massobreloslunes: El sueño va sobre el tiempo flotando como un velero

domingo, 11 de julio de 2010

El sueño va sobre el tiempo flotando como un velero

Al final no he publicado la otra mitad de este post. No por nada, sino porque pasaron cosas y se quedó obsoleto. Para compensar, he devuelto a la vida al massobreloslunes original. Y, por si fuera poco, he importado mi blog primigenio, marinainthemiddle.

Lo que nos da un total de 447 entradas a lo largo de más de cinco años.

Guau.

El jueves pasado me entró un súbito ataque de pena. Salí pronto de trabajar, así que, aunque tenía que volver al hospital por la tarde, decidí ir a comer en casa. Me gusta parar un rato al mediodía. Me eché una siesta en el sofá, con la almohada atravesada sobre mi estupendo chaise longue, y me desperté triste. Sin más.

Yo hace tiempo que no intento buscar y solucionar las razones de mi tristeza, porque es lo que tiene la ciclotimia. Sin embargo, el jueves sí que había algo que se deslizaba sin parar sobre aquella sensación tan desagradable. Era la pérdida. Mientras más vive uno, más pierde, y a medida que avanza la vida la distancia entre lo que uno tiene en un momento dado y lo que ha perdido es cada vez mayor.

Podemos mantener un número limitado de amigos en cada época de nuestra vida; sin embargo, la lista de personas de las que nos distanciamos aumenta sin parar. Al mismo tiempo, mientras intentamos vivir el insignificante presente, las historias, sensaciones y experiencias que no volverán nunca se acumulan a nuestras espaldas como una pila de periódicos atrasados.

Como decía Mafalda, ¿quién se cree la vida que es para hacerle esas porquerías a la gente?

La cuestión es que a veces me siento como si viviera sobre el agua. No es una mala sensación. Al fin y al cabo, es lo que más se acerca a la realidad. Constante cambio, constante pérdida. Es la primera gran verdad que enseñó Buda. Pero es una verdad que duele, aunque sea yo quien ha elegido cambiarse de ciudad y venirse a un lugar sin pasado y aunque fuera yo quien escogió borrar el blog.

Ahora mismo ni siquiera recuerdo bien por qué quité el blog en su momento, de hecho. Uno de mis arrebatos, supongo. A veces duele pasarse la vida tan expuesta, incluso aunque sea la forma en que quieres vivir tú y aunque te guardes la mitad de la baraja bajo la manga. Recuerdo haber pensado que quien quisiera conocerme y compartirme iba a tener que hablar conmigo en lugar de leerme.

Hoy republico desde mis orígenes para cubrirme del miedo que me da estar escribiendo siempre sobre el agua del tiempo. Para que me respalde un poco todo lo que he sido y he vivido los últimos cinco años. Y porque la gran mayoría de lo que he escrito me gusta. Hay textos que todavía me sorprenden y me hacen reír.

Además, se me ha pasado ese rollo de "quien quiera conocerme que me hable y me aguante en vivo". Conocerme no es leerme. Me acuerdo de una peli que vi hace tiempo en la que una chica le daba un trozo de hígado a su novio para un transplante y luego le dejaba porque descubría que le había sido infiel. "Me has dado lo mejor de ti", decia él, intentando que volviera. "Lo mejor de mí es mi vida", le contestaba ella.

Pues eso.

Que os aproveche.

No hay comentarios:

Publicar un comentario