massobreloslunes: Cuentos

martes, 17 de enero de 2012

Cuentos

Hoy va a ir la cosa de recomendaciones literarias. No soy muy partidaria de escribir sobre libros, a no ser que alguno en particular me haya impresionado mucho. Pero hace poco, revisando los comentarios sobre la entrada de "El lector", me di cuenta de que escribir sobre libros sirve, básicamente, para que una persona se sienta atraída por un libro, lo compre y disfrute con él igual que yo. Y sólo eso ya me parece hacer buen karma.

Vamos a hablar de cuentos/relatos/llámalo X. El cuento es un género gourmet: poco leído pero muy valorado. Yo no os voy a engañar: donde se ponga una buena novela, que se quite lo demás. El problema de los relatos cortos es que uno tiene que realizar demasiadas veces en poco tiempo el esfuerzo de meterse en una historia, y también que a veces te quedas con ganas de saber más de los personajes. Pero cuando un relato está bien construido, proporciona un momento breve de belleza, una especie de satori del alma, que a veces a las novelas les cuesta alcanzar.

Si no estáis acostumbrados a leer relatos, aquí tengo algunas recomendaciones para comenzar. Leer cuentos da mucho glamour cuando te preguntan qué tipo de literatura te gusta: te rascas la cabeza, te subes las gafas y dices "yo soy un admirador del relato corto como género, ya sabes: herederos de Carver y Chéjov, realismo sucio... todo eso". Y la gente flipará con tu gafapastismo. Ya en serio: está muy bien leer relatos de vez en cuando, abre nuevas posibilidades a la ficción y a tu cabeza.

Se me ha ocurrido esta entrada porque sigo leyendo a Bernhard Schlink; concretamente, los relatos de "Amores en fuga". Qué puedo decir. Hoy le he dado un beso al libro. Un beso. A un libro. Así, por la cara: lo he sacado del bolso para colocarlo en la mesilla y he visto su cubierta amarilla diseño Anagrama, repleta de amor y belleza y vida y todo lo que me gusta de la literatura, y me ha salido del alma. Espero que mi vida no resulte ser al final como el show de Truman, porque entonces estoy haciendo el ridículo pero bien.

Schlink, cojones, eres GRANDE. De verdad. Excepto uno de los relatos, que no me ha hecho mucha gracia porque no me he enterado muy bien de la trama política, el resto son una maravilla. Bien construidos, conmovedores, imaginativos, maravillosamente escritos. Con un gran equilibrio entre reflexión y acción, y con una mirada sobre el mundo que es sensata y trágica, esperanzada, realista, compasiva y triste, si se puede ser todo eso al mismo tiempo. Brillante. Compradlo. Leedlo. Ahora.

Otro libro de cuentos que es bueno para llorar es "Si te gustó la escuela, te encantará el trabajo", de Irvine Welsh. Welsh, en general, es muy grande: es el autor de Trainspotting y de su segunda parte, Porno, que son tan duras como divertidas. Pero el libro de relatos me impresionó: es muy, muy bueno. Y si sólo tenéis que elegid uno, por favor, leed "Miss Arizona", que es una de estas historias que no vais a poder olvidar nunca. Escribo el título y se me pone la piel de gallina sólo de pensarlo. Welsh, por cierto, me ha recordado a "Fantasmas", de Chuck Palahniuk, que no es un libro de relatos, sino una sucesión de historias unidas por una trama común pelín floja, para mi gusto. Los relatos son durísimos pero brillantes. Ésta es la historia que comienza la novela. Aviso que es un poco escatológica/desagradable. Bastante. Mucho. Pero está tan bien construida que te da igual que al terminar tengas que ir a potar al baño.

Grace Paley fue profesora de A.M. Homes, que no es relatista pero también es muy buena. Su recopilación de relatos casi me hace llorar. Paley es la que decía en el prólogo: "los escribí con toda la verdad y la belleza de la que fui capaz", y vaya si lo hizo. Ahora es cuando me da rabia no tener el libro aquí, porque recuerdo un párrafo sobre el amor, que simplemente hablaba de cómo el marido antes compartía con ella sus cigarrillos y ahora no, que te parte el corazón.

