massobreloslunes: Contarte historias

viernes, 30 de marzo de 2012

Contarte historias

Yo quiero contarte historias.

Me sé muchas. Algunas son mías. El día que me puse tibia a tranquilizantes para viajar en autobús hasta Pamplona y después no me acordaba de nada de lo que hice al día siguiente. La noche que dormí en un cementerio con los scouts y no nos dimos cuenta hasta que no nos despertamos por la mañana y vimos las tumbas brillando al sol. Una madrugada de enero que volvía con mis amigas del centro y acabamos bañándonos desnudas en la playa de la Malagueta. La vida son historias. No hay más que coger pedazos de existencia e hilvanarlos: darles un comienzo, un nudo, un desenlace. Inventar sin pudor los detalles que nos falten.

Yo sé muchas cosas. Algunas son estúpidas, lo reconozco. Sé decir "dieciséis" en húngaro y "muy bien" en eslovaco, sé que todas las palabras francesas tienen el acento en la última sílaba. Sé resolver el cubo de Rubik, sé de memoria la tabla periódica (hidrógeno, litio, sodio, potasio... ¿ves?). Sé cómo funciona un antidepresivo, sé por qué la luna parece más grande cuando está cerca de la tierra y escribo a ordenador utilizando todos los dedos. Me sé en orden los pares craneales, puedo contarte por qué el hachís da hambre y qué diferencia a los supervivientes de los vencidos. Sé que a Robert Louis Stevenson le enterraron los nativos de Samoa en la cima del monte Vaea, abriendo camino a través de la selva en agradecimiento a todo lo que había hecho por su pueblo. Sé cómo escribió Roald Dahl su primer cuento.

Ojalá pudiera contarte historias. Sentarme junto a ti a tomar café, mirarte a los ojos, tomar aire y comenzar. Contarte algo, así, tal cual. Ver cómo me miras y sonríes despacito. O quizá ir en coche contigo, tú conduciendo, yo con los pies apoyados en el salpicadero, y simplemente hablarte. Poder decirte algo que tú no sepas. Porque entonces parte de mis recuerdos, parte de todo eso que sé, viajaría hasta tu cabeza y se quedaría habitando allí. Porque así me llevarías en un bolsillo de tu mente, como si viajara, y ninguno de los dos volvería a estar nunca solo.

Podría contarte cuáles son las cuatro notas de guitarra con las que se sacan un 90% de las canciones pop. Qué es la hiperpalatabilidad y por qué engorda la comida basura. Cómo hizo Lynn Hill para escalar en libre la Nose de El Capitán, quién es Joe Simpson y por qué casi se muere al bajar de la cumbre del Siula Grande. Por qué el levante es seco y el poniente es húmedo, por qué el arroz con leche sale mejor si lo remueves todo el rato.

Podría explicarte que cuando llego de la calle a mi casa la saludo en voz alta, "hola, casa", y finjo que me responde, "hola, Marina". Que no hablo sola muy a menudo, pero que a veces me regaño a voces cuando pierdo las llaves o derramo la leche al echarla en la taza. Que otras veces, por las noches, justo antes de dormir, me hace gracia pensar que estás en alguna parte sin saber que existo. Y que tengo ganas de conocerte por muchas razones, pero la más importante es que me pican detrás de la lengua todas las cosas bonitas que quiero contarte.

9 comentarios:

  1. Conozco a alguien que también saluda a su casa vacía cuando llega. Tengo dudas con lo del hachís, ¿por qué da hambre? Pero da igual, lo dejamos para alguna conversación en persona.
    Es una forma muy sutil de llorar que conste, pero sigue siendo un post inspirador, se te perdona ;)

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  2. Una entrada más que preciosa! Yo también digo "hola, casa..." A veces me responde con un crujido.

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  3. Me ha gustado eso de "es una forma sutil de llorar.." del comentario de Rorschach, no podría estar más de acuerdo. Pero tambien me parece una preciosidad.
    Un besillo

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  4. ¿Una forma sutil de llorar? ¡¡No es sutil!!

    Y si no lloro en mi blog, ¿dónde lloro, a ver, listillos :p?

    Besos.

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  5. Este post es adorable (qué palabra tan cursi). Seguro que hay un montón de personas a la que le pican los oídos, a la espera de tus historias

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  6. Hola, Marina. Es la primera vez que entro en tu blog. Parece muy interesante, no he podido verlo todo, iré poquito a poquito.Quiero solo comentarte algo de tu última reflexión. Yo utilizo la marihuana terapéuticamente para ayudarme con una enfermedad que me acompaña desde hace 14 años. La cultivo yo misma en mi jardín, no me fío de la calle ni quiero alimentar a los mafiosos que trafican con ella. Como, en general, tengo poco apetito, la marihuana me sirve de dos maneras, me ayuda a calmar el dolor y sí, es cierto, me da hambre. Hace muchísimos años que no fumo hachís pero no recuerdo que me diera hambre, más bien sueño. Por último quisiera utilizar este foro para REIVINDICAR LA DESPENALIZACIÓN DEL CULTIVO DE LA MARIHUANA Y QUE LA RECETEN LOS MÉDICOS DE LA SEGURIDAD SOCIAL PARA PERSONAS QUE, COMO YO, SUFRIMOS DE DOLOR CRÓNICO.
    Debido al puritanismo de esta sociedad me veo obligada a fumarla y a castigar mis pulmones cuando podría consumirla en espray que me haría el mismo efeco pero sin perjudicarme.
    Bueno, no me enrollo más. Me alegro de conocerte, a tí y a tus seguidores.
    Os espero a todos en mi blog "Relatos"
    Un abrazo,
    Marta

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  7. Ay! Molas! Yo a veces me regaño y me respondo en voz alta, jajaja! En fin, lloremos sutilmente todos juntos :)

    ¿Sabes tocar la guitarra?

    :*

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  8. Me encanta saber que no soy la única que hace lo de "¡Hola, casa!" (aunque yo digo "Hola, cata" en homenaje a mi prima, que de pequeña confundía la s con la t xD).

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