massobreloslunes: Justicia poética (I)

miércoles, 25 de junio de 2008

Justicia poética (I)

I.

Cuando Meg Ryan se levantó aquella mañana, pensó que iba a ser un día como cualquier otro. Estaba desayunando un zumo de papaya orgánica junto a la piscina cuando sonó su móvil de emergencias.

- ¿Bruce? ¿Qué ocurre?

- Escucha, Meg – Bruce Klein, uno de los mejores (y más caros) abogados de la ciudad, parecía alterado -. Te han demandado.

- ¿Qué?

- Como lo oyes. Tienes un juicio en un mes.

Meg Ryan frunció con dificultad su ceño inundado de bótox.

- ¿Y qué se supone que he hecho?

- Bueno… quizá es mejor que vengas a mi despacho y te lo explico.

Meg Ryan resopló e hizo una señal con la mano a su doncella mexicana.

- Juanita, ¿podrías, por favor, traerme una rebanada de pan de centeno con mascarpone? Gracias. Bruce, querido – dijo, dirigiéndose de nuevo al teléfono -. Si crees que tengo tiempo para ir ahora a la otra punta de Los Ángeles a solucionar alguna demanda absurda de algún tipo empeñado en sacarme unos dólares, estás chiflado. Te pago tres mil pavos la hora para no tener que ocuparme de estas historias. Hazme el favor de solucionarlo y me llamas cuando esté listo.

- Pero, Meg…

La voz de Bruce quedó al instante silenciada por el poderoso pulgar de Meg Ryan. Afortunadamente, el pan de centeno llegó en ese instante; se moría literalmente de hambre.


II

Meg Ryan se colocó con cuidado las enormes gafas de sol antes de salir del coche. No podía creerse que al final tuviera que asistir a aquel juicio absurdo. Bruce le había explicado algo de “daños emocionales y morales”, y se le ocurrió que podía ser algún fan enamorado de ella que no hubiera recibido respuesta a sus encendidas cartas. No era la primera vez que le pasaba. No había podido ocuparse mucho del asunto, en cualquier caso: estaba preparando “Te quiero a mi lado”, una emotiva película sobre una divorciada con problemas de infertilidad que, en su periplo para adoptar a una niñita africana, conoce a un guapo médico especializado en epidemias tropicales del que se enamora. En la última escena, cuando los tres consiguen por fin formar una familia feliz, su personaje descubre que está embarazada del médico: una vez más, el amor hace su milagro.

Cuando llegó a la sala de audiencias, le sorprendió ver a Tom Hanks esperando en la puerta. Se saludaron con un breve beso en los labios.

- ¿Qué haces tú aquí? – preguntó -. ¿Has venido a darme apoyo? Oh, querido, eres tan adorable... Aunque no entiendo cómo te has…

- No – la interrumpió Tom -. Yo también estoy acusado. Es un juicio múltiple.

En efecto: cuando ambos entraron a la sala, protegiéndose con las manos de los flashes de los fotógrafos, pudieron ver que el banquillo estaba ya prácticamente al máximo de su capacidad.

- ¿Billy Crystal? ¿Sandra Bullock? ¿Jennifer Anniston? – Meg Ryan estaba anonadada - ¿Qué está pasando aquí, Tom?

- Ah, pero ¿aún no lo sabes? ¿No has preparado tu defensa?

- Bueno, yo, la verdad… - Meg Ryan estaba empezando a ponerse nerviosa. Miró a Bruce Klein, que se encogía de hombros como diciendo “ya te lo advertí” -… no sé, tengo una película, me he quitado otra costilla... ¡no tenía tiempo para estas chorradas!

- Pues en buena nos han metido, Meg. Verás…

Tom Hanks no pudo continuar, porque en ese momento la jueza martilleó con energía sobre la mesa y abrió la sesión. Pálida como la cera de la que parecía estar hecha su cara, Meg Ryan tomó asiento y esperó.


Continuará...

8 comentarios:

  1. Están acusados de falsificar continuamente el amor, seguro.

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  2. Pobre Meg.
    Esto no van a ser dos pájaros a tiro, no...
    Salud/OS!

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  3. Ja!
    Bravo. Qué carácter el de Meg Ryan.


    Oiga, ¿se ha dado cuenta que a usted sólo le comentan hombres y k y a mí solo me comentan mujers y k?

    Habrá que buscar una razón

    ;P

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  4. No sé. Mi madre me dijo el otro día que es porque hablo mucho de sexo y los hombres se creen que me va la marcha. Yo opino que tampoco hablo tanto de sexo. De hecho, apenas hablo nada: este blog es hiposexual. Con la de cosas que se me pasan a mí por la cabeza.

    De todas formas, también tengo buenas comentaristas/as, como Caótica, Primaveritis, Blackberry, Ella... Lo que pasa es que los hombres sois más constantes, eso si es verdad. Sobre todo mi Vania, que no me falla nunca (corazoncito).

    Sr K.: hágame ud. el favor de no utilizar sus asombrosas capacidades de deducción para soltarme spoilers en el primer comentario. En cualquier caso, la segunda y tercera entrega llegarán pronto, que ya tengo todo el relato escrito.

    Besos a cascoporro.

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  5. Yo creo que este blog es de lo más pulcro.
    Creo que su madre trata de sobreprotegerla, lo cual está bien en pequeñas dosis, caramba.
    Salud/OS!
    PD: Lo que me encanta, en serio, es la vidilla de comentarios que hay en las últimas entradas. Te lo merecías, Marina/Matilda... ya era hora!

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  6. Yo también creo que me lo merecía :P Pero creo que es porque ya no tengo novio xD

    (Es bromita, ¿eh? Os quiero a todos)

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  7. K está en lo cierto, pero tampoco era muy difícil:¿ qué se puede esperar de un juicio donde están convocados todos los protagonistas de las comedietas románticas de los 80 y los 90?. Te faltó Helen Hunt, Matthew Broderick, Marisa Tomei y algún otro del que ahora no me acuerdo.De todas formas,hubiera sido mejor montarles un consejo de guerra a todos los protagonistas de "Friends " por falsificar el humor, que es una cosa más grave, valiosa y significativa.

    Saludos

    Anónimo76

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  8. el peregrino gris26 de junio de 2008, 1:41

    Evidentemente una trama internacional de estafadores, aunque me gustaría también ver en el banquillo a los auténticos padrinos, o sea, a los guionistas. No deja de ser curioso porque a Meg y Jennifer las dobla en español la misma actriz.

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