Cortázar. En la lista de cosas que de verdad de verdad me animan en la vida, y no me refiero a salir por ahí con los colegas o irme a nadar, que puede animarme o me puede dejar igual, sino medicinas emocionales con un 100% de fiabilidad, está la escritura, está Extremoduro y está Cortázar. Cortázar, queridos, es otra historia. Sabe algo que los demás no sabemos. Es de estos escritores de los que dices: me follaría a su cerebro, pero no a él como escritor porque es listo, sino que le encontraría erotismo a su materia gris así pura y repugnante, porque está llena de belleza y de ideas hermosas. Hay Que Leer A Cortázar.

Truman Capote también es un buen cuentista. A mí me gustaron más sus relatos que "A Sangre Fría", que es un libro que, por la temática y la forma de tratarlo, y sobre todo por la historia de perversión moral que lleva detrás, a saber: Capote no queriendo interceder por los asesinos de los Clutter para que los ejecutaran y poder publicar su novela... me pone un poco los pelos de punta, en el mal sentido. Pero los relatos son conmovedores y humanos, muy América profunda y esas cosas que me gustan.

Paul Auster no tiene relatos, pero tiene una recopilación espectacular de historias reales y curiosas llamada "Creía que mi padre era Dios", que no es que te guste, sino que te engancha exactamente igual que una buena novela. Son relatos cotidianos llenos de casualidades extrañas, situaciones absurdas, amor, sueños, amigos, familias... Pura vida. Muy recomendable.

Bolaño, que también es grande grandísimo, tiene un libro de cuentos, "Llamadas telefónicas", que me gustó mucho. Aunque si queréis empezar con Bolaño, leed "La pista de hielo": menos amenazador que sus mamotretos tipo "2666" pero hermoso, hermoso, hermoso.

No sé si Nick Hornby tiene libros de relatos suyos; ahora mismo creo recordar que no, pero hizo una recopilación de cuentos de otros escritores, "Hablando con el ángel", cuyos beneficios iban destinados a una asociación de autismo. Y ahí el propio Hornby decidió partir la pana y escribió él mismo el cuento más bonito y conmovedor del libro y, en general, casi de todos los que he leído en mi vida. Un cuento sobre un guardia de museo y un cuadro que te hace pensar: me da igual que el mundo sea una basura y la crisis y el hambre y todo, porque existe esto, existe un humano en el planeta con esta sensibilidad y, como en Sodoma y Gomorra, sólo él basta para salvarnos a todos. Así de bueno es el cuento.

Ishiguro, que oscila peligrosamente entre la magia y el aburrimiento, sacó hace poco unos "Nocturnos", relatos con la música como elemento común, que afortunadamente cayeron del lado de la magia. Quim Monzó también escribe muy buenos cuentos, aunque son más soprendentes que conmovedores, y quizá por eso me inquietan un poco.

Éstos son los que se me han ocurrido. No son los mejores relatistas de todos los tiempos. Podéis leer a Chéjov, obvio, y a Carver, obvio. A Dorothy Parker, a Flannery O'Connor, a Kafka, a Poe, a Aldecoa, a toda esa gente que recomiendan en los talleres. Podéis leer hasta a Clarice Lispector que, ojo, a mí No Me Gusta, lo siento por el gafapastismo. Pero las de antes son recomendaciones con sello de garantía massobreloslunes, es decir: que me atrevo a afirmar que si os gusta este amasijo literosentimental que escupo todas las noches, más os van a gustar los cuentos que he recomendado.

Y ahora os voy a decir algo: podéis saltaros todas las recomendaciones anteriores, pero todos y cada uno de vosotros, sea cual sea vuestra edad, condición, extracción social, sexo u orientación sexual, todos, TODOS...

TENÉIS QUE LEER A ROALD DAHL. Es fundamental. Os alegrará el día, mejorará vuestro humor, os hará personas más risueñas, sorprendidas y fascinadas de lo que sois ahora. Se os olvidará el mal de amor y el dolor de tripa. Dejaréis de escribir si sois escritores, y lloraréis en la cama por no poder crear historias como las suyas. Como decía Aracne, Roald Dahl es una recomendación segura para cualquier amigo, porque si no le gusta puedes dejar de ser su amigo sin sentimiento de culpa. Leed "Relatos de lo inesperado", "Historias extraordinarias" o cualquier otra recopilación de cuentos suyos: todos son buenos. Y, por supuesto, si no lo habéis hecho aún, leed sus libros infantiles, sin importar la edad que tengáis. Roald mejoró este mundo. Fue un ser humano de categoría A, mejor que la mayoría, así os lo digo, al menos en proporción a los niveles de felicidad que ha producido y seguirá produciendo.

