massobreloslunes: Trabajadora del SAS

jueves, 21 de octubre de 2010

Trabajadora del SAS

Si algo aprendes trabajando en el ámbito sanitario es que la vida te puede cambiar en un momento.

Tienes cuarenta años, haces deporte, comes sano, te cuidas y, de repente, te da un infarto, se te muere un tercio del corazón y te encuentras convertido en una bomba de relojería andante, limitada y muerta de miedo.

O estás preñada de seis meses, tan contenta y, sin venir a cuento, se te rompe la placenta y en cinco días tienes un bebé de un kilo cien que se debate entre la vida y la muerte.

O te operas de columna, no queda bien y te ves obligado a convivir con el dolor toda tu vida.

O tu hija tiene un accidente de moto y muere en el acto.

O estás un poco triste, el médico de cabecera te manda un antidepresivo y das un viraje, te pones maniaco y te has convertido de repente en un TMG (Trastorno Mental Grave).

O tu hijo, que era tan rarillo de adolescente, te empieza a hablar de conspiraciones y voces y, de la noche a la mañana, se convierte en un TMG atiborrado de neurolépticos.

Nadie se espera la desgracia y, sin embargo, las desgracias ocurren. Lo que quiero decir es que el cuerpo es frágil. La mente es frágil. Nada es seguro. Así que vivid y amad a todo lo que os den vuestros cuerpos y vuestras mentes. No esperéis a que os duela la rodilla para querer escalar. No esperéis a la crisis de los cuarenta para plantearos qué estáis haciendo con vuestras vidas. La salud es un bien valioso, aunque a todos se nos vayan más los ojos hacia el amor y el dinero.

Si no valoras tu salud es porque la tienes. Entonces eres muy afortunado. Aprovecha.

1 comentario: