massobreloslunes: Las grandes cuestiones de la vida I: El amor

miércoles, 16 de abril de 2008

Las grandes cuestiones de la vida I: El amor

NOTA: El lector de este blog debe aceptar que lo lee bajo su cuenta y riesgo. La autora no aceptará ningún tipo de reproche emocional/sentimental por ninguna de las opiniones aquí vertidas, ni siquiera por parte de parejas pasadas, presentes o futuras.

Como me encuentro un poco sola últimamente, me dedico a pensar sobre los grandes temas de la vida. Estoy intentando desentrañar varias cuestiones importantes. La primera: de qué va la vida. La segunda: de qué va el amor. La tercera: de qué va escribir. Ahí es nada. A veces tengo la sensación de que éste es un momento decisivo en mi existencia. No porque vaya a tomar una decisión que vaya a condicionarme para siempre, porque yo creo que lo importante no es decidir qué se va a hacer, sino cómo. Lo que me gustaría averiguar ahora es cómo quiero vivir mi vida, cuáles van a ser para mí las cosas importantes. Ahí es donde no quiero equivocarme.

Desde que dejé a J., pienso mucho en las parejas. No sé muy bien qué fue lo que falló en nosotros. Hay un capítulo de Friends en el que Joey está deprimido porque Rachel no le ama y Phoebe le trae un perro para que le anime. Al cabo de unos días, el perro está tan triste como Joey, y cuando Phoebe le pregunta qué le ha hecho para ponerle así, él contesta, desesperado: Phoebs, I broke the dog! Pues eso es lo que creo que nos pasó a J. y a mí. Rompimos el perro. Y ahora le echo de menos (a J., no al perro). Una vez, al final de nuestra relación (Dios mío, hablo como si hubieran pasado tres años, y apenas lo dejamos hace un mes y medio), me imaginé que había un cataclismo mundial y tenía que elegir a un hombre para sobrevivir conmigo a la extinción de la Humanidad. Y, si os digo la verdad, al único al que era capaz de imaginar en taparrabos, corriendo desnudo por el bosque, cavando en el huerto al sol y follando entusiasmado para hacerme hijos, era a J.

Por otra parte, el mundo no se ha acabado. Así que a lo mejor no es una buena manera de elegir pareja.

Hace tiempo me preguntaba qué es lo que había que buscar en una pareja. Sin embargo, el otro día se me ocurrió que no hay una solución única, sino que cada uno busca lo que quiere: desde conformarse con un hombre bueno y que no te pegue, como decían nuestras abuelas, a buscar una absoluta comunión espiritual, intelectual y física. El problema es que las posibilidades de encontrar lo que buscas van disminuyendo a medida que aumenta el nivel de exigencia. Seguro que es fácil encontrar a un hombre que no te pegue por las noches, al menos en ciertos ambientes; sin embargo, si buscas a tu perfecto medio pomelo, puede que sólo existan dos y que uno esté casado y el otro en Alburquerque, Nuevo México.

¿Qué busco yo? Pues varía con los días. A ratos pienso que me conformo con alguien que me haga reír y me cuide un poco. Otras, me gustaría encontar al príncipe azul maravilloso y mágico de las pelis: guapo, divertido, inteligentísimo, que escriba, que medite y que sepa bricolaje. Pero ahora mismo estoy en esa fase en la que lo más importante no es encontrar a alguien que me haga feliz, sino convertirme en el tipo de persona capaz de hacer feliz a alguien. Una relación íntima pone al descubierto lo más feo de nosotros, nuestras aristas más afiladas. Ahora que estoy sola, puedo olvidar a la persona terrible que soy capaz de ser y pensar que la próxima vez todo va a salir bien.

El amor va de quererse, y ya está. El resto de los problemas se van solventando, más o menos. Si toda nuestra vida es, o debería ser, un constante crecimiento, imaginad qué pasa si nos juntamos con alguien que está, como nosotros, al principio del camino. Vivimos 80 años de media, así que, suponiendo que la sabiduría y el autoconocimiento aumenten con la edad, nos conocemos y emparejamos cuando no somos ni un tercio de lo que podríamos ser. Entonces ahí está el otro, dándonos el aliento y la confianza suficiente para que podamos realizar todas nuestras posibilidades, confiando en que no vamos a perder el tiempo.

En cualquier caso, son sólo conjeturas. Yo ahora no tengo novio y también estoy al principio del camino, así que ¿qué puedo saber?

11 comentarios:

  1. Uuummm... ¿hay que buscar cosas en una pareja? No se yo. Yo creo que es mejor ir descubriendo, sin tener una lista de cualidades que debe tener la persona a elegir. A veces nos sorprende la gente que despierta nuestros sentimientos.

    Además, así no eliminas candidatos :p

    PD Me encanta Joey

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  2. Yo creo que la experiencia acumulada en relaciones pasadas no sirve absolutamente de nada. Cada persona es distinta, es más que un mundo, es un universo plagado de momentos brillantes y tormentas atómicas...
    No sé, conviene no agobiarse, conviene ser uno mismo y poner poco a poco todas las cartas de los defectos encima del tapete.
    Y no preocuparse en demasía por estar solo...
    Aunque, esto es también una simple opinión...

