massobreloslunes: Exs (en realidad no sé si el plural se forma así)

domingo, 15 de enero de 2012

Exs (en realidad no sé si el plural se forma así)

Estamos en un banco cualquiera, en un barrio que desconozco y en una ciudad ajena, grande y fea. Yo me voy mañana y él lo sabe. Llevamos un rato paseando sin cogernos de la mano y charlando de cosas intrascendentes. Me explica el paisaje: por este parque salgo yo a correr a veces, en ese bar ceno cuando no me apetece cocinar, ese otro tiene wi-fi y me voy algunas noches con el portátil. Fuma distraído mientras camina. Fuma demasiado, de hecho, pero no seré yo quien se lo diga.

Entonces nos sentamos en un banco y él se me empieza a poner triste. Y no es por mí; yo no sé bien qué ha desencadenado esta tristeza, pero no soy yo. Me habla de que el tiempo pasa muy deprisa y de cómo se está yendo la gente de su lado. Me habla de su ex. Yo no me lo puedo creer: a ver, notas, me entran ganas de decirle. Que me voy mañana, que igual no te vuelvo a ver nunca (¿tú sabes la de tiempo que cabe en la palabra nunca?) y me estás hablando de tu ex. Vamos, no me jodas. Pero, de hecho, lo entiendo.

Los exs son una cosa inmensa y desoladora. Toda esa intimidad que se va, todos esos años que quieres creer que no están perdidos, pero que de alguna manera sí que lo están. El notas del banco también me enseñó fotos de esta ex de la que os hablo, de un viaje que habían hecho juntos unas navidades. Se les veía contentos. Recuerdo en concreto una autofoto de los dos en mitad de la calle y cómo eran sus sonrisas. No eran sonrisas de posado: eran como los restos de haberse estado riendo mucho, muchísimo, justo un segundo antes, reírse de verdad, de algo que les había hecho mucha mucha gracia, y por eso abrían los dientes más de la cuenta y les brillaban tanto los ojos. En esa foto, sólo en esa foto, cabía toda la desolación del banco. Porque ése es el tamaño de la pérdida: el tamaño de las sonrisas enormes que producen los chistes que sólo entendéis vosotros.

Los exs, además, se quedan solitos, a merced de la vida. O eso nos parece a veces. Les vemos sufrir de lejos, nos conmovemos y, al mismo tiempo, sabemos que no podemos hacer nada. No nos corresponde a nosotros. Pensamos en todo el amor que hemos puesto en ellos y que ahora no está en ninguna parte. No es que lo hayan tirado por el suelo, porque si son buenos exs van a honrarlo de alguna forma. Pero no se sabe qué hacer con él: se coloca en una esquina, o en un altillo, como las cosas que no utilizas pero no te atreves a tirar.

Es curioso cómo cambian los significados de las canciones en función de quién las escuche. La PK dice que la canción de "Tenía tanto que darte", la de Nena Daconte, le pone de buen humor, porque escuchó cómo en un bar una madre se la cantaba a su hija. Yo recuerdo la primera vez que la escuché. Era fin de año, cenaba en casa de mi tía la de Madrid y, como siempre, las navidades estaban llevando al límite a mi ya precario sistema nervioso. Nos tomamos las uvas y luego empezó el desfile de cantantes de moda por el programa de la tele, y apareció Mai Meneses con su vestidito popero y el guitarrista, que está cañón, en una esquina del escenario. Y esa canción, cojones, esa canción tan simple y tan ñoña y tan jodidamente desgarradora. Tenía tanto que darte. Tantas cosas que contarte. Tenía tanto amor guardado para ti. Y yo, que llevaba toda la noche resistiendo los embates del drama familiar, casi lloro escuchando aquello, porque era mi primera navidad sin J. y, joder, tenía tanto que darle. Le había guardado tanto amor, siempre.

Por eso, notas del banco, no es bonito que me hables de tu ex, no es elegante, pero te entiendo. Entiendo que la eches de menos y que mires con cariño las fotos donde ella observaba el mar, profunda y distraída. Que sufras porque ella sufre. Yo sufro también cuando J. me dice desde el otro lado del Skype que no se encuentra bien, y extiendo la mano hacia la pantalla y acaricio su imagen pixelada: verídico, muevo los dedos de abajo arriba mientras hago con la lengua un ruidito que él me hacía a veces por las noches para que me durmiera. Un tch tch consolador.

