massobreloslunes: Clasficaciones inventadas, I: Los niveles del gustar

domingo, 9 de octubre de 2011

Clasficaciones inventadas, I: Los niveles del gustar

Este fin de semana, entre trepajes y furgoneteos varios, andaba yo pensando en los matices del gustar. Cómo la atracción es tan variada y sutil como personas hay en el planeta tierra. Ahora que navego más a gusto por los mares de la soltería, sobre todo desde que me dio por escalar y estoy comprobando que hay un porcentaje preocupante de escaladores buenorros, me he dado cuenta de que te pueden gustar tíos/as de muchas maneras. A continuación os cuento los niveles del gustar que he experimentado yo, aunque no sé si están todos los que son o son todos los que están. Es un primer borrador.

No te gusta pero querrías que te gustara. Esto quiere decir que a cierto nivel sí te gusta. Te parece guapo, conveniente, buena persona, apropiado, cómodo. Pero falta algo. Quizá lo que podríamos definir como chispa. Ni siquiera se trata de atractivo físico, porque a mí me ha pasado esto con chicos que me parecían realmente guapos y es muy triste. A veces he llegado a pensar que se trataba sólo del olor, o de las feromonas. El caso es que cuando pasa, no tiene remedio. Y para los que no saben si la chispa es importante, repetiré lo que le comenté una vez a Primaveritis: intenta arrancar una moto sin chispa. Intenta encender un mechero sin chispa. Nada que hacer.

Una variante es cuando no te gusta pero querrías que te gustara porque tú a él sí le gustas. Esto es una putada. Piensas: con lo a gusto que me daría yo el lote con este chico, que está tan bien dispuesto y que me mira con ojos de cordero degollado, si tan sólo me atravesara una pasión devastadora por él, aunque fuera un ratito. Pero nada, que de donde no hay no se puede sacar. Como leí una vez en algún sitio: en el mundo sí hay amor, pero está mal colocado.

Te hace gracia... pero en verdad no. Conoces a un chico, te fijas un poco y no tienes claro si te gusta o no. Se decidirá en sutiles matices: lo que diga, lo que haga, su voz, su acento, su sonrisa... Aquí cada uno tiene miles de millones de manías; un poner: no creo que pudiera enrollarme con un tío que cecea. La cortada de rollo se puede producir en un segundo. Cuando yo tenía diecisiete años me pasé un montón de días muriendo de amor por el monitor de un campamento, que encima también me hacía ojitos... hasta que me confesó que no quería cumplir veinte años siendo virgen. Cortada de rollo mortal. A mí se me puede cortar el rollo en milésimas de segundo por detalles diminutos; no sé si le pasa a todo el mundo, pero me jode porque me estropea hermosas posibilidades amatorias.

Te hace gracia... y al final sí. Esto mola. Esos momentos en los que estás decidiendo si un maromo te entra o no por los ojos y por el corazoncito... Saludas, das dos besos, te presentas... luego charlas un rato, te vas, le miras de reojo, charlas, te vuelves a ir y cuando te quieres dar cuenta resulta que sí, que te mola. A partir de ahí, según se desarrolle la cosa y dependiendo de si triunfas o no, será más bien bonito o más bien frustrante. Pero en general me gusta cuando alguien me gusta, valga la redundancia.

Te da igual una cosa que la otra. Éste es un nivel agradable del gustar, más que nada porque te permite maniobrar con comodidad. Si alguien te gusta de verdad de verdad, te vuelves gilipollas, estás acojonado, todo te importa un montón y no sabes muy bien cómo actuar. Pareces estúpida, te muestras ansiosa y esto puede deteriorar tus habilidades de ligue, e incluso ahuyentar al chaval. Si te la pela un poco, en plan "oye, pues yo te daría bambú, pero tampoco creo que vayas a ser el padre de mis hijos", es mucho más fácil ser natural, interesante e incluso hacerte la difícil... porque no es que te hagas la difícil, es que como te da un poco igual puedes llegar a pasar del tema y a provocar el instinto cazador del maromo en cuestión. Los tíos son así. Lo que pasa con este nivel del gustar es que como arriesgas poco, también ganas poco, y es probable que lo que suceda no quede para la historia de "ligues que nunca olvidaré y contaré a mis nietos en plan Los Puentes de Madison".

Te duele mirarle. Aquí ya estamos hablando de palabras mayores. Es esa persona que parece que se construyó en un molde de feromonas a imagen y semejanza de las tuyas. Que combina un atractivo natural con parecerse a tu actor favorito, u oler super bien, o tener gestos adorables, o una voz increíble, o unas manos de ensueño, o todo a la vez, y viste bien, y su altura es perfecta, y calibra bien el tonteo, y no la caga ni te corta brutalmente el rollo... cuando el porcentaje de seguridad de los niveles a los que querrías tener sexo con esa persona es de un 100%. Cuando se acerca a ti caminando por la calle y tú te sientes la persona más afortunada de la tierra. Cuando te duele mirarle.

