massobreloslunes: Cómo ser una Hembra Alfa y no morir en el intento

lunes, 27 de diciembre de 2010

Cómo ser una Hembra Alfa y no morir en el intento




NOTA PREVIA AL POST: Que conste que estoy segura de que hay mogollón de mujeres para las que lo que voy a relatar es una chorrada, que dominan el argot gruístico de siempre, entienden de mecánica y hasta saben lo que es una llave de bujía. Ruego a esas mujeres disculpen si en algún momento doy a entender que la inutilidad mecánica femenina es algo generalizado e inherente a nuestra condición de delicadas criaturas, mancillando así el honor de mi género.

Pues resulta que mi bendita moto decidió hace unos días que no arrancaba, dejándome tirada en el centro y destinada al taxi o a suplicar transportes ajenos.

Mi moto me dejó ya tirada otra vez hace seis o siete meses por un asunto parecido: se quedó sin gasolina y luego no arrancaba. A mi favor diré que conducía mi hermano y que yo sin gasolina no me he quedado jamás. Mi primera reacción fue entrar en pánico y llamar a mi padre. Mi padre es bastante buena persona, pero tiene dos fallos principales. El primero es que es tacaño hasta dar risa. Ya os contaré historias como "aquella vez que retrasó los regalos de Navidad hasta Mayo para juntarlos con mi cumpleaños".

El segundo es que es muy cómodo. No vago, sino cómodo. Hará cosas por ti siempre y cuando no le venga mal. Así que el día de la moto me dijo algo como:
- Tú tranquila, eso seguro que es la bujía, que ha hecho perlilla y hay que limpiarla.

Personalmente, esperaba que la siguiente frase fuera "yo te la limpio, que para eso soy tu padre y el Macho Alfa y siempre digo que me gustan mucho los motores y la mecánica". En cambio, su siguiente frase fue:
- Sácale la bujía, límpiala y ya verás cómo tira.

¿Perdona? ¿Bujía? ¿En serio crees que sé limpiar una bujía? ¡Si no sé qué es, ni para qué sirve, ni qué pinta tiene! Vamos, no me jodas.
- ¿Y eso cómo se hace?
- Busca una llave de bujía, saca la bujía y la limpias.

¡Claro! ¡Una llave de bujía! ¿Cómo no se me había ocurrido antes?
- Lo haría yo, pero es que tengo que bajarme al bar a leer el periódico.

Lo dicho. Cómodo. Ni corta ni perezosa, me fui a google, busqué "cómo limpiar una bujía" y fui a donde estaba aparcada la moto con un trapo y un cepillo de dientes (verídico). Obviamente, no sólo no conseguí sacar la bujía, sino que ni siquiera la encontraba, y tuve que llamar al seguro.

El gruísta era un primor, de guapo y de apañado. Era tan guapo que la novia iba con él en la grúa para vigilarle (verídico). Le expliqué lo de la bujía y la perlilla, el hombre sacó la bujía sin llave de bujía, la limpió y se pasó como una hora dándole a la patilla, mientras yo observaba admirada su sudoroso esfuerzo. La moto no arrancaba, así que el gruísta me miró con sus azules ojos de macarra del extrarradio y me dijo:
- Bueno, ¿y dónde te la llevo?

¿Perdona? ¿Llevarla? ¡Yo qué sé! ¡Se supone que tú eres quien se encarga de eso! ¡Eres el gruísta y el Macho Alfa! Pero en lugar de entrar en pánico, puse mi mejor cara de hacerme la tonta. Si el Macho Alfa no sale solo, tiene que entrar la Hembra Dominada para ponerle en situación. Así que le dije algo como:
- No tengo ni idea, es que de esto no entiendo... (parpadeo indefenso). ¿Tú conoces algún taller? (parpadeo indefenso, parpadeo indefenso).

Al Gruísta Buenorro (GB en adelante) le salió su vena protectora y me llevó a una especie de garaje clandestino, que encima está cerca de mi casa y donde me dejaron la moto estupléndida. Además, hicimos amistad él, la novia y yo en el trayecto de la moto al taller, y como yo había quedado en el centro me acercó con la grúa y vacilé a tope con los colegas.

