Como estoy en la casa familiar, me están dando ataques de adolescencia repentina. Una cree que se está convirtiendo en sofisticada mujer de mundo y se encuentra peleándose con su madre, viendo Dirty Dancing y exclamando a cada rato "qué peliculón, qué peliculón" o abrazándose a su oso de peluche mientras reniega de los tíos.
Mi embarazosa adolescencia me asalta en los olores, en cómo subo y bajo a zancadas las escaleras para coger el teléfono, en las irreprimibles ganas que me están entrando de escuchar Take That. Recuerdo diarios forrados con cubiertas chillonas y candados diminutos, hojas con corazones y velas de colores para hacer sortilegios de amor. ¿Sabéis todas esas series de estúpidas chicas americanas? Bueno, eran bohemias intelectuales a mi lado. Yo fui una adolescente de libro, con amigas íntimas, declaraciones intempestivas y brillo de labios. Ahora, que me creo que me he escapado de todo eso y me he incorporado a un mundo despreocupado de cañas, vaqueros y carpetas bajo el brazo, me encuentro con que me atacan, como ráfagas de viento en una casa mal construida, ventoleras emocionales como las de los quince años. Hay que joderse.
Amor eterno frente a sexo sin compromiso. Tacones y pelo liso frente a zapatillas y el sucedáneo de melena descuidada que llevo ahora. Me creo que he crecido y empiezo a controlar mi vida, pero aún tengo demasiado cercana la época en que me miraba cada día el pecho en el espejo para ver si me había crecido.
Espero que se me pase. Para vacunarme, duermo largas siestas junto a la chimenea, leo a Freud y bebo vino dulce mientras ayudo a mi madre en la cocina (porque no sé si ayudará, pero está bueno).
Al menos, mis sentimientos son mixtos: mitad pava pubescente, mitad universitaria cínica:
Creo que nadie va a quererme nunca, y además
no quiero que nadie lo haga.
miércoles, 7 de diciembre de 2005
martes, 6 de diciembre de 2005
Bienvenido
De aquí a treinta y tantos años a lo mejor se compra una casa.
Para los veintimuchos se casará o se arrejuntará.
A mitad de la veintena encontrará su primer curro.
Con veintitantos se licenciará… retrasándose un poco más si hace caso a los genes ingenieriles de su familia.
Dentro de veintidós años igual ha abierto un blog.
Con veinte tendrá su primera novia seria.
Con dieciocho, si tiene suerte, perderá la virginidad.
A los quince mirará revistas porno y los culos de las niñas de su clase.
Con trece le empezará a cambiar la voz y le saldrá bigotillo.
De aquí a diez años espero que aún juegue, y que juegue en la calle.
Con siete seguro que le encantan las piezas de lego y construir, quién sabe… caminos, canales y puentes, seguro.
Con cinco hablará ya casi como una personita.
En dos años hará caerse la baba de todo el que tenga a su alrededor.
De aquí a doce-dieciocho meses dirá “papá" y "mamá”.
En los próximos días va a hacer felices a un montón de personas.
De momento acaba de nacer y ya le quieren. Se llama Jorge, y desde aquí le doy la bienvenida a este mundo (ni bueno ni malo; el que tenemos, sin más) y le dedico su primer post.
Para los veintimuchos se casará o se arrejuntará.
A mitad de la veintena encontrará su primer curro.
Con veintitantos se licenciará… retrasándose un poco más si hace caso a los genes ingenieriles de su familia.
Dentro de veintidós años igual ha abierto un blog.
Con veinte tendrá su primera novia seria.
Con dieciocho, si tiene suerte, perderá la virginidad.
A los quince mirará revistas porno y los culos de las niñas de su clase.
Con trece le empezará a cambiar la voz y le saldrá bigotillo.
De aquí a diez años espero que aún juegue, y que juegue en la calle.
Con siete seguro que le encantan las piezas de lego y construir, quién sabe… caminos, canales y puentes, seguro.
Con cinco hablará ya casi como una personita.
En dos años hará caerse la baba de todo el que tenga a su alrededor.
De aquí a doce-dieciocho meses dirá “papá" y "mamá”.
En los próximos días va a hacer felices a un montón de personas.
