A veces, cuando me pongo en plan "echo de menos algo y no sé qué", juego conmigo misma al "qué te gustaría que pasara hoy si todo fuera posible".
A mí hoy me gustaría que pasara lo siguiente.
Estoy en mi casa, escribiendo en el portátil, escuchando a Los Piratas en bucle (se prestan mucho a ello). No tengo sueño pero pienso que, de hecho, debería acostarme temprano porque luego se me descojona el horario y me da coraje amanecer al mediodía. Entonces me suena el móvil. Es un mensaje de un Chico Que Me Gusta Un Montón (en adelante, CQMGUM - Personaje de completa ficción creado por mi mente enferma), y que me dice que no puede sobrellevar la Navidad solo, que si me apunto a hacer algún plan. Le contesto con un mensaje mitad inocente mitad tonteón y quedamos en que me recoge con el coche y nos vamos al cine.
En el trayecto, le explico a CQMGUM que yo soy muy de cine. Que ver pelis en casa me gusta, sí, pero que meterme en la sala oscura con las palomitas en la mano y la musiquilla de Movierecord me encanta. CQMGUM me mira y sonríe de lado, porque yo para él soy CQLGUM (la Chica Que Le Gusta Un Montón) y le hacen gracia mis estupideces. CQMGUM y yo todavía estamos en esos momentos en los que no está claro lo que pasa, así que yo disfruto de la incertidumbre y del cosquilleo en el estómago cuando le miro de reojo desde el asiento del copiloto.
Nos vamos a algún Cineplex pijo. A los dos nos mola el rollo gafapastil de las pelis en VO en el Albéniz, pero le explico que yo hoy tengo antojo de sala pija y de superproducción de Hollywood. Que no me pregunte por qué, pero es así. Nos gastamos una pasta obscena en entradas y palomitas, y vemos una superproducción que no nos chifla pero nos entretiene, mientras somos conscientes de la porción de piel que se toca en el apoyabrazos compartido.
A la salida CQMGUM va a llevarme a casa, pero se nota que está pensando en una excusa para retenerme. Entonces me dice que tiene que enseñarme algo. Conduce hasta un lugar un poco apartado, y cuando yo pienso que está chalado y va a violarme y luego a matarme (aunque, dado que Me Gusta Un Montón supongo que no sería una violación propiamente dicha), me pone un disco que tiene ganas de que escuche. Y es un disco precioso, precioso, tan bonito que me hace tener ganas de tirarme a CQMGUM sólo por ser una persona tan sensible y por tener en el coche ese disco tan bonito.
Así que escuchamos el disco en silencio, y CQMGUM me mira raro, y yo me río porque de repente me da todo mucha vergüenza, y él me dice "¿de qué te ríes?", pero de una forma dulce y encantadora. Y de pronto nos estamos dando el lotazo en una posición un poco incómoda, y acabamos pasándonos al asiento trasero, y suceden cosas muy bonitas y muy sucias mientras el disco precioso precioso suena bajito, el frío aúlla tras los cristales empañados y yo pienso que, joder, esto sí que es una Feliz Navidad.
PS: The beautiful picture in the post belongs to Karl Hab. I found it on Google, so if you're him and you want me to take it off, just tell me. Please don't sue me - I just got my first Christmas bonus!
"mientras somos conscientes de la porción de piel que se toca en el apoyabrazos compartido."
ResponderEliminarPues sí, cuántas veces habré fantaseado con un momento así y el Chico Que Me Guste un Montón en Ese Día en Cuestión...
Feliz Navidad, rubia! :*
¡Feliz Navidad, morenasa!
ResponderEliminarCreo que es un momento universal.
Recuerdo perfectamente vivir ese momento de y en el cine antes de un primer beso patrocinado por mis agallas. Pideselo a los reyes magos, a ver que pasa :)
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