massobreloslunes: 26. Pause

martes, 9 de agosto de 2011

26. Pause

Cuando estudiaba la carrera, a finales de curso, siempre había un momento en el que me daba la sensación de que todo se estaba yendo de las manos, y que si las vacaciones no llegaban pronto mi vida se iría definitivamente al traste. Se me desordenaban los apuntes, la casa acumulaba bolas de pelusa cada vez más aterradoras y el flequillo me empezaba a picar sobre los ojos.

Hoy me pregunto dónde coño está el botón de pause de la vida. Mi casa no es que esté desordenada; es que ha entrado en un estado anárquico de amontonamiento de objetos sobre superficies del que ya no sé por dónde empezar a sacarla. En el trabajo no hago nada y aun así me supera. Duermo mal, como peor, paso calor todo el rato y las siestas de verano están empezando a alargarse hasta lo indecente. Y en medio la vida sigue y se empeña en sorprenderme.

No sé si será porque quedan tres días para mis vacaciones, porque hace un levante furioso de estos que te hacen plantearte la emigración o porque llevo media hora delante del ordenador intentando sacar adelante un post que no hable ni de escalar ni de IA, pero en este justo momento siento que algo dentro de mí está diciendo basta. Quiero raparme la cabeza, prenderle fuego a la casa o agarrar un virus que me deje tres días en la cama. No quiero pensar en el acelerado e inevitable transcurrir del tiempo. No quiero sentir, al menos durante un ratito.

Pero como no hace ni una semana que me dejé una pasta en Llongueras, como no me quiero poner mala y como ya he tenido suficientes casas quemadas por este año, supongo que lo más parecido que tengo ahora mismo para darle al pause es irme a dormir. Y eso voy a hacer, lectores, incluso con esta mierda de post, aunque sólo sea para evitar que las lentillas resecas se me claven en la córnea y que este súbito hastío de vivir me empañe la alegría de estar viva.

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