massobreloslunes: El sandwich de plumas

lunes, 4 de febrero de 2013

El sandwich de plumas

Mi día de hoy ha sido asqueroso nivel oncología, así que en lugar de ponernos serios y hablar de que igual se me está pirando un poco la olla porque voy viendo a la muerte en todas partes, rollo Destino Final, vamos a escribir un post absurdo para olvidar que la realidad es básicamente una puta mierda.

El post se subtitula: por qué si eres un maromo bueno, interesante, escalador y razonablemente atractivo debes tener sexo conmigo PRONTO.

Antes de continuar, querido lector, tómate tu tiempo. Los humanos somos seres rapidillos a los que nos gusta anticiparnos y buscar explicaciones. Estarás pensando que te voy a contar otra vez que soy a la par estupenda y entusiasta, y que lo explícito de mis posts con la etiqueta "no puedo creer que no tuviera etiqueta para sexo" habla por sí solo. Después lloriquearé un rato diciendo que quiero un novio, empezaré a penar porque San Valentín se acerca y culminaré con un intento de salvar mi dignidad diciendo "pero el sexo sin compromiso no me afecta, así que venid a mí".

Pues no. Listo, que eres un listo.

Resulta que de un tiempo a esta parte, me he dado cuenta de que mi querido nórdico, el que compré en el Hipercor de Granada (pronúnciese hipercá) hace ya cinco años, no abriga tanto como antes. No sé por qué. Quizá las plumas han perdido plumicidad. Quizá envejezco y soy más friolera. Quizá me he quitado una capa cálida de grasita corporal. La cuestión es que últimamente el frío y yo hemos entrado en escalada, como EEUU y la URSS, y cuando me he querido dar cuenta, estaba durmiendo con leotardos térmicos, leggins, calcetines, camiseta térmica, pijama, forro polar, el nórdico y una manta. Verídico. A pesar de eso, me levantaba helada. Esta casa no está muy bien aislada y es un ático, así que de madrugada se parece demasiado a un iglú.

Así que hoy, después de darle un par de vueltas y concluir que total, en algún punto tendré que empezar a alimentarme de arroz blanco así que de perdidos al río, me he plantado en El Corte Inglés a aprovechar la Semana Fantástica de las Sábanas, o algo parecido. Que todas las semanas son fantásticas en el Corte Inglés, por otra parte, así que no tiene mérito haber pillado esta. He enganchado a un señor muy amable, nivel el Vendedor Motivado de los vaqueros de este verano, y le he dicho que quiero un edredón calentito con buena relación calidad-precio. Este señor ha tenido más suerte que VM, porque como el edredón no tiene por qué hacerme buen culo, soy menos sibarita. Me ha vendido un nórdico tirolés con nosecuántos millones de plumas de ganso y cientos de hilos de satén entretejidos, que encima estaba a mitad de precio y que venía en una cómoda funda de algodón.

"Es una buena compra", repetía el señor mientras me cobraba. "Más le vale - he contestado -, porque como siga pasando frío por las noches, va a tener usted un karma horrible". Ha sonreído con pavor. No sabe que se lo digo en serio.

Después he llegado a casa lista para hacer la cama y cambiar mi vida nocturna. He sacado el edredón antiguo y me disponía a guardarlo cuando he recordado algo. Una de las que llamaremos "las lecciones para la vida de Marian Keyes". Ahora mismo sólo recuerdo otra, que es: "si me quedara una hora de vida, la pasaría haciendo galletas en forma de zapato", pero seguro que hay más, porque MK es muy sabia. Lo que he recordado hoy es algo que hacía la protagonista de uno de sus libros y a lo que llamaremos el sandwich de plumas.

El sandwich de plumas no es una mera comodidad. Es lujuria. Es pereza. Es todos los pecados capitales a la vez, menos quizá la gula, pero sólo porque no puedes comer edredón nórdico.

Consiste en que utilizas dos nórdicos, dos. Uno lo colocas sobre el colchón y lo tapas con la bajera; el otro lo metes en su funda y lo pones encima. Como resultado, duermes con nórdico por arriba y otro por abajo, en un maravilloso bocadillo de calor y suavidad del que el despertador te arrancará sin piedad y con lágrimas en los ojos.

Así es mi cama ahora.

Y por eso, maromo bueno, interesante, escalador y razonablemente atractivo, éste (y no otro) es el momento óptimo para tener sexo conmigo. Porque podrás experimentar el sandwich de plumas con una rubia natural emocionalmente deprivada y debes hacerlo ahora, antes de que llegue la primavera y tenga que decirle adiós a mis dos maravillosos nórdicos. Así que ya sabes: no pierdas el tiempo. Esto es como la Semana Fantástica del Corte Inglés: luego habrá más oportunidades de conseguir beneficios, pero éstos, concretamente, tienen fecha de caducidad.

(Aprovecho para decir que quien quiera seguir mis estupideces musicales en Melomarina, e incluso apuntarse a escuchar los disquitos conmigo, lo mejor que puede hacer es agregarme a twitter -> @marinalunes, porque he configurado el Tumblr para que se coordine con twitter y avisar cada vez que publique algo nuevo. He dicho)

4 comentarios:

  1. Pues no parece muy cómodo tu invento (reposar sobre una superficie iregular, buf), pero supongo que tienes un frío que te hace olvidar cualquier cosa que no sea paliarlo. Ten cuidado con lo del nórdico por abajo, que puede que corte la transpiración y te levantes un día sudada; y sudor + frío es una combinación nefasta.
    Por cierto que es curioso esto del sexo no como forma de conseguir placer o amor, sino como medio para conseguir calor xD Es todavía más primario e interesado, jaja.

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  2. Será "depravada" o "privada", ¿no? Lapsus linguae...

    Quienes ocuparán tus plumas sin duda serán los gatos; esos sí que saben.


    Del resto no comento que se me ve el plumero si no xD a todo esto ¿dónde vas a subirte por las paredes al final? Mera curiosidad; hasta que quites las mantas los rocos al aire libre son un poco utopía...


    J the lurker (por diferenciar!).

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  3. ¡Jajaja! Yo estoy igual, me compré unas sábanas con una cantidad perturbadora de felpa, la verdad. Sólo puedo decir que esto ha cambiado mi perspectiva y ahora comprendo a Gollum (sucio hobbit, nos ha robado las sááábanas...)

    Un besote y feliz miércoles, Marina!

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