De momento acaba de nacer y ya le quieren. Se llama Jorge, y desde aquí le doy la bienvenida a este mundo (ni bueno ni malo; el que tenemos, sin más) y le dedico su primer post.
domingo, 4 de diciembre de 2005
Home alone
Mis compañeras de piso están cada una en su ciudad, así que yo, que se supone que me he quedado en Granada para estudiar, me dedico a:
- Cantar mucho y muy alto.
- Bajar películas apropiándome yo solita de todo el ancho de banda.
- Pasar el día en pijama.
- Recitar a Espronceda y a Quevedo mientras la ropa, tendida en el salón para que no la moje la lluvia, me mira boquiabierta.
- Fregar MIS platos, y ni uno más.
- Cocinar crepes para Jose mientras destroza canciones a la guitarra.
- Invitarte a cenar y desnudarte en mitad del pasillo.
(Ummm... no sé qué me gusta más de todo lo anterior)(Es broma, sí que lo sé)
- Cantar mucho y muy alto.
- Bajar películas apropiándome yo solita de todo el ancho de banda.
- Pasar el día en pijama.
- Recitar a Espronceda y a Quevedo mientras la ropa, tendida en el salón para que no la moje la lluvia, me mira boquiabierta.
- Fregar MIS platos, y ni uno más.
- Cocinar crepes para Jose mientras destroza canciones a la guitarra.
- Invitarte a cenar y desnudarte en mitad del pasillo.
(Ummm... no sé qué me gusta más de todo lo anterior)(Es broma, sí que lo sé)
sábado, 3 de diciembre de 2005
Todos los fríos el frío
De todos los fríos del mundo...
... el de antes de dormir, cuando pataleo bajo el edredón para entrar en calor...
... el de levantarme por la mañana y sentir cómo se enfría el sudor nocturno al contacto con el aire helado...
... el de los segundos que transcurren entre salir de la ducha y coger la toalla...
... el que hace en la calle, cortante y arisco, que me lame las manos y el trozo de mejilla que deja libre la bufanda...
... el de la facultad, que soluciono apoyándome en el radiador durante los cambios de clase, teniendo cuidado de no dejarme pegados los trozos de piel...
... mi favorito es, sin duda, el que paso justo antes de meterme desnuda en tu cama.
... el de antes de dormir, cuando pataleo bajo el edredón para entrar en calor...
... el de levantarme por la mañana y sentir cómo se enfría el sudor nocturno al contacto con el aire helado...
... el de los segundos que transcurren entre salir de la ducha y coger la toalla...
... el que hace en la calle, cortante y arisco, que me lame las manos y el trozo de mejilla que deja libre la bufanda...
... el de la facultad, que soluciono apoyándome en el radiador durante los cambios de clase, teniendo cuidado de no dejarme pegados los trozos de piel...
... mi favorito es, sin duda, el que paso justo antes de meterme desnuda en tu cama.
domingo, 27 de noviembre de 2005
Domingo
Me despierto sin resaca, gracias a mi buena decisión de tomar sólo cerveza anoche. Pienso “qué bien, es domingo”, subo la persiana y me vuelvo a tumbar un rato mientras veo entrar el sol desde la calle. Después de remolonear, me levanto, me hago un zumo, tostadas y colacao y me lo llevo todo en una bandeja al salón. Veo “Quintillizos”, doy un par de vueltas por Internet (qué lujo tenerlo ya en casa) y me propongo estudiar. No estudio nada. Cuando me quiero dar cuenta estoy en la terraza, calentándome al sol de invierno, con los ojos cerrados y los pantalones remangados sobre las rodillas. Ana se despierta y se me une, y se fuma un cigarro mientras suspira: “qué bien estamos aquí, Mari”.
Limpio y, como siempre que limpio, me propongo hacerlo más a menudo. Saco los libros de la estantería y les paso amorosamente el trapo del polvo. Aparto la cama y barro enormes bolas de pelusa con personalidad propia que se han quedado atrapadas debajo. Friego con fregasuelos marca Hacendado y olor a primavera.
