massobreloslunes: Por eso me quedé soltera, II

lunes, 30 de agosto de 2010

Por eso me quedé soltera, II

Pues sigamos con la búsqueda de las increíbles características del hombre al que llamaremos I., de inexistente. Recordemos que las características no van por orden de importancia; son todas más o menos igual de innegociables y se ordenan en función de lo que a mí me apetezca escribir cada día.

Hoy estaba pensando en la alegría. La alegría es uno de los rasgos más bonitos que puede tener una persona. Más que nada, porque la vida es esencialmente una basura bastante triste, llena de pérdidas, de frustraciones y de detalles molestos. Así que cuando te encuentras a alguien que es capaz de pasar por encima de eso y de ser optimista, sonriente y dulce es muy, muy agradable.

El tema de buscarme un novio alegre creo que va a ser un problema. Más que nada porque el último referente que tengo en ese sentido es J., y J. a veces era, como decía Phoebe la de Friends, como Papá Noel harto de Prozac echando un polvo en Disneylandia. De hecho, a veces daba hasta coraje: esos días en los que yo me levantaba de un humor regulero, o simplemente con sueño como la gente normal, y él estaba en plan "oh-dios-cómo-me-gusta-estar-vivo". Pero molaba un huevo. Molaba abrir los ojos en la cama, moverse un poco y ver las pestañitas de J. despegarse como resortes, y él sonriendo y diciendo algo como "buenos días, mi amor, qué guapa estás por las mañanas".

Además, una persona alegre te permite cometer errores. Yo soy bastante impulsiva y estoy bastante loca, así que necesito a alguien con una dosis suficiente de buen carácter como para amortiguar mis pifias, mis borderías esporádicas (sinceridad radical, lo llamo yo) y mis cambios de opinión. En realidad aquí estoy cayendo en la visión chunga del amor y buscando a alguien que compense mis defectos. Pero es que hasta que yo no me convierta en una persona dulce, ecuánime y perfeccionada en las virtudes de Buda, o doy con un tío así o vamos a durar dos días. Así que es una cuestión puramente práctica.

De todas formas, creo que yo también soy alegre. Intento ser amable y no andar escupiendo a la cara de la gente mi malestar emocional. Incluso cuando estoy cabreada, no me dura mucho tiempo, gracias a mi propia ciclotimia. Así que no pido nada que yo no esté intentando dar.

Recuerdo que hace unos años estuve en unos campos de trabajo y que el último día hicimos la típica velada de campamento. Los chicos tenían que imitar a las chicas y viceversa. Bueno, pues el tío que me imitó a mí iba con una toalla amarilla en la cabeza, dando saltitos y diciendo "¡Buenos días, qué día más fabuloso, cuánto os quiero, qué feliz soy!", en plan teletubbie. Y un psiquiatra que ha trabajado un mes en mi equipo me describió luego a un compañero como "la pelirroja sonriente". Por otra parte, puesto que no soy pelirroja, es posible que su capacidad de calibrar mi carácter sea igual de mala que la de distinguir colores de pelo, así que no debería entusiasmarme.

Total, que un tío alegre. Alegre quiere decir que si no encuentra aparcamiento, se pierde con el coche en una ciudad nueva, tiene un mal día en el trabajo, está estresado, nervioso etc., se esfuerce mínimamente por no amargarme el día a mí. Que no se quede horas en plan mutista y susceptible. Que piense que, aunque este mundo es en general bastante basuril, hay cosas perfectas y dignas de admiración, como las canciones de Extremoduro o los hipopótamos de chocolate, y que cuando encuentre alguna de esas cosas sea capaz de mostrarse ridículamente entusiasta con ellas.

Que me mande a la mierda si hace falta, claro. Pero que aproximadamente un cuarto de hora después (o bueno, un poco más si la cosa es grave, pero no mucho más) ya esté pensando en lo siguiente de la vida y en que yo soy un desastre pero soy buena gente, y tenga ganas de perdonar, olvidar y retozar alegremente sobre la cama.

Porque un hombre que prefiere hacer el esfuerzo de seguir cabreado antes que el de descabrearse, francamente, no es mi hombre.

Aish, qué triste va a ser cuando me quede soltera y encuentren mi cadáver en mi casa devorado por pastores alemanes.

2 comentarios:

  1. jajaja, qué buena definición la de Phoebe XD Pero es verdad, es bueno tener alguien alegre al lado, facilita mucho la vida.

    ResponderEliminar
  2. pues nada, que sepas que de esta me echan del curro¡¡¡¡¡ llevo todo el fking dia leyendo las entradas de tu blog.... y puedo prometer y prometo QUE ES EL PRIMERO QUE LEO MAS DE 30 SEGUNDOS EN MI VIDA. Eres buenísima¡¡¡¡
    Llevo un rato buscando el botón "invitar a caña" en el teclado de mi ordenador pero no lo encuentro¡¡¡¡

    ResponderEliminar