massobreloslunes: Fragmentos Trocitos

jueves, 8 de enero de 2009

Fragmentos Trocitos

Últimamente pienso en volar. Me he comprado un calendario de Chagall y observo a sus figuras planear sobre las ciudades y los ríos. Creo que tantos años de realismo sucio están haciendo su efecto, y hay algo en mí que quiere soñar y ser desesperadamente cursi. Después de leer "El mundo que vendrá", donde se cuenta precisamente la historia del robo de un Chagall, no quiero más que sobrevolar los edificios y escribir sobre colores brillantes y olores a flores y a frutas.



Camino por los bosques de la Alhambra. Alucinante Granada, que tiene cinco minutos de distancia entre su pequeña Gran Vía y un bosque extendido a los pies de un palacio. El suelo está cubierto de hojas amarillas: algunas acaban de caer, otras están empezando a descomponerse, las de más abajo ya no pueden distinguirse unas de otras y forman un suelo húmedo y orgánico. ¿De qué está compuesto el suelo de los bosques? De trozos de hojas, ramitas, insectos muertos, setas derribadas, polvo cósmico y tierra negra.



Me siento en la cama del cuarto de mi primo, en Madrid, con el ordenador sobre las rodillas. Cierro los ojos. Según Jung, si dejamos la mente lo suficientemente tranquila y libre, podemos escuchar cómo nuestro inconsciente nos habla. Pruebo a escribir lo que dice el mío. No lo dicta todo, pero si presto suficiente atención escucho las palabras que resuenan y las uno entre sí con nexos gramaticales y otras palabras de mi cosecha. La mitad lo dicta mi incosciente, la otra mitad la escribo yo. Salen frases incoherentes, pero hermosas: Dicen que me quedo quieta cada vez que me miras, y que a veces, cuando veo pasar las olas al otro lado del muelle, siento que puedo cavar hasta el fondo, y que encontraré kilos de diamantes de tesoros escondidos, de lágrimas tendidas al sol, relucientes bajo su luz, colgadas junto a hermosas ropas blancas.



Hoy nieva en Granada y hablamos de nieve. "Me ha caído en el abrigo un copo gigante", me dice la psicóloga del centro donde estoy haciendo el Practicum. "Era una estrella perfecta, como las de los dibujos, y me he quedado mirando cómo se derretía, parada en mitad de la calle, helándome de frío". "No va a cuajar, porque está el suelo húmedo. Cuajó el año que hacíamos segundo, ¿te acuerdas?", me pregunta una compañera de clase. Sí que recuerdo aquel día. Me desperté, subí la persiana y ahí estaba mi terraza, cubierta de una gruesa capa de nieve blanca: los cojines de las sillas, la mesa, el tendedero. Pasé la mañana corriendo por la ciudad para atrapar la nieve antes de que el sol la derritiera. Subí, también entonces, a los bosques de la Alhambra, y caminé bajo los árboles enormes y escarchados.



El mundo está tan lleno de belleza, y nadie se da cuenta...

7 comentarios:

  1. Avidez por volar, ¿eh? Bueno, ya sabes, a petarse el samadhi y... ¡a por superpoderes! Maldito Sayagyi...

    Besos grandes y altos vuelos color pastel

    ResponderEliminar
  2. Ok, corrijo: La vida está tan llena de belleza, y nadie se da cuenta... excepto el chalao de la bolsa de American Beauty.

    Séptimo día: día de volar :)

    ResponderEliminar
  3. Me acuerdo de ese día de nieve. Recuerdo mi salón echando vaho y pensando, esta noche nieva, seguro.

    ResponderEliminar
  4. Me ha gustado pasar por aquí un rato, leerte e intentar adivinarte, imaginarte...hacía mucho que no me detenía a leer un post seguido, entero, ya no te digo varios...

    Te deseo mucho bueno!

    Myu

    ResponderEliminar
  5. ¿Dónde está mi mensaje??? O_O

    juraría y re-juraría haber dejado comment en esta entrada O_O

    enfin, que qué bella es Granada (nunca estuve en la capital ni el la Alhambra, espinita mía!) y que qué bello describriste tú lo bello...

    un beso!

    ResponderEliminar