massobreloslunes

lunes, 20 de agosto de 2012

Llevo una hora aquí. Una puñetera hora. Escribiendo párrafo tras párrafo con la consistencia de un engrudo asqueroso y borrándolo después. No sé de dónde parto ni a dónde quiero llgvar. Sé que quiero contaros que la planificación del SSHP va viento en popa pero que, al mismo tiempo, me siento culpable por haber pasado en Málaga sólo tres días. Sé que quiero decir que estoy entusiasmada por el viaje nivel infancia y que me gustaría explicar que la vida que llevo ahora para mí es como estar realizando un sueño improbable. Hace un par de días lo pensaba mientras abría despacio los ojos dentro de mi furgo y escuchaba soplar el viento entre los olivos. Pensaba: cómo me gusta mi vida. Y ahora pienso que vale, que comprendo que la gente que tengo alrededor, sobre todo los que me ven poco, no terminen de acostumbrarse a este alien aventurero y hambriento que se ha apoderado de mi voluntad, pero ahí está. Yo no siento que no sea la de antes. Siento que me estoy quitando un montón de capas para sacar a alguien que, de alguna forma, he sido siempre.

Es difícil querer y ser querido, y también encontrar la frontera entre perseguir los propios sueños y convertirse en un ser egocéntrico y repugnante. Hay que elegir, y en esa elección yo supongo que me elijo a mí, con mis sueños incomprensibles y mi independencia feroz. No por nada, sino porque es la clase de yo que quiero ser para los demás. Quiero ser esa hija para mis padres, esa amiga para mis amigos, esa terapeuta para mis pacientes; sé que sólo recorriendo hasta el final los caminos que me llaman voy a llegar hacia un lugar desde el que poder volverme hacia el resto. Creo, de alguna forma intuitiva que a lo mejor sólo es ego mal disimulado, que todas las ganas que tengo de ayudar a los demás, de ser útil y amable y, por el amor de dios, un poquito más dulce, sólo podrán nacer de dos sitios: de un trabajo constante y de una voluntad firme de vivir comprometida con mi verdad. Y ahora mismo mi verdad es largarme el miércoles a los Pirineos, en lugar de pasar en Málaga estos días húmedos junto a gente que tiene el mérito de quererme como soy.

Me voy a dormir. He peleado mucho estos dos tristes párrafos y mi cabeza no es ya capaz de unir una frase con la otra. Quizá mañana lo retome y entienda un poco qué quise decir, o quizá encuentre algún hilo que hilvane bien todos los hilos dispersos que se me quedan en el tintero. Hasta entonces, buenas noches.

2 comentarios:

  1. Pues a mí me ha gustado!

    Un besote!

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  2. Ay como te comprendo....y como te envidio tambien

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