massobreloslunes: Libertad y decisiones (II)

sábado, 27 de octubre de 2012

Libertad y decisiones (II)

Oiréis mucho eso de "no hay decisiones buenas o malas", pero yo no me lo creo. Creo que hay opciones que llevan a experiencias más agradables, placenteras, significativas o llenas de sentido que otras. Hay vidas que me gustan más que otras. El relativismo no es una opción útil; lo que sucede es que carecemos de material para comparar el resultado de nuestras acciones con las alternativas en nuestro caso particular. Sólo podemos comprobar una hipótesis en cada momento. Pero podemos comparar la existencia que llevamos con nuestro sistema de valores, hacer un recuento de nuestros niveles de bienestar y alegría, y concluir si una decisión del pasado ha sido buena o mala.

Yo creo que, en general, las decisiones que me han llevado hasta aquí han sido buenas. Mi existencia va de acuerdo a mi sistema de valores. Mi bienestar y mi alegría son elevados. Y quiero creer que lo bueno en esas decisiones era su motivación. Cuando volví a Granada en cuarto de carrera, cuando me decidí a estudiar el PIR y cuando elegí la plaza aquí, el principal motivo que resonaba detrás era tener independencia. Ser independiente no es lo mismo que ser egoísta. No quiere decir no tener en cuenta los sentimientos de los demás o no hacer concesiones. Tal y como lo entiendo ahora, uno conquista la independencia a medida que es capaz de plantearse más y más cosas de la forma más libre de prejuicios posible. Y justo cuando uno es capaz de plantearse las cosas con sinceridad y sin ataduras, de adoptar posturas que siempre le habían parecido absurdas porque ahora le funcionan: sólo desde ahí, desde lo que uno elige con libertad, puede ser todo lo que quiere ser y dar a los demás todo lo posible.

Si rastreamos nuestro sistema de creencias, es fácil darse cuenta de lo condicionado que está por lo que oímos de pequeñitos y por lo que nos transmiten nuestros mayores. Yo estoy intentando pensarlo todo por mí misma, ser flexible y capaz de cambiar mis ideas a medida que las contrasto con mi experiencia. Como ejemplo, he aquí algunas reflexiones sobre temas candentes en la existencia de cualquier humano medio.

El trabajo.

¿Por qué es mejor tener un trabajo que no tenerlo? ¿Por qué queremos un trabajo fijo y estamos dispuestos a vender el alma para conseguirlo? ¿Dónde está lo bueno de una oposición? Vengo de una familia de funcionarios: médicos y profesores. Mis padres siempre me han transmitido que lo bueno de la vida consistía en salir a las tres del curro y poder dedicar el resto de tu tiempo a hacer lo que quisieras. Vale, pero ¿qué pasa con las ocho horas de antes? ¿Con qué ánimo quieres salir del curro? ¿Estás segura de que quieres trabajar para alguien el resto de tu vida? ¿Quieres que otros sean dueños de tu tiempo? ¿Quieres verte obligada a hacer cosas en las que no crees sólo porque te lo piden desde arriba? ¿Quieres que un gobierno pueda llegar en un momento dado y cepillarse tus supuestos privilegios a cambio de mantener esa estabilidad por la que has dejado todo lo demás?

Algunas ideas de mi entorno respecto al trabajo tienen que ver con la estabilidad. El éxito es conseguir una plaza fija en tu ciudad natal. Mi madre siempre me ha dicho: "la vida ya es lo bastante dura cuando se va por el caminito; imagínate si uno se sale de él". Mi padre me insiste a menudo en que haga la tesis e investigue. A mí hacer la tesis me la trae flojísima. Haré la tesis cuando esté convencida de que es la mejor forma a mi disposición para contribuir al conocimiento y mejorar la vida de la gente, y ahora mismo no es así.

