

Así que lo que voy a hacer es lo siguiente: aprovechando que mi amiga Elsa, que es amor, y mi amiga Erika, que también es amor, organizan un partido de Q-Ball este domingo en el retiro, os convoco a todos los que queráis a uniros a nosotras. No se lo he preguntado a ellas (¿qué opinas, Els?), pero dado que son amor, estoy casi 100% convencida de que no van a tener problema en que invite a los lectores. Luego todos comeremos tarta de cerveza negra y, aunque no tengamos nada de qué hablar, las endorfinas y la glucosa fluirán por nuestra mente y todo dará igual.

¿Qué es el Q-Ball? No lo tengo claro. Es un juego que se han inventado Erika y Elsa. Tiene muchísimas reglas, y se juega con pelotas y rastrillos de playa. Me parece que en algún momento hay que hacer el pino (verídico). Aquellos vergonzosos o no coordinados: tranquilidad. Mi torpeza con una pelota sólo es comparable a mi torpeza al ligar con hombres guapos. Seguro que no se os da peor que a mí.

Creo que la quedada de Q-Ball (Q-dada) es una buena opción. Podéis aparecer si queréis, y si no, pues no. Habrá más gente que tampoco se conocerá entre sí. Erika y Elsa insisto, son amor en estado puro, y yo tampoco estoy mal. No tendremos que buscar tema de conversación, ¡jugaremos al Q-Ball! Si no viene ningún lector, no me sentiré mal porque habrá más gente, e igualmente celebraré y comeremos tarta de cerveza negra. Será genial.

No obstante, lectores: escribir mil entradas (¡¡¡MIL!!!) es un logro sumamente importante para mí. Mucho. Me encantaría que lo celebraseis conmigo.

Segundo: sobre el Reto Moleskine* o Moleskinian Challenge

El otro anuncio del día es que voy a empezar otro reto, estilo Michelian Challenge. Va a durar sólo 21 días, porque si me descuido se me junta con el viaje a Boulder, pero creo que puede estar bien. El tema es que mi creatividad está bajo mínimos, y que tiene que ver también con que ando muy distraída intentando sobrevivir en la jungla capitalicia. Se me ocurren ideas (¡muchas!) y después se me olvidan. Así que voy a proponerme tres cosas:

1) Llevar siempre encima la libreta marca Moleskine roja superguay que me regaló MQEN por mi 27 cumpleaños.
2) Escribir en ella todas las ideas que se me ocurran.
3) Escribir cada noche un post que obligatoriamente sí o sí deberá emerger de la libreta roja.

De esta forma, espero estimular la creatividad y la variedad bloguera, porque últimamente me siento aquí y no hago más que chorrear autocompasión o ambiguas lecciones vitales.

Eso es todo por hoy.

Cuando me entere con todo detalle de la convocatoria oficial de Q-Ball, os la apunto aquí. De entrada, anticipo que será este domingo por la tarde, creo que en el Retiro. No sé si habrá que traer rastrillos y demás o se encargan ellas. Contadme qué os parece.

Besitos y a descansar esas molleras (o a ponerlas en marcha aquellos que me leéis con el café, como si el blog fuera una galleta María cualquiera).

*Esto también es un Míchel tribute. Él sabe de lo que hablo.

martes, 26 de marzo de 2013

Rara

Estoy rara. Por si alguien no se había dado cuenta. Estoy y me siento francamente rara. Algunas cosas están cambiando. Y eso está bien, porque escribí hace ya tiempo que me daba la impresión de que esto seguía, y seguía, y era muy bueno, pero no daba más de sí. Ahora algunas cosas están cambiando, no necesariamente para bien y, al mismo tiempo, de la única forma posible.

Cambian cosas. Esta mañana estaba francamente desesperada. Hacía tiempo que no me encontraba tan mal. Mal nivel "no sé cómo cojones voy a aguantar toda la mañana metida en el hospital". Mal nivel ganas de llorar. He llamado a mi madre a media mañana porque no tenía nada que hacer en el curro. Era para verme: dando vueltas por la planta de maternidad, móvil en mano, mientras los pacientes me miraban preguntándose si no tendría nada mejor que hacer. "La vida no puede ir siempre bien, Pitu - me ha dicho mi madre por teléfono -. Seguro que puedes aprender de esto".

Eso espero, porque no estoy bien; de hecho, estoy regular tirando a mal. Como esos personajes de cómic que caminan por ahí con una nube de tormenta sobre los hombros. Sin encontrar la paz en ninguna parte. Y, aun así, siento que las cosas están cambiando, que están alcanzando un nivel nuevo y que eso es bueno. Madrid no me está dejando más remedio que volver a pensar ciertas cuestiones. Continúo buceando sentimientos y buscando la autenticidad. Sigo tratando de unir esas dos partes separadas de mí misma. Trato de comunicarme con los demás desde un núcleo más verdadero e intento disolver el tremendo bloqueo que siento desde hace un tiempo en lo que a relaciones íntimas se refiere. Sustituyo la soledad real, física, por una búsqueda de mi propio espacio interior que, en realidad, puede estar en cualquier parte. En la plataforma móvil del metro. En un rincón de la cafetería de la Casa Encendida. Encima de cualquier plafón del roco.

Es raro, pero no está mal.

No puedo ser mucho más clara que esto. Llevo un par de copas de vino encima; a mi favor diré que han estado cenando unas amigas en casa. En mi cabeza, de nuevo, todo tiene muchísimo sentido. No sé si en la vuestra también. Pero no nos queda otro remedio a todos (a vosotros, a mí), que sentarnos en silencio como frente a la pantalla de un cine. A observar cómo todo esto se despliega. La vida, las experiencias nuevas, las nuevas sorpresas. No tienen más remedio que hacerlo. El cambio es lo único que permanece siempre constante.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Avui no en toca

Hoy ya no me da para más el cerebro. Así que si queréis algo para leer, echad un ojo aquí. Si no, esperad a mañana.

Besitos.

PD: Que nadie se alarme por la miniprivatización de hoy; en principio, ha sido momentáneo y no creo que se repita. Si algún día privatizo en serio, avisaré con tiempo.

Más besitos (que dice Ángel que lo de mandar besos dos veces es como una cosa muy mía :)