massobreloslunes: Ignorando con decisión el factor psicópata

jueves, 28 de febrero de 2013

Ignorando con decisión el factor psicópata

Estoy sentada en la sala de reuniones de la unidad de agudos de La Paz, escuchando cómo una compañera expone un caso. Últimamente, cada vez tengo más a menudo la sensación de estar enjaulada. De tener que pasar un número preocupante de horas haciendo cosas que no quiero hacer con gente con la que no quiero estar. Disimulo el malestar viendo pacientes: toda la burocracia del mundo, las reuniones absurdas, el tiempo perdido y los asentimientos de cabeza a facultativos y coordinadores se difuminan cuando puedo ver pacientes.

El caso es que me aburro tanto que jugueteo con el móvil. Me aburro por mi culpa, ojo, que las supervisiones son interesantes; lo que pasa es que creo que estoy tan sensibilizada a la obligación de permanecer sentada en sitios que me rebelo enseguida. Abro la bandeja de entrada y actualizo. Recibo mucho correo interesante desde que abrí Psicosupervivencia, y es raro el día que los lectores no me sorprenden o me conmueven.

El suyo está pensado casi como un anuncio publicitario. "Hola, Marina - me dice -, ¿quieres tomar un café conmigo?". A mí me hace tanta gracia el comienzo que lo demás es casi innecesario, aunque agradezco la explicaciones, las propuestas y las frases graciosas. Me cuenta que le gustaría hacer algo parecido a la iniciativa de homo minimus, que pretende almorzar con una persona nueva distinta cada semana. 

Yo a ratos me canso, francamente. De lo del blog, que alguien te lea, que quiera quedar contigo y demás, y de que luego tú estés en esa desventaja tan brutal y absurda, encajando o desencajando en vete a saber qué expectativas. Esta mañana, ya lo he dicho, no estaba muy católica, así que aunque el mail me hizo sonreír, casi pensé en decirle que no. O que bueno, que sí pero con unos mínimos: algo como un cuestionario sobre él que me haga sentir menos perdida. Debería contar con el factor psicópata más a menudo.

Aun así, nada más llegar a casa abro la bandeja de entrada y le contesto que sí, que claro, que me encantaría.

Y psé, pues no sé... en realidad podría ser divertido. Sigo sin estar muy católica, con la vida en general y con conocer lectores masculinos en particular, pero no puedo decir que no. No por nada, sino porque este mundo es raro y ya dije hace unos días que quería ponerme de lado de la honestidad. Y en este mundo raro, donde me anclan a las sillas más a menudo de lo que me gustaría, y la gente juega juegos que no entiendo, y tienes que mostrarte distanciada para mostrarte interesada y viceversa, que alguien se te acerque virtualmente un jueves por la mañana y te pregunte si te quieres tomar un café con él mola. Así, sin más. Mola. Y sigo cayendo porque me sigue molando, pese a las hostias. Me siguen fascinando el valor y la autenticidad. Siempre voy a querer jugar a ese juego.

Así que bueno, en esas estamos. En tomar café con desconocidos, otra vez. Obviando el factor psicópata, otra vez. Absurdamente arrojada, siempre. Y qué más da, chavales; tengo el tobillo bien, y el coco bien, y mañana es viernes.

3 comentarios:

  1. Ayy.... Marina! Sólo con las primeras frases de tus post ya se te ve de lejos como estás. ¿me permites que te haga/dé una propuesta/solución? Viendo que eres una chica super activa podrias apuntarte a clases de defensa personal, por un lado es completamentario con la escalada ya que no te requerirá un sobre entrenamineto que te agote y por otro lado aprendrás técnicas que te daran una seguridad (mental i física) para ir por este mundo.
    Con esta propuesta no digo que te vayas a convertir en una Bruce Lee o una Chuck Norris del día a la noche, pero creo que te puedes divertir y además ser de utilidad para way of life.

    Besitos!

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  2. Y que siempre quieras seguir jugando a ese juego, supongo!

    Me alegro mucho de que tu tobillo vaya bien! :)

    Un besote!

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  3. y te tomaste finalmente el café?

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