massobreloslunes: Exnovios, lectores y otras víctimas del Dhamma

viernes, 7 de agosto de 2009

Exnovios, lectores y otras víctimas del Dhamma

J. se ha ido a meditar. Mi madre dice que tengo que dejar de deprimir a mis exnovios y luego mandarles a meditar para que se arreglen. "Francamente, mamá", le digo, "es una visión del asunto no falsa, pero sí un poco simplista".

En cualquier caso, os quería contar lo que me pasó en el último curso de Vipassana al que fui, que no pude terminar porque mi muela del juicio decidió salir gloriosamente de mi encía entre litros de pus y kilos de dolor no ecuanimizable.

Al curso había ido yo con MQEN, el primer exnovio que ha pasado por el proceso "Marina-depresión-meditación" (y que, por cierto, está bastante contento con el cambio... el cambio depresión-meditación, no el cambio Marina-meditación, espero). Estaba muy contenta de ir con él, aunque casi le da un soponcio el día que me tuve que ir por lo de la muela y no pude avisarle, porque pensaba que me había dado una embolia y nadie quería decírselo para que no se preocupara. (¿Por qué una embolia? Pues no sé, preguntádselo a él).

El caso es que el primer día, cuando todavía se podía hablar, me encontré con una chica en el baño cuyo nombre no mencionaré aquí por cuestiones de privacidad y blablablá.

- Oye, ¿tú eres Marina? - me dijo.
- Sí, ¿y tú?
- Yo soy X., la amiga de Y., ¿te acuerdas de mí?

Resultó que nos habíamos visto en feria y que era lectora habitual del blog.

- ¿Y cómo tú por aquí?
- Pues nada, que leí sobre la Vipassana en tu blog y he decidido probar.

No sé qué le pareció el curso, porque ya os digo que me tuve que ir a mitad y después no he tenido oportunidad de hablar con ella, pero me alegró mucho saber que mi indecente proselitismo vipasssanero sirve de algo, y sobre todo de que no va a ser necesario salir con, deprimir a y convencer a todas las personas que conozco para que se animen a probar.

Espero que a J. también le sirva, que está muy pochito.

2 comentarios:

  1. Bueno, te puse lo de la embolia como ejemplo, pero realmente la idea que más me torturaba era que te habías abierto la cabeza de una caída. Ya sabes, cuello roto, vértebras dañadas, médula así así... Éstas son las paranoias de vipassana :)

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  2. Habría molado más:

    —Oye, ¿tú eres Marina?
    —Sí, ¿y tú?
    —Yo no.

    Por otra parte, yo también estoy pocho, pero lo soluciono trabajando a pleno sol y escribiendo por las noches. Con esto quiero decir que llevéis flores frescas a mi tumba cada domingo.

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