massobreloslunes: Viernes

viernes, 11 de enero de 2013

Viernes

Este mediodía iba yo caminando junto a las Cuatro Torres y pensaba que me gusta Madrid. Imagino que cinco días aquí no son suficientes para hacer un juicio como ese, pero lo he pensado. Es curioso cómo el estado de ánimo inluye en lo que nos rodea. Las grandes ciudades siempre me han angustiado; las veía enormes y hostiles. Como últimamente, sin embargo, vivo en el país de la piruleta, no me siento amenazada por Madrid. Pienso que a mí me gusta la gente y aquí hay mucha, y que me gustan los detalles y aquí hay muchos también.Tiene uno la sensación de que está en el cogollo, de que aquí pasan cosas.

Ayer me apunté al roco, viva y bravo. Mi roco nuevo es fabuloso. Es gigante y tiene varias salas de distinto tipo, con presas sobre un plafón que imita a la roca. Me he unido a un grupo de entrenamiento dirigido, con el loable fin de ponerme fuerte como un limón salvaje, y ayer di mi primera clase. Al principio estaba de los nervios, como si se me hubiera olvidado escalar de un día para otro. Después resultó que hice un papel bastante digno, encadenando a la primera varios bloques de una compe que celebraron hace poco. Estoy más fuerte de lo que pensaba. Lo mejor, sin embago, fue encontrarme al final de la clase exclamando los mismos "vamos, bicho" que en Cádiz y discutiendo dónde íbamos a ir a escalar en cuanto den bueno.

Creo que lo voy a pasar muy bien aquí.

La muerte la voy llevando. Aún es pronto para hablar de eso. Ésta es la vez de toda la residencia que más rechazo estoy sintiendo hacia enfrentarme al sufrimiento ajeno. Normalmente no me da miedo, pero a ratos pienso que esto me viene un poco grande. He pasado la mañana a medias entrando con mi adjunta y a medias leyendo el capítulo sobre paliativos de un libro sobre psicooncología, tratando de reunir el valor para visitar a mi paciente la semana que viene. La situación de tener que acompañar a alguien a la muerte me parece todavía demasiado fuerte y surrealista, y creo que algo dentro de mí se rebela frente a ella. Aun así, no me va a quedar más remedio que agarrarme los machos y tirar adelante. Porque a veces pienso que quién me manda a mí meterme en esto. Y la mayoría de las veces contesto que bueno, que alguien tiene que hacerlo.

Aun así, curiosamente, esta profesión sigue haciéndome regalos. Ayer pensé en no ir al roco. Estaba cansada y casi decido dejarlo para la semana que viene. Después me dije que estoy viva y sana, y que si puedo escalar hoy, por qué no hacerlo. Pensé en todos los pacientes a los que he visto esta semana, y que no pueden ir a un roco porque están enfermos o doloridos o tristes. Pensé que mañana podría estar demasiado lejos, y que cada segundo que pasamos sobre la tierra es tan, pero tan precioso. Y me fui al roco, y lo pasé genial.

Me estoy dando cuenta de que una buena vida, en realidad, tiene que ver con prepararse bien para la muerte. Con vivir cada momento planteándonos si esa decisión nos hará estar más o menos en paz con la vida cuando nos toque irnos.

[Estamos apañados. Lo que le faltaba a mi cansina felicidad es el contacto diario con la muerte. Ya os podéis ir preparando para meses y meses de "oh-Dios-estar-vivo-es-la-ostia". Os pido disculpas de antemano.]

Este post se parece a las entradas de mi diario cuando tenía quince años, pero no doy para mucho más. Tengo el cerebro agotado de procesar información nueva y me quiero ir a dormir. Os veo en breve. Os quiero.

4 comentarios:

  1. A mí Madrid de momento, pse, que yo tampoco soy fan de las grandes ciudades. Me alegro de que tengas la sensación de que va a gustarte, eso es bueno. ¡Tu roco tiene una pinta genial! :-)

    Un besote y distruta del fin de semana! ;-)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es un roco genial de principio a fin. ¡¡Otro besote para ti, e ídem con el finde!!

      Eliminar
  2. Qué dificl me parece estar en oncología, pero veo que te lo tomas con esa actitud tan tuya, en la que ya estás sacando el lado positivo de las cosas y aplicándolo a tu vida, me alegro.
    Madrid...Bueno, unos la aman, otros la odian, a mi me es indiferente, pero la odio un poquito más que la amo.
    un beso!
    Eve

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. De Madrid ya te diré cuando me vaya, y de la psicoonco también. Es duro y raro, y todavía llevo poco tiempo como para hacer un juicio coherente más allá de eso.

      Un besín.

      Eliminar