Y sin más me voy a dormir para despertar, desayunar, coger el bus y seguir leyendo allí a Bernard Schlink, porque esta semana, sin duda, él ha sido lo mejor de mis mañanas.

9 comentarios:

  1. Ante todo gracias por las recomendaciones.
    Del señor Berhard me compraré el que comentas. Y de segunda mano, así quizá compré también algún beso.
    Aunque de Irvine Welsh recomendaría antes “Acid house” que el que indicas, otro autor que va de más a menos como Phalaniuk, una lástima.
    Y bueno, si hay tanta vehemencia con el tal Roald Rahl pues le apuntaremos también, me suena que es el tipo de Charlie y la fábrica de chocolate.
    Yo añadiría, el libro de los amores ridículos de Kundera y, por variar algo de tu selección, Cronicas Marcianas de Ray Bradbury. Benedetti también.
    ¡Un saludo!

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  2. Este tipo de artículos me gustan porque te hacen reflexionar sobre los gustos ajenos y siempre aprendes de autores nuevos. También sirven para contrastar. Como toda lista de elecciones, no hay buenas ni malas, sino opciones, porque en literatura los gustos son tan personales que es difícil decir quién es mejor o peor.

    Sin embargo, no estoy de acuerdo con tu reflexión sobre que una novela es más que un cuento. Hay cuentos que parecen novelas. Bartebly, el escribiente, es una maravilla. Pero bueno, para no extenderme, voy a tus elegidos.

    Nick Hornby: lo único que me he leído de él pero como 3 veces es Mientras la ciudad duerme, una novela grandiosa, maravillosa, escrita con un talento que la sitúan en ese elenco de "tienes que leerla porque siendo escritura clásica, es diferente". Tremenda.

    En cuanto a Schlink, no lo conozco, así que por ese lado me reservo decir nada bueno o malo. Solo diría que tal y como lo describes "parece" mejor que esos que recomiendan en los talleres de Escritura Creativa. Yo no sé porque no he ido a ninguno, pero sí he leído a Chéjov. Chéjov es uno de los... bueno, no sé si decir 2 o 3, 3 o 4, 4 o 5... mejores escritores de cuentos. De hecho, cambió la escritura del cuento. Fue un innovador. Te lees un cuento de él y dices: joder. Yo quiero escribir así. Y no puedes, claro. La leche.

    Pondría a Cortázar luego junto a Chéjov. Es decir, pondría a Chéjov y a Cortázar -porque los he leído, ojo- por encima de todos los demás, pero no los he leído. Que no aparezcan en un canon no significa que no puedan estarlo dentro de X años, pero es arriesgado para el resto de autores que nombras que un lector lea los cuentos de Cortázar. Tal vez luego paladeen los otros autores y les sepa a poco. A mí me pasa cuando leo a un tío demasiado bueno; al final coges uno que escribe muy bien y dices: vale, pero no.

    En la terna pongo a Carver, que también lo nombras, a Dorothy y a Flannery, y Kafka.

    El problema es que juego un partido de balonmano y salen de inicio Chéjov, Cortázar, Carver, Dorothy, Flannery y Kafka, y de portero Horacio Quiroga. Y vete a buscar quien te pare a estos.

    Es que Kafka solo... En fin, yo voy a buscar a todos esos que recomiendas a ver cuál encuentro en mi biblioteca de la ciudad, y como soy un lector sin prejuicios iré a por ellos. Me encanta descubrir gente nueva. Ishiguro me gusta como novelista pero no me vuelve loco tampoco; es eso que me pasa con Amelie Nóthomb, que me leo dos y me fascina pero resulta que eran los mejores y ya el resto son excusas. Se nota, o eso pienso, cuando un autor pone todo en un proyecto. Cuando no lo hace se vuelve todo rancio, con su mismo talento, sí, pero rancio.

    Un abrazo y gracias por ofrecernos esta variedad, se agradece la gente que arriesga y se sale de lo tradicional para descubrir nueva literatura. Un abrazo. Aquí una hora menos. =D

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  3. Rorschach: he tardado un rato preocupante en pillar lo del beso xDD De acuerdo con que Welsh y Palahniuk van a menos. La última de Welsh ni me la terminé, lo que para mí es de lo más triste que se puede decir de un libro.

