massobreloslunes: Resaca

sábado, 8 de diciembre de 2012

Resaca

Hoy es uno de esos días en los que querría escribir algo tan íntimo y tan autocompasivo que al terminar pudiera hacerme una pelotita y llorar. Supongo que será porque tengo resaca. La cuestión es que ayer me fui de fiesta con los Patos y bueno, fue divertido. Tenía el guapo subido. Había ido a la peluqueria y la Nazi Flequillil decidió alinearse con los astros para dejarme el pelo muy bien, así que fue una de esas noches en las que te da igual cómo vaya todo lo demás, porque tu pelo está precioso.

Me puse un vestido negro que truequé este verano a alguien de la roquipandi, botas negras, medias negras y veinte kilos de sombra de ojos. Me sentía quinceañera y absurda arreglándome para salir. Estas últimas semanas me he ido de fiesta unas cuantas noches. Es raro, porque nunca he sido fiestera, y desde que escalo y quiero reservar mis fuerzas para la roca, todavía menos. Pero ayer ya había decidido tomarme el finde de descanso y lo único que quería era darle un ostión químico a mi sensato cerebro.

No sé por qué se bebe o por qué no. En mi caso, a veces me canso de llevar esta vida intachable, mezcla entre escritora prolífica, psicóloga encantadora y filántropa decidida. Ayer una paciente me dijo que era su ángel. Me cogió de las manos, me miró con arrobo y dijo que el Señor me había puesto en su camino. Así que gastarme un dineral indecente en gintonics y terminar preguntando a las ocho de la mañana si en la cafetería del hospital tienen churros era un contrapunto necesario. No soy tan buena. De verdad que no lo soy. Tengo un caudal enorme de malos pensamientos. Soy envidiosa y glotona, he vuelto a perder la costumbre de fregar los platos enseguida y la mitad de las veces no estiro cuando escalo. Eludo a pacientes de la interconsulta porque no me caen bien. Deseo en demasiadas ocasiones a  los hombres ajenos.

Hay un chico. Un chico muy alto que me recuerda a MQEN en sus inicios y me ignora más o menos de la misma manera. Y es una pena, porque a estas alturas de la vida, aguantar hasta la última copa para compartir un baile con su hermosa nuca sólida no es lo que estamos buscando. Todo va bien menos eso. No lo del alto, ya me entendéis, sino lo de la soledad, y ya sé, LO SÉ, que no tengo que quejarme, y ya sé también que todo llegará, pero es que es MENTIRA y yo estoy empezando a preocuparme por si estoy tarada. Porque ¿mira que si lo estoy? ¿mira que si las celivibraciones son un concepto real? Emito ultrasonidos de antilujuria y a mi alrededor la gente se da cuenta de que no podrían soportarme en privado mucho más de cinco minutos.

Pero todo esto no son más que arrebatos autocompasivos de sábado resacoso, y lo sé. Lo pasé bien anoche con los patos. Fue divertido bailar Gagnam Style y teletransportarme a las siete al piso de nosequién a fumar marihuana. Estuvo bien darme cuenta de que en el momento apropiado podría matar por unos churros. Es simplemente que no es lo que quiero. Así que no creo que lo repita muchas más veces.

2 comentarios:

  1. Marina! Yo tampoco soy fan de salir, y algunas veces me he sentido como tú. Y precisamente por eso te digo que por supuesto que no estás tarada!

    Lo de los chicos, pues ya no sé. Opino que eso de "Llegará" es simplemente algo que dice la gente a la que le ha llegado, y normalmente porque no les apetece escuchar lo que tienes que decir. Llegará, o no, eso está claro. De todos modos supongo que no es la única manera de sentirse realizado emocionalmente, pienso que la amistad está un poco infravalorada en ese aspecto.

    Pero que sí, que te comprendo. Y bueno, después de chiquicientos días leyéndote, me cuesta pensar que no termine de llegar, supongo que porque a nadie le apetece pensar que el universo está tan escacharrado ;-)

    :*

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  2. Jeje, te comprendo taaaaan bien... Paciencia....

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