massobreloslunes: Couchsurfing para principiantes

viernes, 14 de septiembre de 2012

Couchsurfing para principiantes

Ayer vine de Cádiz en coche con Matej, mi huésped esloveno. Qué encanto de chaval, de verdad. Qué dulzura la suya y vaya cabecita privilegiada para su corta edad. Hicimos el viaje a noventa por hora para ahorrar gasolina, charlando en inglés sobre la vida, el trabajo y la inmortalidad del cangrejo. Después le dejé a un par de calles de distancia de su hostal, haciéndole jurar que me llamaría si necesitaba algo. Creo que el pobre estaba un poco sobrepasado con mi amabilidad postviajera.

Hoy voy a romper una lanza a favor del couchsurfing. Que sepáis que no es sólo una página o una forma de viajar barato: es un movimiento. Tiene muchísimas cosas buenas. Te pone en un estado de generosidad cuando acoges y de aceptación cuando viajas, y los dos estados son, creo yo, sanos para la mente. El agradecimiento couchsurfero es de una clase especial: la que te surge cuando estás solo en una ciudad desconocida y sabes que podrás llegar a una casa con una ducha calentita, comida decente y alguien amable con quien charlar.

Couchsurfing nace de la confianza y también de la libertad. Una de las cosas buenas que tiene es que no estás obligado a nada; puedes dar hasta donde se te antoje. Si no os sentís cómodos metiendo a extraños en casa, podéis probar a ofreceros para tomar café o enseñar la ciudad. Son también bonitas maneras de compartir algo sin sentirse demasiado expuesto. La página también dispone de un sistema de verificación de identidad y de localización, de forma que si realmente-realmente te da miedo lo que los guiris puedan hacer en tu piso, puedes optar por alojar o buscar alojamiento sólo con personas cuya identidad esté verificada.

De todas formas, yo opino que en la vida en general uno puede pecar de desconfiado o de confiado. Si pecas de confiado, tendrás mil experiencias buenas por cada una mala y, sobre todo, tu corazón estará más tranquilo. Couchsurfing también tiene un sistema de valoraciones similar al de Ebay que motiva bastante a ser un buen huésped y/o anfitrión y sirvecomo sistema detector de psicópatas.

La experiencia couchsurfera, tanto alojando como buscando alojamiento, ha sido muy reveladora para mí. Como dice Matej: life-changing. Te hace confiar otra vez en la bondad de la gente y en su voluntad de ayudar a otros. Te vuelves humilde, adaptable y fluido cuando viajas; y también generoso, ingenioso y amable cuando recibes. Saca lo mejor de ti. Cuando viajas es genial, pero también lo es cuando puedes acoger a quien está viajando y compartir su alegría y su sorpresa. Me ha encantado explicarle a Matej hasta dónde llega Cádiz-Cádiz, por qué a los de San Fernando se les llama cañaíllas o de dónde proviene la mafiosa influencia que mi gruísta de confianza ejerce en la Isla (ya os contaré más sobre esto último en próximos posts).

Además, como os decía, creo que couchsurfing es un todo un movimiento, y que está formado por gente que se sale de la norma. Porque la norma hoy es el individualismo, el miedo y el reservar semanas de hotel a pensión completa por módico precio. Salirse de las reglas, ofrecer a cambio de nada, no consumir ni producir y, aun así, pasarlo bien y enriquecerse, es casi subversivo. Además, es fácil olvidar la de posibilidades que tiene la vida cuando te pasas las mañanas entre cuatro paredes rodeada de gente que se dedica a planear sus bodas. La gente que conoces de couchsurfeo suele ser peculiar, tener proyectos raros, estar un poquito al margen del mundo. Contactar con ellos, que son la sal de la tierra, es sano y necesario si quieres tener un coco mínimamente alternativo, en el buen sentido de la palabra.

¿Consejos para viajeros? Fluye. Acepta. Di que sí. Sonríe mucho. Mejor pasarte de agradecido que de desagradecido. Friega los platos. Cocina algo de tu tierra. Deja algún detalle si te vas. Intégrate. Pregunta. Abre bien los oídos y los ojos. Di otra vez que sí, aunque te parezca una locura. Piensa que te lo mereces. Vincúlate. Aprende cuatro palabras del idioma. Enamórate un poco en cuanto veas una mínima oportunidad.

¿Consejos para anfitriones? Fluye. Ofrece. Sé creativo. Busca ideas. Siéntete orgulloso. Redescubre tu ciudad y tu vida. Involucra. Incluye. Cocina algo de tu tierra. Canta algo típico. Enseña palabras. Mejor pasarte de generoso que de agarrado. Ten sábanas limpias. Cuida. Encaríñate. Llámale "home" a tu casa. Comparte. Enamórate también, aunque sea con calma.

Y sin más, me despido. Si pasáis por San Fernando y me mandáis una buena solicitud couchsurfera, tenéis un sofá asegurado en el zulo más autolimpiable de la Isla.

4 comentarios:

  1. Uyyyy, si que entran ganas sí...jajaj!!
    ;)

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  2. Aaaah! Terriblemente tentador! Todas tus historias del couchsurfing son geniales, la verdad! :)

    :*

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    1. Sí, lo cierto es que he tenido suerte... de momento ni una mala experiencia, y espero que siga así :D

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