massobreloslunes: Lo que te hace grande

martes, 3 de enero de 2012

Lo que te hace grande

No sé ni dónde anda, pero me ha chivado el Facebook que hoy es su cumpleaños. Y de entre todas las maneras que hay de felicitar a alguien en este mundo tecnológico y extraño, quizá ésta es la más mía. Porque bueno, es mi blog, y porque no sé si le va a llegar o no, y no le obliga a contestar y también porque, ya lo he dicho alguna vez: la escritura es un regalo.

No sé ni dónde anda, pero intuyo que está por ahí dando vueltas con su furgo. Porque tiene una bonita furgo verde, muy nuevecita y cuidada, excepto por la raja que le hice a uno de los aislantes de las ventanas, que ya me vale. Es una furgo equipada con cariño, con detalles como huecos donde cabe justo una botella de agua mineral. Con un armario donde mete su ropa, sus bonitas camisetas de escalada, sus mallas térmicas para cuando el frío se pone perro. Con una cocina de alcohol: la cocina de la señorita Pepis, la llama él, y requiere cierta habilidad para apagar el fuego de un único soplido potente. Con una mesa y sillitas para desayunar fuera en las mañanas de sol, y un par de tazas que le regalé y que imagino que seguirá usando.

Es mortal de guapo. No puedo omitir ese detalle. A lo mejor no es objetivamente súper hiper mega guapo, pero tiene unos ojitos y una sonrisa que si quiere te pueden bajar las bragas a distancia. Una especie de superpoder. La nariz aguileña, porque se la partió cuando era pequeño y no dijo nada para que su madre no se enfadara, y al parecer le soldó mal. Pero le queda bien: encaja con el resto de su cara. Y una cicatriz en la sien, y un lunar pequeñito encima de la ceja izquierda. Su cuerpo es como una pelota antiestrés: gustoso. Fibra pura recubierta de piel suave. Él sabe que es guapo: no soy ningún troll, dice, y sonríe despacio y con peligro desde encima de su cuello moreno.

Le gusta el hielo, lo que no deja de ser simbólico. Y el frío, la montaña, las alturas. Le pega; hay quien, como yo, florece con el sol, y quien sin embargo se siente feliz a diez grados bajo cero. Es aventurero de verdad: sus anécdotas empiezan con "estaba yo en el Mont Blanc" y terminan con "y nos pasamos una semana encerrados en la tienda comiendo pasas". Su amor por la naturaleza es puro, total: le gustan las cumbres, lo lejano, lo solitario y el cielo abierto. Hace fotos de amaneceres en los Alpes, y cuando miras sus fotos le puedes ver un trozo de corazón. A mí me gustan mucho, pero ya no se lo digo para que no se flipe.

Gruñe a veces: por las mañanas, porque necesita su buen par de horitas y sus dos o tres tazas de café para ponerse en marcha. Y de noche si no le dejan dormir, y a veces también cuando conduce. Pero es bueno. Yo reconozco que tengo un sesgo, que me gusta ver la bondad en los ojos de la gente, pero él es bueno detrás de sus gruñidos. Y tiene una cara que es sólo suya: la sonrisa-miedo, que es cuando me sonríe pero abre un poco más de la cuenta sus ojitos verdes y puedes ver eso: el miedo detrás de esa sonrisa, y no creo que sea miedo a mí, porque yo soy un trozo de pan, pero está ahí y es suyo.

Es un chico complicado y ahora mismo está un poco perdido, lo cual, en realidad, define a un 90% de la población viva. Pero bueno. Él tiene su propia complicación y su propia pérdida. Y, aún así, yo confío en que se encuentre con una fe absurda para lo poco que le conozco. No sé por qué. A lo mejor porque también tiene sonrisas-sonrisas, en las que se ríe con la boca y los ojos. Y por las fotos de las montañas; creo que es por eso: porque creo que nadie que tenga una pasión puede estar de verdad perdido. Se lo dije ya y se lo repito: sigue haciendo las cosas a tu manera. Sigue viajando por la vida con ese amor por la montaña y la aventura que te posee y te conmueve.

Ayer escuchaba Vetusta y me acordé de ti. Lo que te hace grande: esa canción te pega, así que escúchala hoy despacio. Tal vez, lo que te hace grande no entienda de cómo y por qué. Tal vez, cada guiño esconda la llave que intentas tener. En el vaivén de planes sin marcar... no hay colisión, ni ley, ni gravedad que te pueda hacer caer. Aunque tiren a dar.

Quédate con eso. No te pueden hacer caer. Está lo que te hace grande: tú eres grande.

No sé ni dónde anda y seguramente no se merezca esto. De mí, quiero decir. Estas palabras, esta felicitación.

Pero la vida no va de lo que la gente se merece.

Sé feliz, pequeño.

2 comentarios:

  1. me ha gustado mucho el texto y seguro que tú te has quedao mucho más tranquila. me gusta cómo lo cierras "la vida no va de lo que la gente se merece" eres muy humana :)
    un abrazo

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  2. hoy andaba por aqui, intentando saber de tu vida, un poco de puntillas.....se que no escribo, ni llamo, pero a mi manera estoy ahi...estoy todo lo que soy capaz de estar.... Te agradezco de verdad tus palabras pequeña, son el mejor regalo que me han hecho hoy... Y sobre todo agradezco tu fe en mi. Cuidate, mil besos

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