Hoy ya tenía el asunto perfeccionado. La moto se me quedó tirada el viernes y yo, que ya tenía bastante con la Nochebuena pendiendo sobre mi cabeza cual espada de Damocles, decidí esperar tranquilamente hasta hoy. He comido con mi padre y mi hermano, y cuando les he explicado lo de la moto los dos me han mirado muy serios.
- Eso es que la bujía ha hecho perlilla - Uy, fíjate que no me sorprende el diagnóstico.
- Es que tu moto las bujías se las carga - Sí, hombre, tú échale la culpa a la pobre moto.
- Entonces la limpio y tira, ¿no?
- Claro, claro.

Mi padre es cómodo, pero mi hermano es directamente vago como el suelo. No ofrecimientos de limpiar la bujía. No big surprise, francamente.

Me he ido a donde estaba aparcada la moto, he llamado al seguro y le he dicho al gruísta que me llamara él al llegar, que yo iba a tomarme un café. He esperado en la cafetería leyendo la Cuore y cuando ha salido el tío le he explicado el asunto:
- Que digo yo que igual es que la bujía ha hecho perlilla.

El tío me ha mirado con cara rara. No he conseguido averiguar si era cara de asombro por mi dominio del argot o cara de "ésta no tiene ni puta idea", pero el caso es que me ha ignorado, le ha dado a la patilla durante cinco segundos y me ha subido la moto a la grúa. Este gruísta, además, era calvo y feo, y he echado de menos a GB y su maciza perseverancia. La próxima vez tengo que informarme a ver si dejan elegir gruísta.

[Ya me imagino el momentazo:
- AMA asistencia en carretera, buenos días, ¿en qué puedo ayudarle?
- Mire, que se me ha quedado tirada la moto, que si me podían mandar una grúa, pero una que la conduce un tío que está muy bueno, así con ojos claros y el pelo rapado, un poco macarra y... ¿oiga? ¿oiga?]

El caso es que ha llegado el momento cumbre. El GCF (Gruísta Calvo y Feo) me ha mirado y ha dicho:
- Bueno, ¿y dónde te la llevo?

Y entonces yo he puesto mi mejor cara de Hembra Alfa, he sacado de mi cartera la tarjeta del garaje clandestino (¡Sí, tienen tarjetas!), he llamado al mecánico y le he dicho que iba para allá. Me he sentado en la grúa y le he dado conversación a GCF aprovechando mi conocimiento de la profesión acuñado en mi experiencia anterior. Al llegar al taller le he explicado al mecánico lo de la bujía, y curiosamente no me ha mirado raro; ha dicho algo como "tú tranquila, que eso no es nada" y me ha dejado con la agradable sensación de que él es mi mecánico y lo va a arreglar todo. Luego he firmado el parte al GCF y me he ido a mi casa andando (miss you, GB) pero más contenta y orgullosa de mí misma que unas castañuelas.

Moraleja:
- Lo que puedas hacer tú no tiene por qué hacértelo tu padre/ tu hermano/ tu novio.
- Lo que pueda hacer el gruísta/mecánico del taller no tienes por qué hacerlo tú.

Y eso es todo por hoy, amigas.

3 comentarios:

  1. jajaja, qué bueno! Yo creo que la cara "rara" del gruísta feo era más de sorpresa que de "ésta no tiene ni idea". Ya estás preparada para impartir una master en bujías y quedar a tomar cañas con el Gruísta buenorro (y su novia, por supuesto) XDDDDDDDDDDD

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  2. jo, como mola, ¿y todas las motos tienen bujía con perlilla? ¿los ciclomotores de 49 también? es por apuntarme la frase en la carpeta de "conocimientos mecánicos molones" junto a la de "eso es de la correa de transmisión" y "solo hace falta limpiar el carter y yastá" (está claro que mi coche me da más problemas que la moto)

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  3. Muy divertido. Me has hecho reír con ganas. Pero me has dejado intrigado: al final, ¿fue la bujía o no? En mis tiempos de estudiante con moto siempre era la bujía. Las motos de aquellos tiempos no se averiaban de otra cosa. Por supuesto había que tener una llave de bujías, saber dónde estaban (la bujía... y la llave) y un trapito para limpiarla. Y más importante aún: saber conectar luego el cable hasta que hiciera clic.

    Un abrazo, niña.

    Miguel

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