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  3. Me quedo con esta frase, que me ha impactado muchísimo... por la verdad que hay en tus palabras:

    "Ahora que estoy sola, puedo olvidar a la persona terrible que soy capaz de ser y pensar que la próxima vez todo va a salir bien."

    No pierdas eso... todos somos capaces de ser horribles, pero hay que querer empezar de cero con quien venga después y al menos, aprender de lo que hicimos mal con la pareja anterior. Nadie nos dice que eso funcionará... pero ¡¡hay que hacer lo posible!!

    Un besazo enorme... Me ha encantado tu post.

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  4. Ning1, yo creo que algo siempre se busca, porque si no te enrollarías con el primero que pasa. Pero sí es verdad que hay que estar abierto a todo, porque luego el amor llega sin avisar con quien menos te lo esperas e incluso con quien menos te conviene.
    El_Vania: yo espero que sirva de algo, porque si no, apaga y vámonos... Al menos yo sí voy sabiendo que para mí algunas cosas sencillamente no son negociables.
    Palito: gracias. Y sí que todos somos capaces de ser personas terribles, y mientras más ponemos en juego y más delicado es lo que ponen en nuestras manos (que en este caso, para colmo, es el corazón del otro), más terribles podemos llegar a ser. Afortunadamente, también podemos ser sublimes :)

    Abrazos grandes para todos y gracias por leerme, comentar y todo eso!

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  5. Querida niña:

    Me han gustado tus reflexiones sobre el amor. Tienes razón en mucho de lo que dices.

    Especialmente en eso de que "el amor va de quererse y ya está". Es cierto. Si te sirve mi experiencia de 37 años con la misma pareja (rara avis, hoy día) y casi 34 formalmente casados (esto ahora puede ser lo de menos), creo que el cariño (al principio, fuego, pasión, corazón alterado, cierto egoísmo, incomprensión; luego, amor, entrega, corazón sosegado pero satisfecho, menos incomprensión; más tarde, respeto y cariño; después, costumbre, comprensión y cariño), creo que el cariño, decía, junto con el respeto, es la base de la pareja. Con cariño todo se supera, con respeto los líos se evitan. Y se vive en pareja más o menos feliz, con sus momentos difíciles también, claro, que se superan si hay ese "amor que va de quererse" como tú dices.

    Ahora, ¿cómo y cuándo encontrar esa pareja? ¿Quién lo sabe? La Naturaleza, supongo... y la paciencia.

    Un abrazo,

    Miguel

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  6. Pues..., me ha encantado el post. Te he entendido perfectamente. En fin...

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  7. ¡Mierda, el bricolaje! Ya sabía yo que se me olvidaba algo... :p

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  8. Algún día colgaré aquí las 40 exigencias, una lista que hice hace tiempo inspirada por Mr.Golfo y que es tan exhaustiva que si alguna vez aparece un tío así, me dará miedo... En el fondo prefiero a los hombres maravillosamente imperfectos, con defectos tan enormes y encantadores como los míos.
    Vaya, que tampoco es tan importante el bricolaje ;)
    Besitos.

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  9. Me gustaría poder decirte que todo se va aclarando con los años, pero tengo algunos más que tú y hasta ahora soy una experta en encadenar relaciones largas... que siempre terminan. Supongo que soy de las exigentes.
    Pero llega un momento que me da miedo pensar si espero/busco algo que no existe, si las cosas son así y debería aceptarlo.
    Supongo que la única pista es estar con alguien que te remueva por dentro y no desear estar con nadie más.
    Aunque las cosas nunca son tan fáciles.

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  10. Yo no estoy de acuerdo con eso de que siempre algo se busca. Algunas personas si nos enrollamos con el primero que pasa y nos revoluciona las hormonas. Pero hablamos de amor, no de sexo. Y el amor no se piensa, ni se decide, se siente o no se siente.

    Muchas veces nos relacionamos, y como son relaciones de pareja, por que así las encasillamos, le damos el nombre de AMOR, cuando no siempre lo es.

    Creo que lo primero de todo es aprender a amarse a uno mismo. Y sentirse completo, sentirse entero, no sentirse media naranja, pomelo o limón, buscando su otra mitad. Por que al final, lo de la media naranja es sólo un mito, y una mentira. Y yo prefiero relacionarme con gente que ya de por sí, esté completita, y no busque en mi un complemento.

    el_vania, yo creo que la experiencia acumulada en relaciones pasadas si que sirve de algo. No por lo que aprendes sobre la otra persona, que al fin y al cabo ya no importa, si no lo que aprendes de ti mismo. La pena es quien no sepa sacar un aprendizaje de las experiencias pasadas.

    Yo no se lo que busco en una pareja, no tengo ni siquiera un tipo de tio, y creo que la razón puede decir misa, hacer miles de listas que describan a la pareja ideal, pero luego llega uno con todas esas condiciones, que si no te hace volar las mariposillas del estómago, y no se te ponen los pelillos de punta cuando te toca, no tiene nada que hacer.

    Así que por mi parte, me conformo con sentirme feliz desnudándo mi alma ante el otro, y no secesitar máscaras, disfraces ni estrategias.

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