massobreloslunes: La verdad sobre perros y gatos

viernes, 26 de diciembre de 2008

La verdad sobre perros y gatos

Tengo un perro. No por elección propia, claro está. Lo ha traído mi hermano a casa utilizando una política de hechos consumados bastante discutible. Así que realmente no es mi perro, pero paso bastante tiempo con él. Cambiemos entonces la frase inicial:

Vivo con un perro. Ésta es casi más políticamente correcta.

Esto no es lo peor. Lo peor es que mi hermano le ha llamado Hooker, que no sólo es un nombre extraño y con poca personalidad, sino que en argot significa "Puta". Y yo soy muy lacaniana, así que eso de que nuestro perro se llame como una prostituta no hace sino acrecentar mi de por sí disposición regulera hacia él. Creo que me gustaría más si se llamara algo chulo, como Kubrick o Lunes. Lo bueno que tiene es que es muy, muy mono, con unos ojitos castaños muy graciosos y el pelito suave y negro. Si fuera un perro callejero de esos raros, cabezón e hirtuso, como diría mi colega el Adri, otro gallo le cantaría.

A ver, a mí no es que no es que no me gusten los perros. Son monos y merecen amor porque son criaturas vivas, etc etc. Pero no les capto muy bien. Tuve a mi querida y perdida gatita Clementina y no sé, la entendía. Ella hacía su vida, con sus intereses (dormir, el jamón york y los mimitos, por ese orden), y cuando le apetecía me buscaba, y cuando no pues pasaba de mí. O venía un rato, nos dábamos cariñitos y luego se iba. Hooker, sin embargo, sólo tiene intereses destructivos. Llevamos juntos en casa una semana y lo único que le digo al perro es "¡No, Hooker, no!". No chupes los platos de comida, no saques la tierra de las macetas, no muerdas mi zapatilla, no me acoses, no me mordisquees de bromita que duele, sal del salón, no te comas el turrón de la bandeja, no destroces las bolas del árbol de Navidad... Etc, etc.

Sus intereses no destructivos se reducen a dar vueltas en torno a los humanos moviendo el rabito. Y eso ya sí que me desconcierta. ¿Qué se hace con un perro? Yo intento gatunizarlo subiéndomelo al regazo y acariciándole bajo la barbilla, pero no le hace mucha gracia. Además, es un perro de aguas que tiene pinta de volverse gigante, así que en un par de meses esta opción tampoco me servirá. Normalmente le acaricio un poco y luego me agobio porque da vueltas a mi alrededor como un satélite enloquecido y necesitado de atención. No hace mucho más: huele cosas invisibles en el suelo, lloriquea, ladra y se caga en las alfombras.

No sé, no lo veo claro. En mi opinión, lo de ser de perros o de gatos es un poco como lo de ser de fanta de naranja o de limón: va con el carácter de cada uno y no cambia tan fácilmente. Si tuviera que teorizar sobre el asunto, diría que los amantes de los gatos somos más capaces de aceptar una relación independiente y libre, en la que cada uno se acerca al otro cuando le apetece y es libre de irse si les da la gana, mientras que los amantes de los perros son un poco patológicos y necesitan tener asegurada la atención y la fidelidad de su animal de por vida. Pero vamos, que eso son ganas de clasificar y juzgar, y a mí eso me hace retroceder un par de peldaños en la escala evolutiva de la reencarnación, así que no me hagáis caso.

En fin. Feliz Navidad, o lo que queda de ella.

6 comentarios:

  1. No creo que sean ganas de juzgar nada, simplemente estás describiendo hechos.

    Por cierto, yo también fui siempre de gatos (ahora vive con nosotros el Bicho, que vino a nosotros porque él lo valía, sin preguntar si lo queríamos o no).

    Y es que no soporto a nadie encima mía babeando continuamente y solicitándome su atención todo el tiempo, con todo mi cariño a los cánidos, eh? que me suelen caer bastante bien...pero que de ahí no pasemos relación (vamos, las que dicen 'hijos no, sobrinitos los que quieras', me comprenderán jejej)

    un beso, y feliz navidad o lo que quede de ella también para tí :)

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  2. Jajaja, bueno yo soy claramente de perros y sí es cierto que hay esos dos tipos de personas (y las que no quieren animales de ninguno de esos dos tipos claro).

    Los perros son mucho más dependientes pero también son más desprendidos e incondicionales. Aunque hay perros y perros y gatos y gatos ... Depende siempre del caracter tanto del perro como del humano que interacciona con él.

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  3. Pues yo soy más de perros, aunque realmente, no soy de tener animales en casa.

    Entenderás Marinita, que no estoy en absoluto de acuerdo con tu teoría. A mi los gatos es que no me han dado confianza nunca, no solo es que sean unos interesados, es que me dan un poco de miedo.

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  4. jeje Caótica, para que veas que todo es del color del cristal con que se mira, que a mí los perros me provocan las mismísmas sensaciones que a tí los gatos, y va en serio:

    los perros me producen total desconfianza (no me acercaría a uno de ellos desconocido ni harta de vino ¡qué miedo! de hecho tengo casos para contar ¡que suerte que puedo contar!), y los considero ¡lo más interesado del mundo! (sólo mueven el rabo para pedir algo!)

    O_O

    curioso, curioso...

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  5. Aunque la teoría de Lucía me parece muy razonable...esa de que quizá todo dependa del carácter del humano y del animal en cuestión, independientemente de que sea gato o perro...

    otro beso!

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  6. Yo estoy de acuerdo con Lucía. Además, tampoco se puede generalizar. En el fondo, soy un trozo de pan, y aunque no limpio las cacas del perro (para ejercer un cierto efecto pedagógico en mi hermano), le doy mucho amor y gajos de mandarina, que le encanta. Es un animalito muy gracioso, ya colgaré fotos.
    Lo único es que creo que con mi carácter van más los gatos. Prefería a mi Clementina, tumbada en la mesa y asomando la carita por detrás del portátil, al loco de nuestro perro acosándome mientras escribo para que interaccione con él de una forma que no tengo del todo clara.
    Lo curioso de todo esto es que hacemos juicios sobre los animales aplicando los análisis de personalidad que hacemos a los humanos, sin darnos cuenta de que son eso: animales que interactúan con nosotros de una forma bastante primitiva (aunque curiosa).
    En cualquier caso, me hace gracia el debate perros-gatos.

    Besitos para todos y gracias por comentar :)

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