La estabilidad, además, es la mayor mentira EVER. Si algo he aprendido charlando con gente en estos tres años es que la vida NO es estable. La vida lo aparenta, sí, pero cuando te quieres dar cuenta te sorprende con muertes, divorcios, linfomas, crisis. No existe lo estable ni existe un lugar al que llegar y donde quedarse acurrucado y contento. Lo dicen en el curso de Vipassana. Dhamma dipa sarana. Atta dipa sarana. Haz de ti mismo una isla, haz de la verdad un refugio. No hay otro refugio. Lo único que vas a conseguir estable serán las capacidades que tú mismo cultives. El amor, la atención, la ecuanimidad y todo por lo que consideres que vale la pena trabajar. Todo lo demás va y viene.


Las parejas.

¿Por qué es mejor tener pareja que no tenerla? Yo quiero tener pareja, sí, pero ¿desde dónde? ¿Desde el miedo a la soledad? ¿Desde el apego? ¿O desde el deseo verdadero de compartir mi vida y mis proyectos con alguien? ¿Qué concesiones estoy dispuesta a hacer? ¿Cuáles quiero que hagan conmigo?

Mis ganas de tener novio fluctúan, como los vientos de Cádiz, y desde hace unas cuantas semanas estoy en modo b. Eso quiere decir que me encuentro tan rematadamente bien que no sólo me la trae floja estar sola, sino que pienso que ahora mismo es justo lo que necesito. Se está fraguando mi vida. Estoy tomando decisiones pequeñas pero importantes. Y yo cuando me enamoro lo hago hasta las trancas y apuesto fuerte. Está bien, porque es lo que quiero, pero también me anula. Me despista de todo lo demás. Así que creo que ahora tengo una oportunidad increíble, no sólo para descubrir qué quiero hacer con mi vida, sino para hacer lo que me da la gana en cada momento. Me encanta llegar a mi casa en silencio, sentarme aquí y poder escribir. Me encanta irme a la cama en mi habitación cien por cien oscura con los tapones de los oídos puestos y pensar en mis cosas. Quien quiera venir a ocupar ese hueco tendrá que ofrecerme más de lo que ya tengo.

Mi problema actual es que necesito handling. El handling es lo que se les hace a las ratas de laboratorio antes de someterlas a cualquier experimento: se las manosea un poco para que se acostumbren al experimentador. Estoy leyendo un libro sobre el estrés llamado "Why zebras don't get ulceras", y una de las cosas que comenta es que la ausencia de handling estresa a las ratas. Creo que puedo vivir sin pareja, pero lo del contacto físico me tiene machacada. Ni siquiera se trata de sexo. He tenido algo de sexo en los últimos meses; no mucho, pero algo. Lo que no he tenido en el último año es una noche con alguien que me abrace. Así que si me preguntan ahora con qué fantaseo, no es con que me empotre contra la pared un moreno de abdominales marcados. Fantaseo con que me acaricien el pelo. Con que alguien me pase por la cabeza los dedos y me diga que mi pelo es muy suave y huele muy bien.

Handling.

Pero bueno. No se puede tener todo en esta vida.

En el sentido emocional, sin embargo, me encuentro perfectamente bien así. Ahora mismo una pareja no rellenaría carencias, sino que sumaría cosas. Mi estado ideal es tener una pareja, sí, pero alguien que realmente suponga un empuje y una multiplicación de las mutuas fuerzas, en lugar de una aniquilación en la búsqueda por el poder. Eso es difícil de encontrar, pero si no llega no me importa quedarme sola. Se puede querer a mucha gente.


Los hijos.

¿Por qué tener hijos es considerada la experiencia definitiva? ¿Por qué se supone que quien no los ha tenido es una especie de fracasado emocional? Creo que, desde el punto de vista lógico, la clave del asunto está en que todo el mundo (o casi) puede tener hijos y que, al mismo tiempo, los que no los tienen se quedan sin argumentos frente al "tú no puedes entenderlo" de los que sí lo hacen. Eso coloca a los padres en una posición de superioridad afectiva que me mosquea. No creo que el amor hacia los hijos sea el más puro que puede existir. El componente instintivo, hormonal y de apego es enorme, así como el peligro de proyectar en tu hijo tus frustraciones o de considerarlo una extensión de tu ego. De verdad, he visto a muchos padres con sus hijos, y hay algunas formas de querer que dan miedo.

