massobreloslunes: La gata Mia, volumen I

lunes, 28 de enero de 2013

La gata Mia, volumen I

Después de que mi gatita Clementina se escapara de casa, barajé la idea de adoptar otro gato. Lo aplacé porque ahora mismo es complicado encajar un animal en mi estilo de vida, pero también porque me daba mucha pena sustituir a la gatusa. La Clemen tenía mucha personalidad. Su manera de estar, de mirarte casi cabreada, de pedir jamón york de pie junto al frigorífico o de tumbarse sobre tu panza mientras dormías la siesta. Cómo bajaba los escalones bamboleando su tripota. Cómo se colocaba detrás del portátil, asomando la cabeza por un lado y la cola por otro. El día que se cayó de la cama con un golpe tremendo y tuvo a J. partiéndose de risa todo el fin de semana.

De las dos gatas que viven ahora conmigo, Mia es sin duda mi favorita. Me vendo fácil, porque Musa es una rancia que apenas deja que le acaricies la barbilla y Mia es toda amor. Le gusta tumbarse en mi cama, y maúlla mientras canturreo cuando no hay nadie en casa. Es una gata muy molesta, las cosas como son. Ayer estuve fabricando unas pseudocortinas para las ventanas y no hacía más que enredarse entre las telas. Se juega la vida cruzándose entre tus piernas, y cualquier día Cris o yo nos la pegaremos intentando esquivarla.

El viernes por la noche me puse muy malita. No sé qué me pasó, pero me desperté a medianoche y vomité varias veces. Cuando volví a la cama y me tumbé bocarriba muerta de frío, la gatita se coló por la puerta mal cerrada y se subió a la cama. Me quedé muy quieta, sintiendo cómo acomodaba su peso sobre mis piernas, y me dormí tranquila con su calor silencioso.


Ahora llevaba un rato aquí sentada, tratando de escribir. He escrito sobre pasear por Madrid y sobre el cine. He borrado los dos textos porque me parecían muy malos. Me encontraba (me encuentro) paralizada. Estoy asustada por varias cosas. Me asusta la posibilidad de que me guste alguien otra vez, con todo lo que eso implica, ahora que estaba empezando a disfrutar de haber saldado mis cuentas. Me asusta que mi abuela está ingresada y que todos intuimos que lleva despidiéndose un tiempo. No me asustan esas cosas por ese orden, obvio, pero hoy estaba frente al espejo del baño pensando que quizá mi abuela se marche y que yo tengo que seguir haciendo lo que le corresponde a mi edad y mi condición, seguir arriesgándome y tratando de construir una vida, signifique eso lo que signifique. De alguna forma, si mi abuela se muere coloca algo sobre mis hombros. Una nueva responsabilidad, un nuevo peso. No sé si me explico.

El caso es que estaba yo aquí delante del ordenador, asustada como el infierno, ya os digo, y entonces la gata Mia se me ha subido al regazo y se ha quedado ahí. Lo hace todas las noches. Espera a que lleve aquí un rato y después se me monta encima. Apenas se la siente respirar; está muy, muy quietecita. Yo había bajado las manos, esperando a la inspiración o a su sucedáneo, y ella ha apoyado su cuellecito oscuro contra mi muñeca. A ella le da igual que tú estés incómodo. Mia es una gata y piensa que se lo merece todo. No tiene conflictos, no tiene problemas ni piensa que sea o no digna de mi regazo o del de cualquiera. Se irá cuando le apetezca y volverá si quiere.

Como si me entendiera, Mia se levanta y baja al suelo. Luego sube de nuevo y yergue la cabeza, mirando la pantalla como si quisiera enterarse de lo que escribo sobre ella. Puedo oler desde aquí su piel de gatita. Me recuerda a la mía, a mi Clementina. Le agradezco que esté aquí hoy, conectándome con el sentimiento gatuno de sentir que uno simplemente se merece las cosas. Que lo que está aquí ahora puede no estarlo en el momento siguiente. Y que a veces hay que subirse a los sitios sin pedir permiso, apoyar la cabeza confiando en que habrá un respaldo y meterse entre las piernas de la gente, aunque sólo sea para que se den cuenta de que estás allí.

2 comentarios:

  1. Un abrazo muy fuerte, Marina.

    Sí, los gatos ayudan a todo eso y mucho más. Son amor :)
    :*************!!
    Gina

    ResponderEliminar
  2. Jo, la verdad es que entiendo que estés asustada. Te mando un abrazo muy grande que cruce Madriz.

    :*

    ResponderEliminar