massobreloslunes: A mis quince y diez

sábado, 8 de mayo de 2010

A mis quince y diez

Me quedan tres días para cumplir veinticinco años. Lo peor de cumplir veinticinco no es que rime con estantería, ni hacerme vieja y haber empezado ya a echarme contorno de ojos. No. Lo peor es que hace diez años se me ocurrió escribir una carta para la yo de veintinco años, y hace cinco escribí otra para la yo de treinta. Así que ahora tengo que hacer dos cosas: una, buscar entre la cantidad de basura que acumulo en mi dormitorio la carta de los quince y leerla; dos, escribirme otra carta para cuando tenga treinta y cinco. Qué estrés.

Esto es flipante. Creo que cuando tenía quince años no era del todo consciente de que los veinticinco llegarían. Estoy intentando hacer memoria de lo que escribí en aquella carta. Algo así como "¿has conseguido casarte con Guillermo?". Guillermo era el chaval que me gustaba entonces. Bueno, probablemente no puse "casarte con Guillermo", sino "liarte con". No, mini-Marina, no he conseguido liarme con Guillermo. Me dio calabazas con quince y dudo mucho que le interesara con veinticinco. Por lo demás, no recuerdo absolutamente nada de lo que ponía en esa carta. ¿La encontraré? Joder, va a ser siniestro leerla. No me apetece nada. Seguro que está escrita como por una señora de cincuenta años y dice cosas como "sigue escribiendo y no renuncies a tus sueños". Señor, Señor.

Voy a escribirle una carta a la yo de quince años. No le va a llegar, lo sé, pero quién sabe si al final existen los viajes en el tiempo o si toda la realidad no está transcurriendo simultáneamente en planos paralelos de existencia.

Querida Marina de quince años:

¿Cómo te va? ¿Qué tal la adolescencia? Una mierda, ¿verdad? Y lo peor todavía está por llegar. No te voy a contar lo que te queda por vivir hasta llegar a ser yo, porque te daría un perezón inmenso y acabarías suicidándote. ¿Te imaginas? Yo escribo esta carta, tú la lees por casualidades del continuo espacio-tiempo y yo y caigo fulminantemente muerta sobre mi teclado. Quien encuentre mi cadáver leerá este post y se rayará tela, y... espera, Marina, se me está yendo la olla. Disculpa. Quería decir que sólo te daré algunos consejos para que puedas llegar a los veinticinco sin desesperarte demasiado.

Algún día saldrás con tíos y practicarás sexo. Sé que eso ahora te preocupa un poco, que no sabes si llegarás a gustarle a alguien. Sí que llegarás. Le gustarás a algunos sibaritas del amor que te tratarán muy bien, y también a algún capullo que te dejará tirada como a una colilla. Pero ésos serán los menos, descuida. Te esperan al menos dos novios geniales y algún que otro rollete curioso. No tengas prisa por eso; a los veinticinco vas a estar soltera y contenta, así que, ¿qué más te da?

El acné. Bueno. Ahí tengo que ser sincera, Marina, cariño. Sé que piensas que te quedan un par de años de sufrimiento cutáneo. Pues no, ingenua: yo soy tú dentro de diez años y aunque ahora estoy preciosa y guapísima y con una piel estupenda, he tenido brotes espantosos que han ido y venido hasta hace unos meses. No puedo darte ningún consejo para eso. Es espantoso y lo sé. Pero también será parte de tu vida, pequeña. Y llegará un momento en el que te mirarás las cicatrices, los huequitos rojizos sobre la piel de las mejillas, y sentirás un orgullo extraño.

Ah, y con veinticinco tu ordenador nuevo traerá un programa de retoque fotográfico que te permitirá quitarle el acné a todas tus fotos antiguas. De nada.

¿Qué más? Te lo vas a pasar bomba los próximos años. Me das un poco de envidia, ¿sabes? Te quedan por delante los años de bachillerato, la universidad... no te diré qué vas a estudiar, que lo tienes que escoger tú solita sin que nadie te condicione. Pero te va a encantar. Y yo tengo trabajo, ¿qué te parece? Soy la élite entre los de mi edad, que lo sepas.

No puedo darte números de lotería y demás, porque estoy segura de que si algún día llegas a leer esto y te haces millonaria gracias a mí, se alterará el continuo espacio-tiempo y moriremos todos. Además, con lo que me he aburrido de vacaciones los últimos cuatro meses, creo que es mejor para nosotras que ni nos toque la lotería ni nada. Trabajar nos mantendrá sanas.

Escritura. Vas a seguir escribiendo. Inconsistente y perseverante al mismo tiempo. Pero no has conseguido superar a Espido Freire ganando el Planeta más joven que ella. Aunque ah, bueno, novedades: ya no nos interesa el Planeta. Ahora queremos ser escritoras de best seller o autoras de culto leídas por una minoría; no estamos seguras aún. Pero no te agobies por eso. La escritura no es tan importante. Nada lo es.

No te des a ti misma demasiada importancia. Eres un diminuto estornudo cósmico. Intenta ser buena y querer a la gente y no te comas demasiado la cabeza con el resto. Te vas a equivocar muchas veces, pero tendrás que vivir con ello. Tendrás que vivir con tu dolor y con el de los demás. Al final no sé si merece la pena; si realmente fueras a recibir esta carta, te daría algunos buenos consejos para no encontrarnos donde nos encontramos ahora en algunos sentidos. Pero no creo que la leas, así que simplemente te digo: en ti estaba la semilla de lo que yo soy ahora. Y mi vida tal y como la conozco se basa en la fe, pequeñita pero firme, de que voy mejorando, aunque sea a pasitos diminutos.

Ánimo. Lo tienes todo por hacer y en realidad no hay nada que perder.

Un abrazo,

Marina.

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