Yo no digo que tener hijos esté mal. Sólo digo que debería considerarse una opción tan válida como la de no tenerlos. Esa idea de que de repente tu vida consista en ocuparte de otro ser humano y que, de forma automática, ésa sea la ocupación más noble que se te ocurre, me parece un pelín absurda. No sé cómo explicarlo para no parecer una nazi. Creo que preocuparse por los demás, ayudar a los demás y tener vocación de servicio es precioso. Pero es que para eso ya hay un montón de personas sobre la tierra que ya están aquí. Cuando tú decides crear a una persona para después quererla muchísimo, digamos que estas generando todo un problema donde antes no había nada. Y no te equivoques: lo haces por ti. No lo haces por el niño, porque el niño no existía antes de que tú decidieras crearlo.

La gente no dice: quiero crear una vida para que un ser humano independiente se desarrolle de forma plena. La gente dice: voy a ser padre, o madre. Voy a tener una experiencia: la experiencia emocional suprema. Yo antes era así, ojo. Antes pensaba que si no engañaba encontraba a ningún maromo que me preñase, lo haría yo sola. No quería perdérmelo. Fijaos qué generosa yo: estaba dispuesta a crear a un humanito sin padre para poder yo sentir el chute de oxitocina y amor obligatorio.

Ahora no digo que descarte tener hijos, pero ahora mismo es una pura cuestión de tiempo. Si se supone que me quedan siete años de fertilidad óptima, ¿cómo voy a comprimir en ese tiempo todos mis proyectos y todo lo que quiero vivir de forma libre y autónoma? Yo no quiero que mis proyectos sean mis hijos ni que el sentido de mi vida sean mis hijos. Me parece eternizar el problema, porque si el sentido de mi vida son mis hijos, y el de la suya son sus hijos, y así sucesivamente, ¿quién cojones se va a ocupar de este desaguisado que tenemos por mundo? Ahora mismo mi proyecto soy yo: convertirme en una buena persona, vivir cosas bonitas y aportar algo a la gente.

Como esto, hay muchísimas cosas que damos por sentadas. Muchas ideas sobre nosotros mismos que se nos han inculcado desde pequeños. Nos miramos con los ojos de nuestros padres. Seguimos ocupando el mismo lugar en nuestra pandilla de toda la vida. Esto no es malo; sólo es estrecho. Y la vida es muy ancha. Cada vez estoy más convencida de que mientras más experiencias vivamos, más libros leamos, a mas gente conozcamos y más viajemos, más se ensanchará nuestra percepción de la existencia y de nuestras posibilidades. Para esto, lo primero es cortar el cordón, batir las alas con suavidad y atrevernos a alejarnos de lo conocido.

(Vaya tocho os he soltado. A mi favor diré que vengo de tomarme unos vinos en Cádiz. Prometo volver mañana con algo más light: la historia de cómo una médico del hospital me está intentando enrollar con su hijo como si no hubiera un mañana)

Hale, a dormir.

9 comentarios:

