massobreloslunes: A grandes males

miércoles, 5 de octubre de 2022

A grandes males


Hace cinco meses dije que iba a volver y, obviamente, no volví.

Es ridículo y vergonzoso tanto para mi faceta de escritora, como para la de psicóloga. Si fuera una escritora comprometida, mi pasión desbordante por el oficio me traería aquí cada día, pero si al menos fuera tan solo una buena psicóloga, podría convencerme a mí misma para hacerlo aunque no me apeteciera.

Sin embargo, ¡las cosas han cambiado, lectores! ¡Hay futuro para Más sobre los lunes!

En un alarde de a grandes males, grandes remedios, he dejado mi trabajo. BUM. He cerrado mi empresa (estoy en ello, más bien) y voy a dedicarme un tiempo a mis labores. No lo he hecho para escribir aquí, o al menos no en apariencia pero, ¿y si en realidad sí? ¿Y si todas mis justificaciones no son más que una elaborada fachada que oculta el deseo ardiente de retomar este blog?

En mayo de 2023 hará diez años que conocí a Pablo, y todos sabemos que eso tuvo la culpa de que yo dejara de escribir aquí. Lo dice Elizabeth Gilbert en su entrevista con Tim Ferriss: la gente abandona la escritura cuando descubre que otras cosas pueden cumplir la misma función. Master Card, Muffin, Merlot, Men. En mi caso, fue un hombre, y ni siquiera el hecho innegable de que es un hombre bueno me absuelve de la vergüenza de haber abandonado la escritura.

Así que he dejado el trabajo y, esta vez sí, voy a volver. Hoy he iniciado una nueva rutina: todas las mañanas, después de levantarme, vendré a Sofrano, una cafetería para escaladores de la isla griega en la que vivo, y escribiré aquí. Será lo primero que haga y no fallaré salvo por causas de fuerza mayor.

(Ejemplo de causa de fuerza mayor: en un par de semanas me voy a un curso de meditación donde no podré hablar, ni usar el teléfono, ni hacer otra cosa que no sea poner mi culo en el cojín y perseguir el Nirvana)

Hoy es mi primer día de mi nueva rutina. Me acabo de zampar un desayuno con: rúcula, huevos duros, queso griego, pan, mantequilla y miel. A veces me pregunto si no me he ido de España porque los desayunos en el extranjero son mejores. 

Para inaugurar esta nueva rutina y demostrarme a mí misma que yo puedo, voy a escribir no uno, sino DOS posts. 

A por el segundo. 

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