massobreloslunes: El mal emocional

miércoles, 10 de noviembre de 2010

El mal emocional

Cuando estaba en segundo de primaria me angustiaban los deberes (colorear) y no tener el archivador ordenado.

Más adelante los deberes, dejarme los libros en clase, olvidarme de la bolsa de aseo, de la flauta, de comprar el papel milimetrado.

En secundaria, olvidarme el compás, perder los rotuladores calibrados, manchar las láminas de tecnología, dejar para el final los deberes sistemáticamente.

En bachillerato, los exámenes, el musical, los chicos que me gustaban, el acné, que me creciera el pelo que me había cortado muy corto el verano anterior.

En la facultad, los trabajos, los plazos de entrega, la asistencia, las prácticas, más acné, escribir, la maldita-maldita-beca.

Ahora, los pacientes, los informes, las sesiones clínicas, mi jefe.

Sigo dejándolo todo sistemáticamente para el final.

Estoy segura de que, en realidad, todo tiene la misma importancia absurda que mi archivador de segundo o la bolsa de aseo de sexto.

Y aun así, soy incapaz de dejar de angustiarme.

6 comentarios:

  1. Vaya, Aldery me ha robado el comentario.

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  2. Buenas:

    ¡He reencontrado este, tu, blog después de casi dos años!

    Me hace mucha ilusión, siempre me gustó leerte y me animó a reflexionar. Y este año he emprendido algo que empezó a germinar de la mano de lo que leía por aquí, estoy estudiando Psicología..., y por lo que veo, tú ya estás "ejerciendo"; ¡ay!, nos hacemos mayores y yo me doy cuenta escarbando en Favoritos en el Explorer...

    En fin, si lo consigo, te meto en un feed de ésos, y espero seguir asintiendo con la cabeza frente al PC en breve; ¡salud!

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  3. Aldery y Coseta, no tiene nada que ver, pero he estado mirando fotos vuestras en Flickr y vaya artistas que estáis hechas.

    Anónimo, ¿quién eres? Juas, vaya frase. Quiero decir, que si eras anónimo como lector también antes o es que se te ha olvidado poner el nombre. Tengo curiosidad.

    En cualquier caso, me alegro de que nos hayamos reencontrado y espero que disfrutes. Y sí que nos vamos haciendo viejos...

    Besitos para todos.

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  4. Hola:

    La verdad es que siempre fui anónimo, anónima en realidad. No creo siquiera que llegase a comentarte nunca.

    Voy a tener que buscarme un seudónimo para, esas veces en que me da por salir del averno, identificarme...

    ¡Nos leemos!

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