massobreloslunes: Por eso me quedé soltera, III: De la media naranja a la ensalada de acompañamiento

miércoles, 13 de octubre de 2010

Por eso me quedé soltera, III: De la media naranja a la ensalada de acompañamiento


Ya dije en la primera entrega de esta magna saga que me parecía que, a menudo, lo que actualmente llamamos amor no es más que una lista de características que básicamente son las nuestras. De repente descubres a alguien a quien también le gustan David Lynch, Murakami y los bocadillos de sardinas con tomate y piensas: "¡Fabuloso! ¡Una casualidad astral! ¡Somos dos almas gemelas destinadas a amarse en la eternidad!". Comenté también que creo que un amor basado en ese tipo de coincidencias está destinado a agotarse una vez que te das cuenta de que el otro no es un calco de ti, sino un ente individual con ¡sorpresa! cerebro propio.

Sin embargo, hay parejas que funcionan justo al contrario, que parecen basar la relación en el desequilibrio. Uno de los miembros es muy creativo, o muy inteligente, o un intelectual, o muy carismático, y el otro es más soso/lento/sin inquietudes o, como dijo alguien, "tonto como una piedra". Yo antes era un poco escéptica respecto a este tipo de parejas. Me daba la sensación, sobre todo cuando era el tío el más listo/interesante, de que buscaban una tía guapa, dócil y calentita que no les hiciera sombra. Ahora, además de que intento no criticar, me planteo que, como dice un personaje de Woody Allen en una de las últimas pelis, si la cosa funciona, ya va bien. El que la lleva la entiende.

Ahora bien: yo no paso por ese aro.

¿Por qué? Pues porque ya lo he vivido. He vivido la experiencia de estar con alguien a quien consideraba bastante menos estupléndido que yo en muchos sentidos. Y, si os digo la verdad, no es agradable. No es agradable para una misma y, sobre todo, no es agradable para el otro, porque se acaba dando cuenta. La línea que separa la aceptación de la condescendencia es lamentablemente fina.

Porque le acabas cortando el pelo al amor y decidiendo que te basta con esto, mientras el otro sea buena persona, friegue los platos cuando a ti no te apetece y esté calentito por la noche. Pero la energía ni se crea ni se destruye, sólo se transforma, y si para ti es importante meditar, reírte con los Monty Phyton o hablar de Kafka, y no lo haces porque a tu pareja se la pela a tope o porque, en tu opinión, no es lo suficientemente inteligente como para pillar los chistes, pues vas acumulando un caudal de frustración que tiene que escapar por otro sitio. O por otra persona.

Sobre todo, porque creo que está bien ofrecer lo que pides.. Y yo quiero que mi pareja piense que soy la hostia. Con mis taras, claro, y mis errores; borde, impulsiva, con cicatrices de acné y la circulación defectuosa, pero la hostia. Quiero que me quiera, pero también quiero gustarle. Así que actualmente creo que no puedo estar con alguien si no pienso que es la hostia. Sobre todo, porque si quieres a alguien aunque no te guste mucho, debes darle la oportunidad la oportunidad de buscar a otra persona que sí lo piense.

Y bueno, ya sé que últimamente están los comentarios poco animados, pero me gustaría saber vuestra opinión. ¿Creéis que existe el concepto ensalada de acompañamiento, o me lo estoy inventando? ¿Qué habéis encontrado, qué andáis buscando, qué creéis que busca la gente? ¿Habéis hallado el término medio en un nutritivo kiwi?

Venga, va, subidle la moral a esta bloguera o tendré que comentar yo bajo pseudónimo, y sería muy triste.

7 comentarios:

  1. pues todo depende de tu momento vital, si tienes la moral a tope no pasas por nada inferior a la hostia, si estás depre y la vida te queda grande, con que esté calentito y abrazable te basta.
    lástima que los estados vitales vayan cambiando y el acompañamiento se empeñe en no seguir el ritmo.