Hoy le comentaba a Rorschach su último post y él me hablaba de cuando un ex es Tu Ex, no necesariamente tu última pareja, pero sí esa persona que siempre te va a poner un poco la carne de gallina cuando la veas por casualidad al otro lado de la calle. MQEN es mi ex y es mi amigo. J., de momento, es Mi Ex. No sé si dentro de unos cuantos maromos seguirá siendo mi Ex, con mayúsculas, ese ex que siempre te toca un punto débil del corazón y de la memoria. No sé si el del banco seguirá teniendo clavada para siempre entre los ojos a la chica de la sonrisa gigante. Es tremendo que vayan a seguir ahí, vetados y confusos, reteniendo entre sus dedos nuestro cariño y nuestros recuerdos. Siempre nos va a faltar más de lo que tenemos.

Y, sin embargo, ahí seguimos. Intentándolo otras veces, como si compensara. Olvidando de manera conveniente y selectiva, arriesgándonos como gilipollas. Sin asumir que, como decía Neruda, es tan corto el amor y es tan largo el olvido. O que, como decía mi amiga Eire, los novios son pasajeros, pero los exs son para siempre.

8 comentarios:

  1. Gracias por la mención. El post siempre interesante, pero he de reconocer que lo que más me ha llamado la atención ha sido lo de “los novios son pasajeros, los ex para siempre” Buena frase para una camisa…xD
    En mi post anterior, el del miércoles, también hago una reflexión sobre los ex y el amor digitalizado, supera el primer párrafo sobre el suicidio y creo que lo disfrutaras, en cierta forma va en la misma dirección que este post.
    ¡Un saludo y feliz semana!

    ResponderEliminar
  2. De hecho, lo que debería honrarte no es tanto la mención como el hecho de que sepa deletrear tu nick sin tener que mirarlo antes :p Bromas aparte: me alegro de que te haya gustado el post. La frase es buena, en efecto, aunque quizá tendría más gracia impresa en ropa interior.

    Un abrazo y feliz semana a ti también.

    PD: Me ha hecho mucha gracia lo de "supera el primer párrafo sobre el suicidio".

    ResponderEliminar
  3. A mí también me ha encantado la frase de los novios pasajeros y los ex para siempre xD

    Por lo demás... Tienes el superpoder de poner en palabras la sensación de penita, como tu etiqueta, inmensa que yo no sé traducir pero que siento también al repasar el pasado sentimental. Ay...

    No sé. Supongo que la clave está en intentar seguir pensando que esos años no se perdieron y valieron la pena para algo, aunque sólo sea para crecer en experiencias. Y también está, la clave digo, precisamente en volver a intentarlo aunque todos sean ex potenciales. Ya decían por ahí que sólo tiene que salir bien una vez, así que seguir teniendo ganas de conseguirla para mi tiene mucho valor :)

    ResponderEliminar
  4. Me ha gustado muchísimo el post. Quería que lo supieras.

    ResponderEliminar
  5. Pues sí, hablar de las 'taras' emocionales de uno es una cosa como muy íntima para hablar de buenas a primeras en un banco cualquiera.

    ¿Y qué es un ex, sino alguien que te hace ser consciente de ellas? :p

    ResponderEliminar
  6. Deira: poner la penita en palabras es un superpoder que me mola. Y bueno, seguir intentándolo... como si tuviéramos opción. Como si luego una se enamorara y pudiera decir "uf, no, qué va, que no quiero sufrir". Se lo cuentas (o se lo cuento) a otra :p

    Bichejo: me alegro un montón y te agradezco tus palabras.

    Marta: el ex como persona que te hace consciente de tus taras emocionales... Nunca lo había pensado así, pero es muy cierto.

    Abrazos múltiples.

    ResponderEliminar
  7. ¡Hola! Te he descubierto hace poco por medio de Bloguera de mucho y nada y me gusta mucho cómo escribes.

    En fin, que te añadí a mi lista de blogs y me ha hecho gracia lo de los Exs porque hace poco escribí otro que en realidad es un punto de vista más sarcástico.

    Un abrazo. Nos leemos. =D

    ResponderEliminar