massobreloslunes: La carta de los quince

martes, 11 de mayo de 2010

La carta de los quince

Al final, contra todas mis predicciones, he encontrado mi carta de los quince años metida en mi "cajón de los recuerdos", junto con otro montón de basura sentimentaloide. La carta estaba metida en un sobre rosa (!) y llevaba dentro una pulserita de hilo de colores que ni siquiera recuerdo si hice yo.

No la voy a copiar entera, pero hay algunos trozos que no tienen desperdicio y que me gustaría compartir con vosotros.

Espero que sigas fiel a mí, que tengo fe y que aún creo que puedo comerme el mundo. ¡No olvides tus sueños! Aunque estés en el paro, o amargada, ¡sigue adelante!. Me hace gracia porque de pequeña siempre me imaginaba futuros terribles, y de hecho hoy me he escrito mi carta para los treinta y cinco y también me imaginaba un futuro muy triste y solitario. No sé por qué hago eso. ¡No estoy en el paro, ni amargada! ¡Supero mis expectativas de los 15 años! ¡¡Yuhu!!

¿Y cómo va ese cuerpo? ¿Ya tienes tetas?. Qué grande. A los quince años mi tema principal de preocupación eran las tetas. Me iba a la cama rezando para que me crecieran. Las medía, las miraba en el espejo, las estrujaba a ver si su consistencia había cambiado. Y ahora... a ver, Marina del pasado, no te voy a mentir: no está la cosa mucho mejor que hace diez años. Pero ya no me importa. A los tíos sí les importa, pero menos que con quince años.

¿Se ha quedado ya antiguo Internet?. Me meo. Creo que pensaba que diez años serían mucho más tiempo.

¿Y de amores? Ya ves, yo aún estoy pillada por Guille... Supongo que a tu edad ya se me habrá pasado. Pues claro, hija de mi vida, claro que se te ha pasado. Que no hay mal que cien años dure. Además, lamento decirte que Guille te va a dar calabazas en un par de meses cuando te declares por Internet, ese invento moderno.

¿Tienes novio? Ahora mismo no, ¿tienes que venir del pasado a hacerme preguntas de abuela, Marina querida? ¿Has vivido ya un gran amor?. Uf, y dos, y tres. Si yo te contara, Marina del pasado... ¿Te han partido el corazón?. Qué va, lo he partido yo siempre. He progresado desde lo de Guille, que lo sepas. Supongo que ya lo has "hecho", porque si sigues virgen a los veinticinco, ¡menuda pena! Sí, primor, sí, lo he hecho. Lo he hecho muchas veces. Y tienes razón: habría sido tristísimo ser virgen a los veinticinco. Pero no lo soy. Otro triunfo de la yo del presente.

Y luego en la posdata pone sabrás más de mí... ¡¡Diablilla!! (espero que recuerdes a qué me refiero). Pues no. No tengo ni puñetera idea de qué quería decir con eso. ¿Diablilla? Se referirá a Don Diablo? ¿A alguna historia con la Ouija?

Tengo que decir que la experiencia de leer la carta no ha sido tan buena como me imaginaba cuando la escribí, ni tan mala como pensé que sería hace unos días. La verdad es que tampoco me da la impresión de que haya pasado tanto tiempo. Siento bastante continuidad entre esa Marina y yo. Además, tengo tantos diarios, cuentos, cartas y notas de cuando era pequeña/adolescente/joven/actuales que leer mis chorradas tampoco me llama tanto la atención.

En fin. Mi carta a la yo de los treinta y cinco se resume en "dudo mucho que hayas conseguido encontrar a alguien con quien reproducirte, pero no te deprimas, yo te quiero igual": Veremos por dónde sale la cosa.

2 comentarios:

  1. Que rabia que no se me ocurriera a mi algo asi cuando tenía quince años!

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  2. Me encanta. Absolutamente fenomenal. Eres la leche.

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