massobreloslunes: De cómo Roald Dahl escribió su primer cuento

lunes, 26 de mayo de 2008

De cómo Roald Dahl escribió su primer cuento

Vengo de leer el primer capítulo de la nueva novela de Fuckowski, un paisano malagueño que hace un par de años se convirtió en un fenómeno de la ciberliteratura con su primera obra "Fuckowski, Memorias de un Ingeniero". Empezó a publicar por diversión, inició un tremendo fenómeno fan y ganó el concurso de novela de Yoescribo.com. Vendió la primera edición de 500 ejemplares por correo y sacó la segunda, que también parece ser que se está vendiendo como rosquillas (lo que tiene bastante mérito para una obra que está íntegra en la red).

Me gusta mucho cómo escribe este chico. Tiene fuerza, honestidad y un sentido del humor diabólico y tremendo que me hace revolcarme de risa con capítulos que ya he leído varias veces. El otro día le pregunté si hacía mucho que escribía. "Fuckowski es lo primero que he escrito", me dijo. Hay que joderse. Tanta gente quemándose (quemándonos) las pestañas durante años, y ahí está el tío, con su montón de fans internautas y sus dos ediciones vendidas artesanalmente por correo. Como un campeón.

Esto me recordó a una historia que me gusta mucho y que va de Roald Dahl (aunque reconozco que casi todo lo que va de Roald Dahl me gusta). Cuando era joven, Dahl fue piloto de la RAF en la Segunda Guerra Mundial, y a su regreso un periodista quiso entrevistarle para escribir un relato sobre sus aventuras. Quedaron para tomar algo, pero por alguna razón el periodista no pudo completar sus notas y le pidió a Dahl que escribiera los sucesos que recordaba y se los enviara para que él pudiera construir el relato a partir de ahí.

Pues bien: Roald Dahl, que había sacado siempre notas mediocres en redacción y nunca se había planteado escribir nada, agarró una pluma, se sirvió una copa de coñac y empezó a escribir. Después de un par de horas, cuando consideró que había contado todo lo que tenía que contar, puso punto y final y se lo envió al periodista. Unos días después, éste le dijo que no había nada que cambiar en aquellas notas. Que ya era un relato. A partir de entonces, Dahl se puso a escribir y a vender sus relatos a revistas importantes. Fue escritor toda su vida y, en mi opinión, el mejor autor para niños (¿Mejor que Ende? Sí, mejor que Ende. ¿Mejor que J.K.Rowling? Por favor, vete de mi blog) y uno muy respetable para adultos.

Vale que esta historia se carga un poco todo el rollo de la disciplina del escritor, y eso tampoco es del todo justo. Truman Capote, otro grande,cuenta que de niño y adolescente pasaba horas ejercitándose con la pluma (creo que las palabras textuales eran ésas). Cuando publicó Otras voces, otros ámbitos siendo jovencísimo, se extrañó de que todo el mundo se asombrara de su calidad. "Llevo años trabajando", dijo. "Es normal que sea buena". Así que trabajar y ser disciplinado está bien. Lo que me gusta de verdad de la historia de Roald Dahl es que todo eso de sentirse escritor y tener grandes dudas existenciales sobre la literatura y la vida no es exactamente malo, pero no hace falta. Ser o no ser escritor, llevar o no gafas de pasta, decidir si es más importante la literatura o la vida. Qué cojones importa.

Basta con escribir (bien). Lo demás viene solo.

(Escribir mal tampoco es malo, lo que pasa es que puede que no te publiquen ni te conviertas en un autor famosísimo y respetado. Pero eso también da igual).
(Por otra parte, y quizá me estoy pasando de paréntesis a pie de página, escribir bien tampoco te asegura convertirte en un autor famoso y respetado).

3 comentarios:

  1. Conseguir el éxito supone tener que empezar a hacer las cosas que te gustan por obligación.
    Salud/OS!

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  2. También depende de lo que uno entienda por tener éxito. Convertir un placer en una obligación es una gran putada!

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  3. Gracias por la mención, querida paisana.

    Muchos besos,
    Alfredo

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