Comemos tallarines de sobre porque no nos apetece cocinar. Pinchamos alternativamente música en nuestros respectivos ordenadores, y nos extasiamos un rato con una foto de un tío al que conoció Ana en un chat (qué mandíbula, qué nariz, qué ojos, repetimos como bobas).
Fregamos los platos mientras hablamos de cómo exactamente le vamos a montar el club de fans al tío de la foto. Limpio la cocina y arreglo el lavadero, mientras Ana chatea sentada en el sillón, portátil en mano, riéndose sola frente a la pantalla. Decide hacer crepes y me obliga a quedarme en el salón mientras ensucia alegremente la cocina recién limpiada, y tras un par de intentos repegados a la sartén viene orgullosa con un crepe primorosamente enrollado y relleno de chocolate.
Ahora estoy aquí, sentada en el salón, mirando los posters que hemos colgado esta semana, lamiéndome los restos de chocolate de los labios, tecleando, intentando recoger con los pies algo del calor que emana el calefactor.
Y todo esto sólo para decirte que no te he echado de menos nada nada.
Limpio y, como siempre que limpio, me propongo hacerlo más a menudo. Saco los libros de la estantería y les paso amorosamente el trapo del polvo. Aparto la cama y barro enormes bolas de pelusa con personalidad propia que se han quedado atrapadas debajo. Friego con fregasuelos marca Hacendado y olor a primavera.
Comemos tallarines de sobre porque no nos apetece cocinar. Pinchamos alternativamente música en nuestros respectivos ordenadores, y nos extasiamos un rato con una foto de un tío al que conoció Ana en un chat (qué mandíbula, qué nariz, qué ojos, repetimos como bobas).
Fregamos los platos mientras hablamos de cómo exactamente le vamos a montar el club de fans al tío de la foto. Limpio la cocina y arreglo el lavadero, mientras Ana chatea sentada en el sillón, portátil en mano, riéndose sola frente a la pantalla. Decide hacer crepes y me obliga a quedarme en el salón mientras ensucia alegremente la cocina recién limpiada, y tras un par de intentos repegados a la sartén viene orgullosa con un crepe primorosamente enrollado y relleno de chocolate.
Ahora estoy aquí, sentada en el salón, mirando los posters que hemos colgado esta semana, lamiéndome los restos de chocolate de los labios, tecleando, intentando recoger con los pies algo del calor que emana el calefactor.
Y todo esto sólo para decirte que no te he echado de menos nada nada.
miércoles, 23 de noviembre de 2005
Yo quiero un nombre para mi blog
De acuerdo, chicos, estoy harta de tener un blog anónimo. Es como un hijo de la inclusa al que nadie quiere bautizar. Le he dado vueltas a algunos nombres, pero ninguno me termina de convencer, así que he pensado en pediros ayuda.
¿Qué os sugiere este blog? ¿Qué os sugiero yo? ¿En qué pensáis cuando abrís marinainthemiddle? Se admiten frases, juegos de palabras, nombres inventados y fantasías eróticas.
Sí, sí, SÉ que ponerle nombre a un blog es algo muy personal que debería currarme yo pero, qué queréis que os diga, NO SE ME OCURRE NADA. Si me regaláis alguno, os pondré una dedicatoria en una esquinita o algo así, ¿ok?
Los que propongo yo son:
Marina in the Middle (el antiguo, pero no me gusta demasiado ya).
Infinito Proyecto de Mí Misma (este es de un poema de Chantal Maillard).
Marina por Medio o Marina en Medio(este lo propuso Golfo
Marina Anda Suelta (este me gustó, pero ahora que lo leo parece como que tengo diarrea :S)
Como veis, no estoy muy lúcida. Espero sugerencias.
Gracias :D
¿Qué os sugiere este blog? ¿Qué os sugiero yo? ¿En qué pensáis cuando abrís marinainthemiddle? Se admiten frases, juegos de palabras, nombres inventados y fantasías eróticas.
Sí, sí, SÉ que ponerle nombre a un blog es algo muy personal que debería currarme yo pero, qué queréis que os diga, NO SE ME OCURRE NADA. Si me regaláis alguno, os pondré una dedicatoria en una esquinita o algo así, ¿ok?
Los que propongo yo son:
Marina in the Middle (el antiguo, pero no me gusta demasiado ya).