  1. Hmmmm, mucho hay condensado aquí; yo inocentemente creía que seguiría la historia de autodescubrimiento y crecimiento personal de la parte 1, jeje.
    Coincido en muchas cosas con lo que has dicho aquí y me llama la atención hasta qué punto me consido raro por anhelar en una pareja el afecto y no el sexo, sobre todo siendo hombre, que parece que por obligación tenemos que ser empotradores obsesos. Y bueno, qué decir de la inefabilidad de la paternidad/maternidad: oyes a padres primerizos el relato de horrores de sus niños, luego ves cómo tu mejor amigo, al que jamás pensarías ver con hijos, resulta que por algún portento ha perdido el juicio y se ha metido en este fregado... y sí, los que nos quedamos fuera de esto y lo rechazamos tras una reflexión profunda somos fracasados, incompletos, quizá incluso muy egoístas desde cierto punto de vista.
    Y lo mismo pasa con tener pareja, que no es más que un paso previo en este camino prefijado que mucha gente recorre por inercia: te echas novia, te "colocas" en un trabajo estable, te casas con ella y contratas una hipoteca, os vais a vivir juntos y tenéis hijos... Pero si no vas por aquí, efectivamente eres un fracasado, o como poco algo rarito. La cosa es que yo, que soy profesor, ya veo qué pasa cuando la gente se deja llevar por la corriente y se pone a tener hijos sin pensar no ya en qué suponen, sino siquiera en si realmente quieren tener un hijo.
    Bueno, voy a dejar aquí este tocho de comentario, que cuanto más lo repaso más me parece que carece de la más mínima coherencia interna xD

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    1. Sí, la verdad es que quizá me falte cohesión entre los dos posts xDD Pero tienes toda la razón en lo que dices. Creo que cuando se tiene un trabajo como el nuestro, en el que ves a muuucha gente pasar por muuuuchas situaciones, aprendes algo sobre los errores ajenos (aunque eso no te salve de cometer los tuyos).

      Besitos.

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  2. Pues esos vinos te acercan muchísimo a mi manera de pensar. No puedo decir otra cosa que AMÉN. Feliz fin de semana!

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    1. Igualmente, ¡que disfrutes! Un beso y gracias.

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  3. Opino lo mismo que Francesca, amén!
    Estoy de acuerdo al mil x mil en casi todo! los hijos, la pareja, el afecto (handling) y el no sexo...afortunadamente hace 2 semanas tuve una de esas noches y créeme que se recuerdan casi a veces mejor, con más intensidad q si d un polvo (aunque bueno) se hubiese tratado. Necesitamos el afecto, el cariño como el comer :D
    No puedo decir nada más, tú lo has dicho todo ;) y estupendamente además! feliz sábado,abrazo
    Un día me gustaría conocer tu opinión (como psicóloga) de trabajar la demora, la paciencia...sabes? :D

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    1. La paciencia me parece un tema muy bonito. Pensaré al respecto y a ver si se me ocurre algo. Y oye, afortunada tú con tu noche de handling. Yo ya lo echo en falta.

      Besos y feliz domingo.

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  4. Yo también estoy muy de acuerdo contigo!

    En cuanto a la pareja, pse, no tengo mis ideas claras ahora mismo. La mayoría del tiempo pienso que estoy en un momento para aprender, para avanzar, para construirme. Y a veces pienso que una pareja me 'frenaría' en el proceso, en cierto sentido, con las expectativas inevitables. Y otras veces pienso como tú, que si en vez de encontrar la media naranja, en la que no creo, encontrase alguien junto a quien ser el plato estrella del menú, pues probablemente me arriesgase. Pero pienso que eso, es muy, muy (y me faltan muy's) difícil.

    Y en cuanto a los hijos, pienso exactamente lo mismo que tú, aunque sí, se reciben miradas extrañas. No sé, quizá en algún momento cambie de opinión.

    Supongo que al final es todo convención social, observación inconsciente, hasta el punto de que interiorizas que tener pareja y tener hijos, es lo 'natural'. Pero en fin, si todos nos lo planteásemos, seriamente, opino que no tanta gente seguiría el camino preestablecido.

    (Para tocho el mío, ay!) Un besote!

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    1. En realidad, ya lo he dicho alguna vez: comerse el tarro en el tema de la pareja es una pérdida de tiempo. Luego llega y llegó, punto. Pero sí es verdad que a veces produce cierta ambivalencia. Lo bueno, o lo malo, es que nuestros sentimientos al respecto en realidad no determinan nada, y que será lo que tenga que ser.

      Yo paso tela de hijos. Además, desde que roté con la matrona y vi episiotomías y estrías pectorales, no me atrae nada la idea.

      Besis.

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