massobreloslunes: El teatro y el riesgo

sábado, 13 de noviembre de 2010

El teatro y el riesgo


Ayer salí un rato con la gente del teatro. Después de arrastrarme penosamente al aulario de la Bomba para empezar el cuarto taller, resultó que la clase me gustó un montón. La chica que da el taller es fabulosa. Últimamente me pasa una cosa curiosa: que es como si además de ver el físico de la gente pudiera percibir algo más de ellos. Las vibraciones, o algo así. De forma que ahora es como si ciertas personas brillaran más de lo normal, como si se les viera una luz interior que las hace parecer hermosas.

Erika fue la que me dijo hace algún tiempo que a ella todo el mundo le parece guapo, que cada persona es guapa a su manera. No estoy segura de haber llegado aún a ese punto, pero sí es verdad que cuando se trata de la gente a la que quiero o que me parece interesante es como si su belleza interior saliera verdaderamente a la superficie y la hiciera brillar. Todo esto para contaros que la chica que da las clases de teatro no es muy guapa, pero brilla un montón, y en ese sentido es bella.

Total, que uno de los ejercicios era hacer un guión sobre un chiste. Primero pasamos un rato contando chistes y después cada uno tenía que escoger uno para proponer una forma de escenificarlo. A mí los chistes me encantan. Me río prácticamente de todos. Uno de mis mejores recuerdos con J. eran las noches en que empezábamos a contar chistes y a reírnos como idiotas. Nos daba igual que ya nos los hubiéramos contado previamente; pasábamos horas así, muertos de risa y desvelados en la cama como niños pequeños.

Para escribir guiones tampoco tengo ningún problema, porque en general tengo la mano suelta y porque creo que los diálogos no se me dan mal. Así que tendríais que haberme visto: mientras los demás mordisqueaban los bolis y pensaban cómo hacer el ejercicio, yo ya había cogido de la pared un cuadro con las instrucciones para incendios y escribía a toda velocidad apoyada sobre él.

Más tarde, mientras caminaba con una compañera en dirección a la Viña, intentaba explicarle que es que escribir es lo mío. Que no me cuesta ningún trabajo. Por eso me he apuntado a teatro, al fin y al cabo, a pesar de que reniegue en ocasiones. Porque el teatro todavía me resulta peligroso. Escribir... bueno, es un poco peligroso, pero no tanto. Escribo aquí, también escribo en mis cuadernos o en archivos que vagan por mi ordenador, y tengo tanta costumbre de ponerme frente a mí misma que ya casi nada me da miedo. El teatro sí: todavía paso vergüenza, me bloqueo y me pongo nerviosa, y eso es emocionante.

(Al final mi guión quedó guay. Monté el chiste de los presos y la silla eléctrica rota. Ya os lo contaré en alguna ocasión).

1 comentario:

  1. Marina!

    tú sí que eres GUAPA!

    besitos desde una tarde lluviosa y malagueña.

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