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  2. Hola Marina, te leo desde hace un tiempo, pero nunca te he comentado antes ;)

    Una vez un chico que me gustaba me dijo, y cito palabras textuales : " si estoy con una chica, tiene que encantarme, me tiene que gustar hasta cómo se suena los mocos.."
    Exageraciones aparte, yo no sé si el amor y eso de pensar que el otro es la ostia son la misma cosa.

    Porque..cuánto dura ese sentimiento de idealización del otro? no conocerás tarde o temprano sus rarezas, sus defectos..? cuánto tiempo se tarda en descubrir que el otro no es más que una persona?

    Está claro que para estar con alguien es necesario y fundamental que te guste su forma de ser..pero a partir de ahí, yo personalmente no pido más, porque siempre creo que la realidad me traerá el resto.

    Un saludo Marina,
    me gusta mucho tu blog ;)

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  3. Te comento por tu llamada de atención,¿eh? Que yo te leo siempre pero esto de comentar no me va tanto.
    Yo últimamente creo que las parejas a largo plazo no son tanto un constante morir de amor e ilusión sino una costumbre que a veces te pesa y otras te alivia (en teoría te alivia más que te pesa, sino para qué), y ya si esa persona es tu medio kiwi o tu ensaladita depende de lo que te venga mejor, tampoco creo que haya una regla...no sé, a lo mejor me he ido por peteneras con la respuesta.
    Muchos besitos,
    Marta

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  4. Si ya estás bien sola, muy bueno tendrá que ser para que mejore tu situación o, en la mayoría de los casos, no la empeore. Es como cuando vas ganando mucho en el póker: sólo apostarás cuando tengas una mano de putísima madre, ¿si no para qué vas a arriesgar? Pues estoy contigo, o escalera de color o nada:)

    Mettabesos

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  5. Pues yo estoy totalmente de acuerdo en que no puedes estar con alguien al que consideras inferior... pero tampoco con alguien que crees que es mejor que tú. Te acabas creyendo que eres inferior y te comportas como si lo fueras, él se da cuenta y acaba creyéndolo también.

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  6. Tengo 30 años, el recuerdo de una relación cansada en mis iniciados 20, y unos largos años de soltería mis espaldas. Lo que tiene la soltería es que experimentas muchos intentos frustrados. Estaban los de "mirar hacia abajo" y los de "mirar hacia arriba". Cuando me encontraba uno de "mirar hacia abajo", estaba guay por unos momentos sentirse querida, colmada de atenciones y admirada, pero sabía a poco. Cuando me tocaba uno de "mirar hacia arriba" lo que me pasaba era que, no sé porque extraña razón, idealizaba a aquel ser (que ahora pensando objetivamente, era bastante poca cosa) colocándome yo a la altura del betún. Eso me dejaba viviendo unas relaciones nada satisfactorias.

    Hasta que me dije a mi misma: ya está bien! A partir de ahora, a la mínima que empieces a sentir algo que no sea placentero, a la mierda! Y aqui me encuentro, sumergida en mar en calma de amor. Un amor de mirarnos al mismo nivel (a pesar de que él mide 190). Una relación en la que pienso "qué suerte tengo de haber conocido a un hombre como él", pero en la que tambien pienso, "qué suerte tiene de haber conocido a una mujer como yo". Me siento afortunada, y le siento afortunado. Nunca había sentido el amor así, y esto es la rehostia!! Yo no sé si somos medias naranjas, o ensaladas de acompañamiento... pero yo más bien siento que juntos, somos el plato estrella de la carta.

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  7. Me ha llamado mucho la atención este post tuyo porque eso que expone me lo he planteado muchas veces; y sabes lo que me di cuenta hace ya algun tiempo?: q para q me guste una persona (y ya no hablo solo de enamorarse) la tengo q admirar. Por lo q después de llegar a semejante conclusión he descartado lo q antes me separaba de las personas y me impedía conocerlas (meros tabues) q si eres fea, q si eres gorda, q si eres una pesada... ya todo eso no importa porque me doy cuenta q hay situaciones/virtudes q te hacen admirar a esa persona y q antes ni por asomo tenía encuenta.

    Espero haberte aportado algo a tus cabilaciones amorosas.

    Un saludo

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