Infinito Proyecto de Mí Misma (este es de un poema de Chantal Maillard).
Marina por Medio o Marina en Medio(este lo propuso Golfo
Marina Anda Suelta (este me gustó, pero ahora que lo leo parece como que tengo diarrea :S)
Como veis, no estoy muy lúcida. Espero sugerencias.
Gracias :D
sábado, 19 de noviembre de 2005
Metapost
¿Dónde está la frontera entre la privacidad y la ficción? ¿Dónde acaba Marina la real y empieza Marinainthemiddle? Me he puesto hoy a reflexionar a cuenta de una conversación con un amigo, que dice que le parece muy heavy mi costumbre de dar la dirección de mi blog a la gente que conozco. Es cierto que a veces me gustaría que éste fuera un lugar secreto, ser únicamente un ente virtual a quien nadie conoce. La cuestión, supongo, es que yo soy más escritora que bloguera. Un bloguero es más anónimo, más travieso, más virtual. Como escritora, no debería darme miedo que los demás lean lo que yo quiero que lean, aunque hable de mi dolor, aunque aparezcan mis fantasmas. En muchos casos, este blog es un ejercicio de exhibicionismo, de perder mis miedos. Utilizo mucho a las personas, sus rasgos, sus historias. Exagero lo que veo y lo convierto en ficción, pero puede verse mi huella como el rastro de una renqueante babosa. No quiero que me de miedo que esas personas se reconozcan o me reconozcan a mí , porque pienso seguir haciéndolo toda la vida.
Sin embargo, ¿hasta dónde pensáis que llega mi desnudez emocional? Es cierto que hay mucho de mí aquí, pero como dice este post, “no os cuento mi vida, sólo os la escamoteo”. Cada uno de los textos que publico ha pasado antes por un filtro que es mi propia censura. No se trata de mirar si cuentan o no algo íntimo, o si dejan demasiado al descubierto quién soy yo exactamente. Opino que hay dos formas de escribir: utilizando la literatura como pretexto para contar las miserias y utilizando las miserias como pretexto para hacer literatura. Personalmente, prefiero la segunda, y ése es el criterio de calidad por el que mido lo que publico en el blog. Cuando la historia ha de ser contada, sin importar que me deje bien o mal, sin importar que realce o no la imagen de pseudointelectual que en fondo me gusta dar… entonces voy y la cuento. No me importa usar mi vida para escribir, pero sí me importa escribir para que los demás sepan cómo es mi vida. Imagino que sigue siendo el consejo número dos.
En cualquier caso, no sé si me conocéis. No sé si es más real la Marina que escribe aquí que la que toma cafés y cañas en el otro mundo, el real. Supongo que es la segunda la que está verdaderamente viva, pero me fío tanto de las palabras que no lo puedo asegurar del todo.
Ahora sólo me queda saber vuestra opinión ; )
Sin embargo, ¿hasta dónde pensáis que llega mi desnudez emocional? Es cierto que hay mucho de mí aquí, pero como dice este post, “no os cuento mi vida, sólo os la escamoteo”. Cada uno de los textos que publico ha pasado antes por un filtro que es mi propia censura. No se trata de mirar si cuentan o no algo íntimo, o si dejan demasiado al descubierto quién soy yo exactamente. Opino que hay dos formas de escribir: utilizando la literatura como pretexto para contar las miserias y utilizando las miserias como pretexto para hacer literatura. Personalmente, prefiero la segunda, y ése es el criterio de calidad por el que mido lo que publico en el blog. Cuando la historia ha de ser contada, sin importar que me deje bien o mal, sin importar que realce o no la imagen de pseudointelectual que en fondo me gusta dar… entonces voy y la cuento. No me importa usar mi vida para escribir, pero sí me importa escribir para que los demás sepan cómo es mi vida. Imagino que sigue siendo el consejo número dos.
En cualquier caso, no sé si me conocéis. No sé si es más real la Marina que escribe aquí que la que toma cafés y cañas en el otro mundo, el real. Supongo que es la segunda la que está verdaderamente viva, pero me fío tanto de las palabras que no lo puedo asegurar del todo.
Ahora sólo me queda saber vuestra opinión ; )
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