massobreloslunes: La tarta, la tarta, la p*ta de la tarta

jueves, 17 de noviembre de 2022

La tarta, la tarta, la p*ta de la tarta



Bueno, pues resulta que hace unos días me dio antojo de tarta de queso.

La VISUALIZABA en mi boca: una tarta con mucho sabor a queso, no demasiado dulce, bien consistente y perfecta.

Ahora que soy desperate housewife, puedo marcarme objetivos en la vida como aprender a hacer una tarta de queso perfecta y quedarme tan pancha, así que tecleé en Google: best recipe cheesecake y encontré esta.

Me dio confianza. Parecía (relativamente) simple y tenía vídeos.

Problema 1: hacían falta unas galletas llamadas Graham Crackers que, obviamente, no se consiguen en Grecia (ni sé a qué saben, con lo que tampoco podía buscarles sucedáneos).

Fear not! Decidí hacer mis propias Graham Crackers.

Enrolé a mi hija Alana, que es fan de la repostería porque es una buena ocasión para comer azúcar directamente del bote, y allá que nos pusimos a hacer galletas.

A excepción del momento en que Alana consumió un 10% de su peso corporal en mantequilla con azúcar, y del otro momento en que volcó la harina en la encimera y le echó media botella de agua mientras yo no miraba, «porque yo también quiero hacer una masa, mamá», todo iba bien.

Habían salido un montón de Graham Crackers que, para quien tenga curiosidad, son parecidas a las galletas Digestive (que en Grecia tampoco existen, así que no me habría resuelto el problema saberlo de antemano). Las metí en un tupper y me congratulé porque ya estaba un paso más cerca de la tarta.

Segundo problema: no tenía sour cream o crema agria para los amantes de la lengua patria.

(Aquí es donde hago una nota mental de no mirar más las recetas en páginas de EEUU. Pero qué queréis que os diga: mi yanquifilia me puede).

Fear not, de nuevo! Se puede hacer en casa. Encontré una receta también para eso y puse a fermentar una mezcla de limón, leche y nata en la encimera.

Después de dos días, la mezcla seguía igual, intuyo que porque ya hace fresco y aquí en Grecia sufren del Síndrome de la Negación Térmica y creen que no hace frío, así que no hay calefacción en ninguna parte. En Málaga también se sufre del SNT muy gravemente y por eso la gente se sienta en la terraza aunque sea diciembre porque «al sol se está estupendamente», y luego cae el sol y se te duermen los dedos de los pies.

Pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.

Desesperada, metí la mezcolanza en el horno a baja temperatura y ahí sí: cuajó estupendamente.

Ayer me disponía a hacer la tarta con mi hija y una amiga pero, ¡oh, no! Para que saliera perfecta, los ingredientes debían estar a temperatura ambiente y no daba tiempo, así que les dije que la hacíamos hoy.

Con lo que no contaba era con que para entonces, nos habíamos comido casi todas las Graham Crackers.

Y, para colmo, anoche no se me ocurre otra cosa que servir la mitad de la crema agria con la cena, con lo cual tampoco tenemos suficiente.

He tratado de hacer más mezcolanza: la he metido en el horno junto con la mantequilla, para que estuviera a temperatura ambiente porque también tengo que hacer más Graham Crackers, pero se me ha ido la pinza con la temperatura del horno y toda la mantequilla se ha derretido.

(La crema agria parece haber salido bien, no obstante)

Así que para hoy tengo que: 

- Comprar más mantequilla.

- Hacer más Graham Crackers.

- Acordarme de sacarlo todo para que esté a temperatura ambiente.

- Calentar el ambiente, porque con el STN la temperatura ambiente es exactamente igual que la de la nevera.

- Hacer la p*ta tarta.

- Encontrar a gente a quienes encasquetarles pedazos de tarta porque es jueves y el domingo nos vamos.

Pero que yo esa tarta la hago como que me llamo Marina Díaz Carmona, ya te lo digo yo.

1 comentario:

  1. Jajajaja esa tarta es el parto de la burra, chiquilla. Me ha gustado mucho ese síndrome tan griego y malagueño...te digo por experiencia que es también muy gaditano.
    Abrazos.

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