massobreloslunes: La gracia de Dios

sábado, 17 de abril de 2010

La gracia de Dios

El joven estudiante de ingeniería industrial se consideraba una persona sensata, tranquila y bondadosa. No le gustaba discutir. Amaba a los animales. Devolvía las vueltas cuando le daban cambio de más.

Una noche, después de una pelea particularmente calurosa con su novia por algo relacionado con la definición de la palabra "gorda", pensó "No entiendo por qué no todo el mundo es como yo. ¿Por qué se enfada la gente por estas estupideces? ¿Por qué no viven y dejan vivir? Si todo el mundo fuera como yo, la vida sería mucho más fácil".

Al día siguiente, el mundo entero era como él. La ciudad se apiñaba frente a su bar favorito, mientras se colapsaban los vuelos dirigidos a su ciudad y aumentaba espectacularmente el precio de las casas de su barrio. Hombres y mujeres llevaban la misma ropa que él y paseaban por la calle con el mismo gesto tranquilo y educado. En la escuela de industriales no cabía un alfiler.

A pesar del hacinamiento, eso sí, todos vivían y dejaban vivir.

Al final del día, exhausto de sí mismo, el ingeniero se encerró en su casa y cerró con llave, miró cabreado hacia el techo y le dijo a Dios algo así como "lo habría entendido igual sin la ironía de los huevos".

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