    Lee a Roald Dahl. Sí, es el de Charlie, pero sus relatos para adultos son brillantes. Y no sé a qué viene ese pero, de hecho, porque Charlie también es brillante.

    De acuerdo con Kundera y Benedetti. De Ray Bradbury sólo he leído Farenheit y me pareció muy bueno, así que habrá que ir a por ello.

    Lo de la pareja que me comentas en tu blog es un misterio a la altura de la Santísima Trinidad que yo tampoco entiendo. Porque no soy fea. Verídico.

    Julio: no sabes lo genial que es despertarse una mañana de invierno, coger la Blackberry y leer en el mail un comentario tan largo, inteligente, bien redactado y con el que estoy tan absolutamente de acuerdo.

    Tienes razón en que los clásicos son los clásicos y es complicado comparar a los demás con ellos. Lo que pasa es que recomendar relatos empezando por Carver y Chéjov me parece un poco hardcore. Mi intención aquí era ofrecer un acercamiento al género del relato empezando por autores contemporáneos y relativamente fáciles que a mí me conmueven, y que pienso que le pueden gustar a un lector frecuente de este blog.

    Me hace gracia que digas que no estás de acuerdo con la comparación relato-novela y que, sin embargo, para decir que hay cuentos muy buenos digas que "parecen novelas" :P Yo me refiero a que, en general, prefiero una buena novela a un buen cuento, porque es más larga y porque es un género que me hace disfrutar mucho. Pero en que hay cuentos que en cuatro páginas le cierran la boca a novelas de trescientas estoy cien por cien de acuerdo.

    Has confundido a Yerby con Hornby, pero dado que me convence tu criterio, buscaré la novela y le echaré un vistazo.

    Por lo demás, sólo decir que ayer no miré tu blog porque tuve la tarde bastante ocupada, pero que después de leer este comentario te puedo asegurar que de hoy no pasa.

    Un abrazo y gracias.

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  4. me dan ganas de todos, ay, contenete Majo contenete q tenés examen el 1º de febrero y ahí si!!!
    un poco de tibieza para ese invierno un tanto crudo :-)

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  5. Un millón de gracias por tus recomendaciones. Siento no tener tiempo de comentar mucho más. El día debería tener al menos 12 horas más.

    A mí personalmente me gusta este post y valoro tus opiniones y sugerencias.

    Besos

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  6. A mí también me gusta que gente que mola recomiende libros :) Tengo varios pendientes, pero cuando los termine volveré a este post! :D

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  7. Majo, Daltvila y Marta: Muchas gracias, como siempre, por vuestros comentarios. Me alegro de que os gusten las recomendaciones. Yo me lo paso bien escribiendo sobre libros, pero entiendo que no se puede valorar igual hasta que uno no ha leído el libro por sí mismo. Pero si os da ganas de echar un ojo a estos cuentos tan bonitos, me doy por satisfecha.

    Besos para las tres.

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  8. Intuía que Dahl te lo guardabas para el final :P
    Y sí, fíjate si sirve que hables de lite que El lector, de Schlink, ya lo tengo cogido de la biblio. Me entran ganas de hacer una captura del libro en mi mano para que veas, gráficamente, el resultado final de una recomendación tuya.
    Por cierto, he leído muy poco de todos los autores que citas. Sólo Capote (y únicamente, su A sangre fría) y a Monzó (y tienes razón, tiene algunos relatos realmente bueno pero por sorprendentes y originales, ¿pero conmovedores? No recuerdo ninguno que me llegue hasta el alma, y perdona la cursilería). Y por supuesto, de Dahl, aunque de sus relatos para adultos aún no he leído nada.
    Un abrazo.

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  9. Cuando descubrí a Cortázar, fue como decir "¿pero dónde has estado todo este tiempo?". Dónde había estado yo, obviamente, porque Cortázar ya estaba allí.
    Cortázar siempre toca; pues el premio no es solo lo que cuenta, sino cómo lo cuenta; esa sensación de sentirse arrastrado (casi físicamente) en la narración, de no saber a dónde vas a parar, y de tener una nula capacidad de autonomía. Cortázar me produce eso, me lleva en sus palabras, es tan buen escritor, que no hay ni que hacer el esfuerzo de leer, porque a la que te asomas mínimamente a su relato ya estás atrapado y expuesto.
    "La señorita Cora" es de los relatos más bellos que he leído. Me conmueve profundamente, me toca hasta lo más hondo. Y duele, siempre.

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