Normalmente el Dolor De Mirar (DDM) no aparece así de forma súbita y gratuita, porque para que sea verdadero tiene que combinarse con cierta atracción intelectual/emocional y cierta interacción persona-persona. Esto quiere decir que un tío puede evolucionar desde el nivel "te hace gracia y al final sí" o incluso desde el de "te da igual una cosa que la otra" al nivel DDM.

El dolor de mirar no correspondido es mortal. Es como "Señor, por qué pones frente a mí a este ejemplar si me está vetado. Por qué no seré como Scarlett Johansson y me los podré llevar a todos al huerto con un pestañeo. Por qué, oh, por qué tengo órganos sexuales si no los puedo utilizar con este maromo." Muy, muy frustrante. Es regresar a la adolescencia, cuando me gustaban chavales guapérrimos tres años mayores que yo que ni me miraban ni lo harían jamás. Prefiero estar muerta por dentro, gracias.

El dolor de mirar correspondido es mortal también. Mortal de precioso cuando sucede, cuando realmente ESTÁ PASANDO AHORA EN ESTE INSTANTE y tú querrías tener más piel y más ojos sólo para poder sentir con más intensidad. Pero el dolor de mirar es finito, por una cosa o por otra; es más, la propia finitud del fenómeno puede incrementar los niveles de dolor. No es lo mismo saber que vas a ver a ese chaval todos los días de tu vida que cuando, por ejemplo, es un italiano hippy buenorro del que te despedirás en veinticuatro horas para siempre jamás. Entonces la cosa se vuelve agotadora. Te quieres morir y matar al mismo tiempo. Sabes que se terminará, incluso si no es italiano, porque al final a todo se acostumbra uno, y a mí J. me daba dolor de mirar al principio y luego había días que me daba dolor, pero de cabeza.

Además, el dolor de mirar es una droga dura. Es puro crack adictivo para tus neuronas del amor. Y cuando se acaba, por una cosa o por otra, quieres más y más, y estás dispuesto a hacer lo que sea por conseguirlo. Ahí se gestan los amores fatales y los dramas de la vida: en ese apego tremendo a lo que sientes cuando esa persona te permite tocarle, y mirarle, y olerle y darle bambú, y luego de repente no. La mayor putada de la vida ever. Si te pasa (y te pasará) céntrate en que aunque piensas que no, muchas otras personas te pueden dar DDM, de verdad; es pura cuestión de números y hay más tíos que peces.

La cuestión de este asunto, ahora que lo pienso, es que en mis relaciones serias siempre ha habido dolor de mirar. Cuando no lo ha habido, cuando la cosa ha sido dudosa y no he tenido al menos al principio momentos de "me quiero morir de lo mucho que me gustas", el tema no ha tirado para adelante. Así que me pregunto si será una condición necesaria para encontrar el amor verdadero o si un tío en alguno de los niveles anteriores puede evolucionar hasta ser el padre de mis hijos. La cosa me preocupa (relativamente, teniendo en cuenta que el nivel de problemática de mi vida actual tiende a cero). ¿Opiniones, gustos, colores?

Nota para cotillas: sí, ha aparecido recientemente uno de nivel DDM. Ha llegado a ese nivel en dos horas. Y ahora yo padezco una curiosa mezcla de emoción y miedito.

11 comentarios:

  1. ¡Pues dale bambú al melofo!

    Catsaver

    ResponderEliminar
  2. Madre mía, Marina querida. Pero QUÉ PEDAZO DE POST acabas de parir :____D

    ResponderEliminar
  3. El DDM normalmente no aparece de repente, totalmente de acuerdo. El último DDM te ha aparecido en 2 horas? Estás batiendo records! XDDDDDDDD

    ResponderEliminar
  4. Catsaver: Jajajajajaj qué frase más brutal la tuya. Descuida, que como se deje le voy a dar bambú no: lo siguiente.

    Aldery: ¡Gracias! La criatura ha salido bien para lo grande que es. No han hecho falta ni fórceps xD.

    Speedy: Como lo oyes: dos horas. Récords pocas veces conocidos en el hombre. A ver por dónde sale la cosa.

