Me pregunto, piensa Ella, buscando una zona fresca en las sábanas con la punta del pie izquierdo. Me pregunto cuánto tendrá que pasar después de irnos a vivir juntos para poder dejar este coñazo de dormir abrazados, que se me recuelga de la espalda como un monito necesitado y me da dolor de cervicales. ¿Seis meses, un año? ¿Cuánto antes de poder decirle que así no descanso y que mañana hay que madrugar sin que me mire mal? ¿Cuánto antes de que el amor tranquilo y seguro se mida en algo más que la necesidad de contacto?
Y los dos se duermen, ignorantes de la distancia entre sus pieles pegadas.
"¿Cuánto antes de que el amor tranquilo y seguro se mida en algo más que la necesidad de contacto?". Me ha encantado esta frase:-) Me mola mucho tu rollo, crá.
ResponderEliminarY que tú no escribieras la Biblia...
ResponderEliminarNo comprendo tu comentario, Aran... ¿Quieres decir que yo debería haber escrito la Biblia? ¿O que mis post normalmente son demasiado largos? Estoy confusa.
ResponderEliminarGracias a los dos por comentar. Besitos.
Grande grande y muy grande. Ahora que empiezo a estar rejuntado con una chica y me está pasando exáctamente eso y ya estoy deseando volver a estar solo pero cómo.... sin hacerle daño. Y así sufro en silencio un amor des-eterno.
ResponderEliminarQue...definitivamente...deberías haber escrito la biblia...
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