massobreloslunes: Esguince mental

domingo, 17 de febrero de 2013

Esguince mental

A veces estás escribiendo, y escribiendo, y venga a escribir (esa es mi vida) y de repente das un patinazo. Como cuando caminas. E, igual que me pasó hace diez días con el esguince, todo se tuerce y te caes al suelo partida de dolor. No sé por qué, pero estos dos últimos días ha sido así. Me sentía, como dice Natalie Goldberg en uno de sus libros, "explotada por la musa". Tenía que ver con la GPPEP, creo yo. Es cierto que es un texto sobre psicología y que no es tan íntimo como esto, pero no deja de ser escritura y de haber salido de mis manos y mi cabeza. Sigue siendo personal, significa exponerse y también duele.

A veces los pacientes tienen ansiedad y se quejan porque la medicación los seda. Yo siempre les digo que esto es como la cara y la cruz de una moneda:  no puedes tenerlas a ambas al mismo tiempo. Y no puedes estar tranquilito y no sedado. O te sedas, o vives la vida con su angustia y su dolor. Creo que con esto es igual. Tienes que elegir. O escribes con todas sus consecuencias o no escribes y te callas la boca.

Ayer fue un día malo. Malo nivel que en un momento dado me tuve que resignar a que estaba muy, muy triste y muy, muy amargada de tener el pie mal y muy, muy cansada de intentar aprovechar el tiempo, ser una buena psicóloga en todos los ámbitos de mi vida y buscarle un sentido a los días. Me tiré en el sofá y me dormí con las dos gatas encima. Me desperté preguntándome si quiero seguir haciendo esto. Escribir en general y escribir sobre mí en particular. ¿Qué sentido tiene? Me deja en una posición muy débil. Soy el equivalente existencial al animal que se tira en el suelo descubriendo el cuello.

Entonces pensé que en los libros que me han ayudado a mí la gente se exponía. En la de desconocidos que me han contado sus penas y debilidades de forma más o menos directa. Pensé que esta era mi forma de hacer las cosas y que sí que merece la pena. Y decidí que no me lo iba a plantear más; que iba a hacerlo, punto. Que no es ni bueno ni malo. Que, como dice Harold Brodkey, que escribió con crudeza sobre su SIDA, su homosexualidad y la proximidad de su muerte, "no creo en el sentido de la intimidad o, mejor dicho: no creo en dejar la memoria en manos y bocas ajenas" (cito de memoria, que no he podido encontrar la frase en Google).

En estos días post escayola vuelvo a caminar por la casa. Cuando pude sostenerme de nuevo sobre los dos pies, fue mágico. Está bien recuperar poco a poco lo que antes dabas por sentado. Lo aprecias de nuevo. Camino muy despacio, como si estuviera aprendiendo a andar, procurando estar atenta al contacto de mis pies sobre el suelo. Lo mismo me pasa cada vez que tengo esguinces mentales de escritora. He de recuperar el ritmo, ponerme otra vez de pie, tener cuidado para no volver a abrir las heridas. Lo importante es seguir adelante. No abusar del reposo. Y, sobre todo, tener en cuenta que andas en una dirección. Que andas porque crees en la posibilidad de llegar a alguna parte.

1 comentario:

  1. Yo cuando me rompí el brazo y me quitaron la escayola después de casi tres meses, también me sentí así... el pequeño milagro de la anatomía! Creo que es normal que tengas fluctuaciones de ánimo estos días, la verdad es que con lo del pie se pasa mal, básicamente porque no eres todo lo autónoma que quisieras.

    Un besote y espero que estés teniendo un buen lunes, que para algo es tu día favorito! ;)

    P.D. Empecé a leer la guía, pero aún voy casi por el principio, que estos días estoy super liada :(

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