    ResponderEliminar
  5. Te falta el efecto que produce en una el DDM, especialmente si es ligeramente correspondido, ¿has leído Malena? lo describe divino, es cuando se te van encendiendo todas las lucecitas de abajo a arriba como un arbol de navidad y, de repente, Plin! se enciende la estrella de la punta, ese momento en el que te sientes luminosa y eufórica como un arbol de navidad no tiene precio.
    y sin chispa no hay quién encienda el arbol ;)
    Post para guardar.

    ResponderEliminar
  6. Un post de esos que no tienen pérdida! ¡Te felicito!
    Me gusta lo bien que explicas estas cosas...

    Las miradas correspondidas... ¡Las mejores! Porque eso da pie a un montón de posibilidades.

    Gracias por ilustrarnos en estos apartados tan importantes.

    Abrazos y buen inicio de semana.

    P. D.: ¡Me encantan los lunes! Desde siempre.

    ResponderEliminar
  7. No sabía que se podía afinar tanto con los niveles de gustar, aunque no sé por qué me da en la nariz que la escalada, contemplada desde este punto de vista, puede que no sea un deporte tan interesante para nosotros los hombres después de todo. Dicho sea así sin miramientos.

    Anónimo76

    ResponderEliminar
  8. Marina: Creo que has descrito el dolor de mirar de forma magistral y, pase lo que pase, la experiencia es impagable.

    Besos y que sepas disfrutar la semana como se merece ;)

    ResponderEliminar
  9. Prima: Sí que he leído Malena. Lo de las luces de navidad es una comparación fabulosa. Yo me siento brillar de forma casi física, aunque exteriormente igual parezco una desequilibrada hipomaníaca.

    Ámber: Me alegro de que seas fan de los lunes. A mí cada vez me gustan menos, curiosamente, pero creo que es porque me molan más mis fines de semana :) Ya expliqué lo de los lunes en un post, algo así como superpoético sobre abrir espacios para la creación y la belleza cuando el mundo se empeña en intentar convencernos de que es feo. Gracias por tus elogios, en genial que mis chorradas os gusten y os parezcan hasta útiles.

    Anónimo76: ¿lo dices porque no hay tantas escaladoras buenorras? ¿Porque no hay tantas escaladoras en general? ¿Porque las que hay suelen ir con su maromo el escalador al lado? Bah, de todo hay en la viña del Señor: hasta chicas guapas y solteras que aprietan como si no hubiera un mañana. Sólo hay que buscarlas bien.

    Daltvila: Me alegro de que te hayas sentido identificada. Y sí, yo sigo pensando que la experiencia compensa, aunque al dolor de mirar le siga el de no mirar.

    Muchos besos para todos. Os quiero en martes.

    ResponderEliminar
  10. No sabia, nunca he sabido, me aproximaba , lo notaba, pero nunca acerté en la definicón como tu Dolor De Mirar ¡¡Viva!! Sólo por eso ya vale la pena este miércoles...
    Y si, ese DDM correspondido quema, escuece y me retuerce....y cuando se pasa, por ese millar de razones porque se puede pasar (o debes pasar) esta esa época, en la que estoy yo, que aún sabiendo que ya pasó, darías tus manos y segundos de tu vida por volver a sentirlo...ya sé, volvere a sentir DDM, pero no es intríseco el pensar que si no es con él no volverá?
    Gracias Marina, Dolor De Mirar!!!me encanta....

    Mireia

    ResponderEliminar
  11. Mireia: ¡Qué comentario más entusiasta! Me ha hecho un montón de gracia.

    La sensación de que el dolor de mirar correspondido es único en el mundo y de que NADIE NUNCA te hará sentir como ese chaval también debería de tener su nombre, pero no se me ocurre ninguno así con gancho. Es esa sensación de “si no te vuelvo a tocar nunca me moriré”. Y es FALSA. La genera tu sistema nervioso porque quiere que te reproduzcas con ese maromo de genes alucinantes para perpetuar la especie con pequeños maromitos.

    Así es: tu cerebro te odia. Aguanta como una jabata.

    Hace un tiempo leí que si hacíamos un cálculo de probabilidades de cuántas personas podían ser compatibles con nosotros en química, edad, gustos, valores, etc tocábamos como a un millón y medio por cabeza. ¡¡¡UN MILLÓN Y MEDIO!!! Igual es un número un poquito inflado, sobre todo si, como yo, andas buscando al chulazo escalomeditador definitivo... pero no deja de ser consolador. Es cuestión de seguir buscando. Yo pensaba sinceramente que nunca más volvería a sentir un DDM correspondido, y mira tú por dónde, ahí estaba y lo he sentido. Y volverá. Seguro. Así que mantén la fe.

    Además, el DDM mola, pero no es Lo Único, así que no des tus manos por él, que las manos molan. ¡Sirven para escalar!

    Besos.

    ResponderEliminar